Opinión


La jiribilla de la CONSAR

La jiribilla de la CONSAR | La Crónica de Hoy

Fechado el 17 de octubre, en la página electrónica de la CONSAR, se publicó un documento inquietante, que expone la inconveniencia de aumentar la edad de jubilación debido a su efecto prácticamente nulo en las finanzas públicas respecto a la Generación Afore, que es aquella que empezó a cotizar al IMSS después de julio de 1997.

El presidente de este órgano desconcentrado de la SHCP, que es la autoridad financiera del nuevo sistema de pensiones, Abraham Vela, en entrevistas, ha sostenido que las cuentas individuales no garantizan un retiro digno para los trabajadores de la Generación Afore que alcanzarán los 65 años en los próximos diez años.

La CONSAR convoca a un debate serio y realista con la publicación de “apuntes” mensuales sobre el régimen de beneficios definidos de las Leyes de seguridad social actuales en razón a que en 2021 empezarán a jubilarse los primeros pensionados bajo el régimen de cuentas individuales.

Una acotación a esta afirmación es que el número de pensionados en el nuevo régimen será muy bajo hasta 2045. El monto de la pensión depende del saldo de la cuenta individual. La garantía del sistema es la pensión garantizada, que se cubre parcialmente con recursos presupuestales.

El trabajador de la generación anterior a la Generación Afore tiene derecho a elegir entre la ley del 73 y la del 97, siendo la primera la más conveniente y es de beneficios definidos, basta cumplir con las semanas cotizadas y la edad de retiro. La tasa de reemplazo para esta generación, la comparación del último salario con el monto pensionario, es del 80%, pero sólo la obtiene quien se encuentra en activo o en periodo de conservación de derecho a los 60 años y quien no se encuentra en esta circunstancia no recibe nada, ni servicio médico. Esto es especialmente injusto para las mujeres y los trabajadores de bajos ingresos.

El aumento de la edad de jubilación tiene efecto sólo para las pensiones de beneficios definidos, es decir, para aquellas que derivan de la Ley de 73 y la pensión garantizada de la Ley de 97.

En el sistema de cuentas individuales no tiene impacto este cambio y sólo afecta cuando hay apoyo estatal vía la pensión garantizada. No es ninguna novedad que modificar la edad de jubilación sea irrelevante para las finanzas públicas. La comparación con países con sistemas de beneficios definidos es falaz. Los “apuntes” de la CONSAR parecen tener jiribilla. ¿Querrán pavimentar el camino para quedarse los 4 billones que hay acumulados? ¿Para qué? Veamos.

La carga fiscal principal derivada del pago de pensiones en los próximos veinte años proviene de la Ley del 73, que es de beneficios definidos, y aumentar la edad en este régimen tendría un impacto positivo en las finanzas públicas. Hoy esta carga representa más del 4 % del PIB. ¿Se vale utilizar el ahorro de la Generación Afore para cubrir las pensiones actuales? En el momento de mayor madurez del sistema de la Generación Afore el gasto será del 0.24% en el año del 2076. ¿Se vale quitarles su ahorro?

La Generación Afore tiene un sistema de pensiones viable y en el cálculo se incluye la pensión garantizada. La generación anterior, no, y el déficit se cubre con recursos presupuestales que pagamos todos. Las cotizaciones son insuficientes.

En este contexto, la Generación Afore, que son los jóvenes que votaron por el actual gobierno, deben exigir que se incremente la edad de jubilación y el tiempo de cotización para aquellos que opten por la Ley de 1973. No es justo que obtengan una pensión financiada por toda la población con sólo diez años de trabajo formal, es decir, 500 semanas cotizadas. Ése es el principal incentivo para que entren y salgan de la informalidad. En cambio, la Generación Afore debe cotizar 1250 semanas, 25 años, para acceder a la pensión mínima garantizada y, en su caso, la pensión se financia parcial o totalmente con recursos de su propiedad.

El aumento del porcentaje al 15% del salario base de cotización ayudaría a mejorar el financiamiento de las pensiones de la Generación Afore, pero sería un gran incentivo para aumentar la informalidad en el empleo y el outsourcing. Son soluciones caducas.

En el peor de los casos, quien sólo ha cotizado en la Ley de 97 tiene derecho a recibir lo acumulado en su cuenta individual y recibir la atención médica con 750 semanas de cotización, sin importar que continúe en activo a la edad de 60 años. Eso es importante para las familias y el gasto medico de pensionados. Ésa es la principal razón para aumentar la edad de retiro. Ese análisis no lo contienen los “apuntes”. 

La reforma de la Ley de 1997 tendrá impacto hasta después de 2040, es decir, estamos a tiempo de comenzar a fortalecer el esquema. No necesariamente es aumentar las cotizaciones. Ni quitarle el ahorro a la Generación Afore.

 

 

Carlos Matute

Investigador y docente de la Universidad Anáhuac de México

cmatutegonzalez@gmail.com

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