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“La ley de doblaje atenta contra la cultura y el cine independiente”: Productoras nacionales

ESPECIAL. Se espera la participación de las productoras independientes en las mesas de debate el próximo 25 de febrero para discutir la Ley Federal de Cinematografía.

“La ley de doblaje atenta contra la cultura y el cine independiente”: Productoras nacionales  | La Crónica de Hoy

Una de las dos salas de La Casa del Cine, espacio que exhibe hasta 10 películas a la semana, ubicado en Ciudad de México. (Foto: Casa del Cine)

Tras la polémica que generó la iniciativa de “ley Batres” o “ley de doblaje”, presentada el 27 de enero, finalmente la ANDA (Asociación Nacional de Actores) y miembros de la AMACC (Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas) se sentaron a discutir la propuesta del senador Martí Batres, quien reveló que acordaron que sólo un 30% del total de copias de una película en lengua extranjera, debía ser doblado al español para su distribución en salas mexicanas.

Respecto al doblaje en lenguas indígenas, no se ha pronunciado más al respecto, sobre todo, después de que la titular del Imcine (Instituto Mexicano de Cinematografía), María Novaro, insinuara que era un aspecto poco factible por cuestiones de financiamiento.

No obstante, días antes de esta aparente resolución, el PT (Partido del Trabajo) decidió subirse al tren en el último momento, presentando una propuesta el pasado 5 de febrero, que modifica los artículos 8, 31 y 42 de la Ley Federal de Cinematografía, misma que tiene más cara de haber sido realizada en consecuencia a las primeras reacciones que generó la de Batres, ya que de igual modo propone lo siguiente:

“Todas las películas serán exhibidas al público en su versión original, pero en el caso de las películas producidas en un idioma distinto al español, deberán exhibirse de manera simultánea dobladas en español y, en su caso, subtituladas en español, en los términos que establezca el Reglamento”.

Asimismo, solicitan que se anule el apartado que especifica que solo las películas infantiles y documentales pueden ser dobladas al español, similar a lo que Batres proponía inicialmente.

“Establecemos la posibilidad de eximir de esta obligación a las obras cinematográficas cuando se promueva la exhibición en cineclubes y circuitos no comerciales de películas extranjeras con valor educativo, artístico o cultural; no estarán obligadas a la disposición sobre el doblaje que establece el artículo 8 de esta ley”, menciona la modificación al artículo 31 de la propuesta del PT.

Ante la renuencia de un gran número de cineastas y productores, el próximo 25 de febrero se ha convocado a las productoras a sumarse a la mesa de discusión a fin de escuchar sus propuestas y necesidades, para llegar a acuerdos que no afecten algún sector de la industria, sin embargo las posturas son claras, una ley que obligue a distribuidores y exhibidores a realizar doblaje atentaría contra las productoras independientes.

“El cine de arte no es un gran negocio para nadie: ni para el distribuidor, ni para los exhibidores. Ninguna empresa se ha enriquecido trayendo cine de arte a México, pero ahora sí podría desaparecer la gran mayoría al imponerles por ley un doble costo: subtitulaje y doblaje”, declaró a través de un comunicado, Alfonso López, Director General de Alfhaville Cinema.

El costo por doblar una cinta de 90 minutos al español en México, oscila entre los 200 mil y los 700 mil pesos, mientras que el costo por subtitular una película es de aproximadamente 10 mil pesos. Así que en el supuesto que un filme venda 18 mil boletos (de un costo promedio de 45 pesos), recaudaría una taquilla total de $810,000.00, sin embargo, su ganancia neta (menos el 16% de IVA y el 1.50% de pago por derechos de autor) sería de $686,125.86 de la cual el 60% corresponde al exhibidor y el 40% al distribuidor.

De los casi 270 mil restantes, el distribuidor debe invertir todavía en la compra de derechos, materiales originales y promoción. En el caso del subtitulaje ($9,500.00 costo aprox.), la ganancia aproximada es de poco más de 50 mil pesos. Sin embargo, de ser doblaje ($405,000.00 costo aprox.) representaría una pérdida de poco más de 373 mil pesos.

“El pretender imponer a las empresas distribuidoras independientes el monumental gasto de uno o dos doblajes (español y lengua indígena), adicional al que necesariamente tienen que efectuar para el subtitulaje, y muy probablemente el gasto de una doble o triple traducción, ya que los textos destinados a los subtítulos no necesariamente son aplicables a los del lipsing, resultarán en una inversión desorbitante imposible de recuperar con las pocas copias con que se lanzan al mercado las películas de arte, lo cual traerá como resultado la inviabilidad de la operación con películas extranjeras”, señaló el director.

El año pasado el circuito comercial exhibió 452 largometrajes, de los cuales 223 fueron títulos en inglés, 124 en español, 30 en francés y 75 en diversos idiomas. Sin embargo, los grandes blockbusters como Avengers Endgame, son lanzados con más del 90% de sus copias al español. Sin mencionar que las 32 cintas infantiles que se estrenaron estuvieron 100% dobladas al español (como permite el actual artículo 8o de la Ley Federal de Cinematografía).

De los 945 complejos cinematográficos actualmente existentes en todo México, el 92.17% son propiedad de Cinépolis, Cinemex, Cinemas Henry, CitiCinemas, Cinemagic, Cineplex y Xtracinemas; mientras que el 7.83% restante, pertenecen a cines independientes. De dichos complejos, los cines independientes generalmente cuentan con no más de tres salas de exhibición, mientras que las cadenas disponen de la mayor parte de las 7, 516 pantallas totales disponibles en todo el país. Así que cuando una película (extranjera o nacional) alcanza más de 900 copias, pasa a ocupar una gran parte de estas salas durante su primera semana de estreno o incluso por varias semanas.

Lo anterior significa que —además de que el tiempo de duración de una película en la cartelera depende de los exhibidores, no de los distribuidores (productoras)— la falta de espacios representa un impedimento adicional para que las productoras independientes aspiren a tener mayores ganancias por los contenidos provenientes del extranjero; además de que el costo por boleto de los cines independientes regularmente está por debajo del de las grandes cadenas, lo que resulta en un menor ingreso.

Por ello, algunos productores hacen énfasis en que el carácter de esta iniciativa es más bien en un sentido mercantil, más que cultural, haciendo posible la extinción de espacios como La Casa del Cine, Cine Tonalá, Cineclub Condesa, Cine Lido, por mencionar algunos; así como la reducción considerable de contenidos provenientes de otros países que no sean Estados Unidos.

 

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