Cultura


“La literatura, una herramienta para dar valor a los recursos naturales al planeta”

Isabel Zapata habla de su reciente poemario Una ballena es un país, en el cual narra las historias del grabado que hizo Durero de un rinoceronte o la muerte de Laika, que fue enviada al espacio.

“La literatura, una herramienta para dar valor a los recursos naturales al planeta” | La Crónica de Hoy

Isabel Zapata dice que los 24 poemas en su reciente libro son ambientalistas.

[ Reyna Paz Avendaño ]

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a literatura también es una herramienta para abordar temas de extinción de especies o para poner en valor los recursos naturales que existen en el planeta, y esas reflexiones no se deberían quedar en libros infantiles o en escritos académicos”, opina Isabel Zapata (Ciudad de México, 1984) a propósito de su poemario Una ballena es un país.

En dicho libro —editado por Almadía— se reúnen 24 poemas que la autora cataloga como ambientalistas y entre los cuales, se narra la historia del grabado del rinoceronte que nunca conoció Alberto Durero en 1515 (hoy en el Museo  Británico de Londres) o la muerte de la perra Laika que fue enviada al espacio en el Sputnik en 1957.

“El grabado de Durero del rinoceronte es famoso porque fue hecho a partir de relatos de terceros. Durero nunca lo vio, sólo le contaron y lo dibujó como se lo describieron, entonces tiene errores. Incluí la historia porque se me hizo increíble que la imagen de rinoceronte que tuvieron los europeos fue hecha a partir de relatos”, señala Zapata.

Otra historia es la de Laika, la perra que murió cuando fue enviado al espacio hace más de 60 años.

Laika fue una de los muchos perros enviados al espacio exterior, en todo el programa soviético enviaron perros, gatos y monos. Para los niños rusos que vivieron en esa época las historias de Laika que les contaron eran fantásticas: que había sido rescatada por extraterrestres, por ejemplo. Todo para no decir que al momento en que se subió al cohete se sabía que era un sacrificio”, detalla.

La autora se cuestiona ¿para qué enviarla? y crea un poema sobre lo que pensarán ahora las personas que entrenaron a los animales para enviarlos al espacio sabiendo que era la muerte de, en este caso, Laika.

“Retomé esas historias en una narrativa, es decir, quise ponerlas en un formato interesante y en el que pudiera decirle algo al lector. Tomé de pretexto esas noticias para transmitir mis inquietudes y debatir con los lectores”, indica.

En opinión de Isabel Zapata, muchas veces los temas de animales se asocian con lectores infantiles y juveniles, incluso, es el gran tema de las fábulas.

“Creo que eso sucede porque perdemos la curiosidad con la edad. Para un niño descubrir animales es elemental en su formación porque desde pequeños se les enseña a identificar los sonidos que emiten. Entonces me agrada la idea de que al leer estos poemas, los adultos puedan sentirse niños, tener la fascinación que hace que ellos se acerquen a la fauna”, precisa.

¿Tus poemas son ambientalistas?

—No quiero que sea un libro panfletario, no quiero aleccionar a nadie pero tampoco busco que sea un libro despojado de una posición política real. Son poemas ambientalistas con una inquietud de establecer lazos empáticos, no aleccionar.

Otras reflexiones que plasma la autora es la extinción de especies, es el caso de una ballena que emite el sonido de una tuba o las tortugas que admiró Charles Darwin; pero también plantea que los animales y humanos compartimos un sentimiento: el dolor.  

“Es una tendencia muy tentadora compararnos y asumir que un comportamiento animal es similar a algo que haríamos las personas en cierta situación. Mi planteamiento es que los animales tienen su vida propia, la cual debería pasar por nuestra mirada y si tienen algo en común con nosotros es su capacidad de sufrir. Al final, un animal quiere conservar su vida y no quiere ser torturado, en ese sentido somos iguales”, destaca.

Zapata agrega que hoy predomina la visión utilitarista y la cultura del antropocentrismo, como en el poema Se aprovecha todo, en donde señala que las personas aprovechan todas las partes del cerdo.

“Pensamos una escala vertical en la que los seres humanos estamos en la punta y los demás animales están a nuestra disposición. Esa idea está presente tanto en Aristóteles como en la religión, está muy inmersa en nosotros”, indica.

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