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La obesidad, el segundo factor de riesgo frente al COVID-19

Estudios en pacientes de China y EU demuestran que la obesidad es el segundo factor de hospitalización por el nuevo coronavirus, sólo después de la edad. En México 3 de cada 10 sufren este padecimiento.

La obesidad, el segundo factor de riesgo frente al COVID-19 | La Crónica de Hoy

En el país, el 36 por ciento de la población vive con obesidad y 39 por ciento con sobrepeso. (Foto: Archivo)

La obesidad es el mayor riesgo crónico para la admisión en los hospitales, por encima de las enfermedades cardiovasculares y pulmonares, refiere un estudio en revisión de la revista The Lancet, sobre pacientes con COVID-19 en China. A su vez, otro estudio que revisa otros casos en un hospital de Nueva York, refiere el mismo resultado: El único factor por encima de la obesidad sigue siendo la edad.

El estudio chino Obesity and COVID-19 severity in a designated hospital in Shenzhen, China, parte de datos obtenidos de 383 pacientes del Tercer Hospital del Pueblo de Shenzhen y concluye que “la presencia de obesidad estuvo asociada con un mayor desarrollo de neumonía severa en adultos hospitalizados con Covid 19”.

Los pacientes con COVID-19 que presentaban obesidad tenían 86 por ciento más de probabilidades de desarrollar neumonía severa. Esto quiere decir que las personas con obesidad tuvieron 2.4 veces más probabilidad de presentar problemas graves al contraer el virus.

“Debido a que el COVID-19 continuará difundiéndose alrededor del mundo, los clínicos deben mantener un alto nivel de atención en pacientes obesos. Los pacientes con obesidad deben ser cuidadosamente monitoreados y manejados con tratamientos rápidos y agresivos”.

El estudio refiere que ni el sobrepeso ni la obesidad se habían  identificado previamente como un aumento del riesgo de COVID-19 grave en humanos. “Nuestro estudio es el primero en mostrar que la obesidad es un factor de riesgo importante para la progresión de la enfermedad”.

Por su parte, el estudio realizado por la NYU Grossman School por médicos de la NYU Langone Health Center —Factors associated with hospitalization and critical illness among 4,103 patients with COVID-19 disease in New York City, publicado en MedRxiv—, aún en espera de revisión por pares, presenta casos específicos del estado de Nueva York; sin embargo, el grupo de estudio es extenso, pues se analizaron las circunstancias de cuatro mil 103 personas infectadas por COVID-19 entre el 1 de marzo y el 2 de abril de 2020 en otras regiones de los Estados Unidos.

Del total de los pacientes analizados, aproximadamente la mitad fueron internados en algún centro de salud. En específico, 87 por ciento de los pacientes que tenían más de 65 años tuvieron que ser hospitalizados, al igual que el 70 por ciento de aquellos que presentaban obesidad y eran mayores de 35 años. Incluso aquellos menores de 35 tenías más probabilidades de ser admitidos si eran hombres y presentaban obesidad.

“Éste es el primer estudio que muestra que la obesidad, especialmente en los hombres, aumenta significativamente el riesgo de desarrollar neumonía grave en pacientes con COVID-19”, señala el artículo.

Por otra parte, el pasado 8 de abril el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de EU (CDC) encontró que el 48.3 por ciento de los pacientes ingresados en los hospitales de 99 condados en Estados Unidos eran obesos, 59 por ciento tenían entre 18 y 49 años. De acuerdo con este Centro la “obesidad severa” o tener un índice de masa corporal por arriba de 40 o más, es una condición de alto riesgo para contraer la enfermedad de COVID-19.

MÉXICO OBESO. De acuerdo con los datos de 2018, en el país, el 36 por ciento de la población vive con obesidad y 39 por ciento con sobrepeso. Un total de 8.6 millones de personas viven con diabetes y 15.2 millones presentan hipertensión. Esto equivale al 10.3 por ciento y 18.4 por ciento de la población, respectivamente.

“De los casos a nivel nacional de fallecimientos en personas (406) con COVID-19, hasta el 14 de abril del 2020, el 43.35 por ciento de los casos presentaba hipertensión, 37.68 por ciento tenía diabetes y 34 por ciento presentaba obesidad”, señala un comunicado de la Alianza por la Salud Alimentaria.

“Si se compara con los países en los que la pandemia de COVID-19 ha cobrado mayor fuerza, encontramos que en China apenas el 6 por ciento de la población vive con obesidad. En el caso de Italia esta cifra alcanza el 10 por ciento; esto es 30 por ciento y 26 por ciento menos que en nuestro país, respectivamente”.

En este contexto, la Alianza por la Salud Alimentaria enfatiza que la dieta saludable debe formar parte de las recomendaciones contra COVID-19. “El consumo de alimentos altos en azúcares, grasas, harinas refinadas y otros ingredientes comunes en los alimentos ultraprocesados, aumentan la inflamación. Si esta condición es cotidiana, se da un desgaste del sistema inmunológico”.

La organización enfatiza que, considerando que el riesgo del COVID-19 persistirá por un largo periodo, es importante que se recomiende el mantener una dieta saludable basada en alimentos frescos, verduras frutas y granos enteros. “Esta recomendación es muy importante para contrarrestar la tendencia a un mayor consumo de productos ultraprocesados por las condiciones de confinamiento”.

RESPUESTA INFLAMATORIA. Diversas investigaciones sugieren que la relación entre el peso y la gravedad de los casos reside en la respuesta inflamatoria de la obesidad en el organismo; la cual puede afectar el sistema inmune y la función pulmonar, críticos en la lucha contra el COVID-19. De acuerdo con expertos, la inflamación es un mecanismo de defensa natural del organismo que ayuda a evitar daños en los tejidos causadas por factores biológicos, físicos y químicos. Para el caso de la obesidad y las enfermedades crónicas, la inflamación es silenciosa, de bajo grado, pero constante.

En este sentido, las enfermedades crónicas generan una ­hiperactividad de las células del sistema inmune de forma permanente, el cual genera un agotamiento en el mismo, lo que a su vez le impide atacar de manera efectiva enfermedades causadas por patógenos externos, como el COVID-19. Además, la obesidad puede restringir físicamente la respiración, lo cual es evidentemente problemático si se presenta un caso grave de enfermedades respiratorias, como la antes mencionada.

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