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“La OEA no está al servicio de los pueblos, está al servicio del imperio norteamericano”: Evo Morales

En su primera rueda de prensa tras su llegada a México, Evo Morales rechaza haber cometido fraude y pide al Ejército boliviano que no use sus balas contra el pueblo

“La OEA no está al servicio de los pueblos, está al servicio del imperio norteamericano”: Evo Morales | La Crónica de Hoy

Ni las reelecciones constantes ni las acusaciones de fraude fueron temas incómodos para él en la primera rueda de prensa, después del arribo a nuestro país, como asilado político. La cita es en el Museo de la CDMX.

“Algunos cívicos y partidos que perdieron dijeron: fraude”, declaró, en alusión a las dos caras visibles de la protesta en su contra, el líder cívico de Santa Cruz, Luis Camacho, y su adversario en las urnas, el expresidente Carlos Mesa. “Desde el martes 29 (de octubre, nueve días después de las elecciones) se comenzó a dar el golpe —aseguró—. Nunca en mi vida he pedido a instituciones o autoridades que hagan una cosa ilegal. Vengo de las familias que practicamos no mentir, no robar ni ser flojo”.

Sobre el reporte de la Organización de Estados Americanos (OEA) entregado el domingo 10 de noviembre, horas antes de ser obligado a renunciar por el jefe del Ejército, el cual refiere “irregularidades graves e indicativas” en la elección, Evo Morales le negó validez y reiteró lo que propuso ese mismo domingo: realizar un nuevo proceso electoral.

“OEA responsable, si hay muertos”. “La OEA decidió por una posición política y no técnica ni jurídica. La OEA no está al servicio de los pueblos latinoamericanos, menos de los movimientos sociales, sino del imperio norteamericano. Debería de llamarse Organización de Estados del Norte. Les dije: Con esto, ustedes van a llevar a una matanza en Bolivia, están incendiando al país y cualquier muerto es su responsabilidad”.

Evo arribó acompañado del exvicepresidente Álvaro García y de quien fuera su ministra de salud: Gabriela Montaño, quienes también huyeron, además de personal de la Embajada boliviana, responsable de elegir la sede para el encuentro con los medios.

No era un presidente. Ni siquiera un exmandatario. Lo presentaron sin títulos ni grados: “Se encuentra con nosotros el señor Evo Morales”…

“Hermanos de la prensa —dijo de arranque—, gracias al gobierno y pueblo de México, por estar con vida… todavía”.

Traición del Ejército. Evo presumió un triunfo electoral en primera vuelta, derivado de un programa de gobierno emanado “del pueblo y no del imperio”. Y lamentó la traición de las Fuerzas Armadas y la policía bolivianas, instancias a las cuales, de manera paradójica, equipó durante sus administraciones.

“Cuando llegué sólo tenían un helicóptero y con nuestros propios recursos las fuimos equipando, ya tenían 25 helicópteros, y nunca pensé que esté equipamiento iba a ser contra el pueblo orillado; a los comandantes y oficiales les pido no se manchen con la sangre del pueblo. A éste no se le para con armas ni con balas… No entiendo cómo mis ahora excomandantes podían tener tanta deslealtad”.

También se presentó como perseguido por grupos con intereses ocultos:

“Mi principal delito es ser indígena: Y mi segundo delito es no aceptar el saqueo ni la pobreza, bajamos a 15 por ciento la pobreza extrema y naturalizamos los recursos naturales. Hemos cambiado en lo social y económico. Ahora, los servicios básicos son un derecho. Hemos universalizado muchas conquistas sociales. Delito es servir a los sectores más desprotegidos y liberarnos de las potencias extranjeras”.

“Lo que hemos construido en Bolivia con mucho esfuerzo lo están destruyendo con mucha facilidad”, dijo antes de convocar a un diálogo nacional en Bolivia, acompañado por países amigos y organizaciones internacionales. Y pidió a la Organización de Naciones Unidas no aceptar el golpe.

—¿Quién fue capaz de juntar fuerzas tan distintas a través del golpe, acaso Estados Unidos? —le preguntaron.

—Todo empieza entre cívicos y un partido para ganarme. En el último referéndum sí estaba Estados Unidos enfrente, ahora no tengo información, pero podrían aportar algunas estrategias.

—¿Qué opina de la autoproclamación de la senadora Jeanine Áñez como presidenta?

—Se confirma golpe de Estado. Ella no respetó la Constitución.

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