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La pandemia derribó a Trump y pone contra las cuerdas a otro negacionista: Bolsonaro

TENSIÓN. Por primera vez, dos grupos de derecha se unen a la izquierda para pedir que el presidente de Brasil sea sometido a un “impeachment” por despreciar la gravedad de la pandemia y el fiasco de la campaña de vacunación

La pandemia derribó a Trump y pone contra las cuerdas a otro negacionista: Bolsonaro | La Crónica de Hoy

Votantes derechistas de Trump pidieron ayer que sea destituido en las calles de Sao Paulo. (EFE)

Brasil no aguanta más. El segundo país con más fallecidos por covid en términos absolutos y el sexto del mundo con peor arranque de campaña de vacunación, ha puesto contra las cuerdas al presidente Jair Bolsonaro, con un 53% de la población favorable a un “impeachment” en su contra.

A un año del comienzo de la pandemia, la lección se está haciendo evidente. Los líderes que despreciaron durante demasiado tiempo la gravedad de la pandemia no sólo tienen que enfrentar las peores cifras de muertos por COVID-19 en sus respectivos países -EU: 418 mil; Brasil 214 mil, India: 153 mil; y México:149 mil-, sino una creciente protesta popular, que, de momento, ayudó a que cayera el primero que se ha visto sometido al veredicto de las urnas: Donald Trump.

Preocupado por Trump, no por los brasileños.

Tras la caída del mandatario populista republicano, las miradas se volvieron a su aliado más fervoroso, el presidente de Brasil Jair Bolsonaro, a quien le hace gracia que le llamen “el Trump tropical” y quien se muestra más enojado por el “fraude” contra su amigo Trump, que preocupado por los miles de brasileños que se asfixian (literalmente) porque su gobierno despreció la gravedad de la pandemia y no hizo nada para frenar el contagio galopante. 

Ironías de la vida, el ultraderechista Bolsonaro, cuya victoria electoral a finales de 2018 fue debida a la marea populista que llevó a Trump a la Casa Blanca, podría acabar también sometido a un “impeachment” y echado del poder de forma humillante (en el caso republicano, por no haber logrado la reelección).

Bolsonaro confía en que nunca le llegue a pasar lo que a Dilma Rousseff hace cinco años, cuando el Congreso de Brasil obligó a que renunciara la presidenta izquierdista y discípula de Lula da Silva, tras ser condenada mediante un “impeachment”. 

Sin embargo, con la pandemia desbocada, los hospitales colapsados y con el fiasco de la campaña de vacunación, que ha hundido a Brasil entre los cinco peores países de entre los que ya han comenzado a vacunar, la situación podría empeorar rápidamente para el presidente ultraderechista.

Un domingo para olvidar.

Bolsonaro se levantó ayer con los periódicos encabezando titulares como “Brasil suma seis días con más de un millar de fallecidos diarios” o “Enfermos se asfixian en las calles de Manaos”, porque el gobierno desoyó las alarmas de que el alejado estado selvático se quedaba sin cilindros de oxígeno. También tuvo oportunidad de leer manifestaciones del PT y otros partidos en 50 ciudades de Brasil por su gestión de la pandemia; o que el 53 % de los brasileños es favorable a que el Congreso abra un proceso de “impeachment”, con fines de destitución.

Otra noticia que le tuvo que doler a Bolsonaro fue la encuesta que revela que el gobernador de Sao Paulo, el “presidenciable” Joao Doria, es el único líder en el que confían los brasileños para afrontar la pandemia. Y lo que más debería poner nervioso al presidente brasileño, la encuesta se realizó después de que Doria declarase a la prensa que “el comportamiento de Bolsonaro (respecto a la pandemia) sería considerado genocidio en otro país”.

Los mismos que echaron a Rousseff.

Pero, si los más de 217 mil muertos en Brasil de la “gripita” que despreciaba Bolsonaro durante meses, le deja indiferente, no lo hará una manifestación inédita en sus dos años de mandato: la encabezada ayer por movimientos de la derecha radical, pidiendo su destitución.

Por primera vez, la avenida Paulista, corazón de la protesta en Sao Paulo y en todo Brasil, se llenó de votantes de Bolsonaro para pedir su renuncia. 

El Movimiento Brasil Libre (MBL) y la organización Vem Pra Rua (Ven a la Calle), que nacieron precisamente en 2016 para obligar al Congreso a que montara un “impeachment” contra la “comunista” Rousseff, piden ahora la renuncia de Bolsonaro, por quien pidieron el voto en las elecciones de finales de 2018.

"Vine a mostrar mi indignación y mi rechazo al fraude electoral del que fui víctima. Yo voté a Bolsonaro, ayudé a que llegara al poder, luché y participé en campañas en todo Brasil. Y hoy estoy aquí pidiendo su destitución", afirmó Ana Claudia Graffi, una de las organizadoras de la caravana.

La militante agregó que, como su compromiso es con Brasil y no con un político, "vine aquí a pedir la destitución de ese traidor. Traicionó a Brasil. Abandonó las pautas anticorrupción; entregó a Brasil en las manos de los partidos clientelistas; está aliado con los que no vale nada y hoy vemos su negacionismo, fuera de lo común".

Otra de las organizadoras, que tan sólo se identificó como Patricia, afirmó que fue una de las militantes que salió a las calles a pedir la destitución de Rousseff y a pedir votos por Bolsonaro.

"Pero perdí 23 amigos en la pandemia. Y cuando un presidente dice que es sólo una gripita y tiene una postura como esa ante 214 mil muertos, no tiene condiciones de continuar liderando nuestro país", afirmó Patricia, quien destacó que la camisa que usaba, con un letrero exigiendo la destitución del mandatario, era la misma que vistió hace cinco años en las protestas contra Rousseff.

fransink@outlook.com

(Con información de EFE)

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