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La pasión de Javier: El histórico idealismo juvenil que motiva al cambio social

Entrevista. Perú fue el país invitado en la más reciente edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara, presentando trabajos como el del director Eduardo Guillot

La pasión de Javier: El histórico idealismo juvenil que motiva al cambio social | La Crónica de Hoy

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El filme explora un fragmento en la vida del poeta peruano Javier Heraud, mostrando su lado apasionado y radical, durante su etapa como estudiante de literatura, mientras su contexto histórico y político era empapado por ideales comunistas derivados de la Revolución Cubana. A través de sus textos, así como de su ímpetu guerrillero, la juventud de Heraud lo llevará por una travesía en búsqueda de lograr una igualdad social en su país.

Los últimos años en la vida del poeta peruano son retratados en el último largometraje del realizador Eduardo Guillot, quien afronta una realidad histórica latinoamericana por medio de un personaje que intentó cambiar a su sociedad a través de su trabajo literario y sus posturas políticas:

“Javier representa al latinoamericano, dándose cuenta que vivía en una sociedad desigual, lo cual impregnó de una sensibilidad madura a su poesía, proyectando en ella su propia muerte. Él encontró en la Revolución Cubana una posibilidad de cambio social, que lo llevó a unirse a este grupo de guerrilleros localizados en La Paz”, contó el director a Crónica Escenario.

La juventud, en un común denominador, nos lleva a tomar decisiones que podrían parecer erróneas en muchos sentidos, dejándonos levar más por la pasión que por una estructura bien fundamentada; algo de lo cual está evidenciado en la figura planteada por Guillot con su retrato de Heraud en la pantalla grande:

“Cuando uno es joven, no tiene tantas barreras y una muestra de ello es lo que ha pasado recientemente en Perú, donde los jóvenes han salido a las calles, organizados, para manifestar su incomodidad ante el gobierno, siendo reprimidos violentamente, pero logrando ciertas metas”, compartió.

“En la época de Heraud, existía un gobierno militar represivo, logrando un paralelismo con lo que vivimos en la actualidad; yo no creo en la violencia, sin embargo, este tipo de historias te demuestran que muchas veces estos cambios son los que necesitan los países para avanzar. Personalmente siento que existe un hartazgo general, y estas manifestaciones continuarán”, agregó Guillot sobre las semejanzas del pasado con nuestras circunstancias actuales.

¿El instinto y la pasión por encima de la racionalización? Al provenir de una familia de clase media, la cual ha tenido que luchar contra todo obstáculo para lograr un cómodo estilo de vida, Heraud, de cierta manera, se desprende de su ser racional y es guiado por su lado más visceral y juvenil en beneficio de sus seres queridos y su pueblo.

“Esa pasión de Javier se muestra en los jóvenes actualmente, haciéndolos más vigilantes de su entorno, generando cambios constantes en diversas materias, justo como sucedió en la década de los sesenta; el ejemplo que puede dejar Heraud es en relación a sus motivaciones, defendiendo a su familia y su país hasta el final, siguiendo en su camino a pesar de estar consciente de lo que le esperaba”, criticó.

Ante una historia de tintes políticos, sería muy sencillo tomar partido alrededor de alguna ideología de esta índole, y es por ello que Guillot nos relata sus pretensiones al retratar la visión de este poeta peruano: “Fueron muchos años de investigación para encontrar a este personaje, y es por ello que trato de ser fiel a su historia, sin estar de acuerdo con su postura comunista; sin embargo, estoy a favor de la democracia y los derechos humanos, teniendo claro que los políticos deben servir al pueblo”, aseveró.

“Yo intento hacer un retrato, durante los últimos años de Javier, de sus orígenes y su entorno familiar, mostrando una imparcialidad ante las decisiones que tomó”, puntualizó.

Finalmente, Eduardo reflexiona sobre la repercusión que tienen las artes, en específico, la literatura, sobre diversos temas sociales y como esto ha ido evolucionando desde la época de Heraud hasta la actualidad: “¿Hay poetas hoy en día? Si los hay. Aún existe un interés sobre estos temas, además de la posibilidad de cambiar las cosas a través de ellos, pero sucede que somos poblaciones más numerosas y esto propicia una saturación de información, ayudada por los medios, generando que estos discursos e ideas se pierdan”, concluyó el director.

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