Metrópoli


La PGJCDMX pasa por alto vínculos entre feminicidios

Ambas chicas tenían amigos en común en La Cebada y en Barrio 18, zonas de Xochimilco en las que jóvenes narcomenudistas han impuesto su ley. Ni narcomenudeo ni trata de personas figuran como líneas de investigación

La PGJCDMX pasa por alto vínculos entre feminicidios | La Crónica de Hoy

Daniela fue secuestrada por un taxista en mayo pasado, para luego ser ultimada. Leslye, estudiante de la UACM, fue asesinada en enero.

En la desaparición de jovencitas en la alcaldía de Xochimilco, la Procuraduría capitalina ha demostrado ser incapaz de ligar lo que hace su mano izquierda con lo que hace la derecha. Amigos y familiares de Leslye Hernández y de Daniela Ramírez, jóvenes asesinadas brutalmente este año, se han encontrado con que estas chicas tenían amigos en común en La Cebada y en el Barrio 18, los bastiones en los que jóvenes narcomenudistas han impuesto su ley, lo que incluye la prohibición de que policías ministeriales entren a la zona.

La Procu capitalina continuó esta semana con su búsqueda ciega y abrió un expediente por César, un adolescente que ayer hubiera cumplido 18 años y que fue abatido de nueve balazos en la espalda el pasado sábado. César era parte de la ronda de jóvenes que van y vienen entre la Cebada y el Barrio 18. La PGJCDMX no ha ligado aún que él tenía una relación sentimental con Leslye. César, de hecho, no aparece en el expediente de la chica (900 fojas que contienen principalmente declaraciones aisladas de familiares que denunciaron la desaparición, así como el reporte de una inspección de la vivienda e incluso algunas entrevistas que buscaban aclarar si problemas familiares habían alejado voluntariamente a la joven del hogar).

Y si el nombre de César no aparece en el expediente de Leslye, el de esta chica tampoco figura en el de Daniela, cuya muerte ocurrió en julio pasado. Asimismo, el nombre de David, otro joven del barrio, desaparecido también, tampoco existe en ninguno de estos legajos. Y resulta que todos ellos formaban un grupo en Barrio 18. Un grupo en el que sus miembros han ido desapareciendo uno tras otro.

En el expediente de Leslye, luego de las declaraciones de familiares y amigos, aparece una tortuosa prueba de ADN que salió apenas hace unas semanas (el cadáver se encontró en enero), pero quién, cómo y por qué la mataron, de eso no hay nada.  Ni narcomenudeo, ni trata de personas (otro tema omitido por la autoridad) figuran como posibles líneas de investigación.

Pero sí, una revisión a datos de todos estos casos, realizada por amigos de una de las chicas (se evita dar más detalles a petición expresa), ha llevado a convertir lo que parecían ligeras coincidencias en algo mucho más firme que la Procuraduría ha pasado por alto.

Daniela trabajaba en un restaurante justo enfrente de La Cebada, donde vivía Leslye. Una persona de esta colonia de Xochimilco estaba muy ligada a ambas jóvenes y era la conexión a fiestas de adolescentes (tardeadas o reventones que son ideales para el tipo de narcomenudeo que se practica en La Cebada).

En el caso de César, el muchacho murió a balazos la madrugada en la que se realizaba la feria local; junto a Leslye, era parte de un grupo de jóvenes que asistía habitualmente a las tardeadas locales en Xochimilco. Daniela desapareció un día que se supone iría a una fiesta realizada en Tlalpan.

Otra coincidencia: En el caso de Leslye, David y Daniela, sus redes sociales siguieron activas después de su desaparición.

En el caso de Daniela, se ha dado por cierta la conversación final de la chica en el Whatsaap, se supone que al momento de ser secuestrada por un taxista; pero en los demás casos queda la impresión de que los agresores tomaron el control de los teléfono y desde allí mantuvieron activas las redes en un posible intento por hacer pensar que se trataba de huidas voluntarias de casa.

Los cadáveres de Leslye y Daniela fueron arrojados en terrenos no urbanizados, (ambos presentando un deterioro notable).

“Intocables”, es lo que dicen algunos de los jóvenes en torno a quienes eran amigos comunes de Leslye y Daniela. Es un hecho que no han sido entrevistados por las autoridades de procuración de justicia.

Los jóvenes implicados de La Cebada y del Barrio 18, en muchos casos son ninis que crecieron en un entorno de proliferación de venta de drogas, hasta llegar a la actualidad: los muchachos interceptan a los policías de Investigación que manda la Procuraduría y le indican a esos oficiales que a ese barrio no entran.

La Cebada y el Barrio 18, lejanos a esos despliegues de la Guardia Nacional frente a cámaras de televisión, se tragaron a estos jóvenes, así como los datos fáciles de ligar, claves muy probablemente para saber lo que le costó la vida a estos jóvenes y que son invisibles para la autoridad.

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