Opinión


La principal bandera presidencial

La principal bandera presidencial | La Crónica de Hoy

PRESIDENTE LÓPEZ OBRADOR:

+Bandera vieja y rota, al regimiento da honra

Anónimo

 

No quiero —y deseo contribuir a evitarlo— que nadie en México interprete mal sus palabras de la pasada semana —el miércoles 30— de su primer mes en el cargo, en el sentido de que “apresar capos” no es ni será su prioridad.

Entonces, Presidente, debo recurrir a los argumentos precisos para el caso. Por ello tomo el noveno párrafo del Artículo 21 de nuestra Constitución Política que dice:

“La seguridad pública es una función a cargo de la Federación, las entidades federativas y los municipios, que comprende la prevención de delitos; la investigación y persecución para hacerla efectiva, así como la sanción de las infracciones administrativas, en los términos de la ley, en las respectivas competencias que esta Constitución señala. La actuación de las instituciones  de seguridad pública se regirá por los principios de legalidad, objetividad, eficiencia, profesionalismo, honradez y respeto a los derechos humanos reconocidos en esta Constitución.”

Casi sobra consignar aquí que la principal institución de nuestra República es la Presidencia que hoy usted ocupa y representa en todas sus acepciones; pero la primera de ellas, aquí y en prácticamente para todas las naciones que existen sobre la faz del planeta, es la seguridad pública, cuya máxima misión es conservar la vida, la integridad y las pertenencias de todos los mexicanos.

En consecuencia, presidente López Obrador, usted no puede ni debe considerar que “lo que me importa es bajar el número de homicidios, de robos, el que no haya secuestros, eso es lo fundamental, no lo espectacular. Se perdió mucho tiempo en eso y no se resolvió nada. No hay guerra. Oficialmente ya no hay guerra; nosotros queremos la paz. Vamos a conseguir la paz…”

Debo entender que lo dicho por usted, presidente, corresponde a lo más importante en toda acción humana, que es el objetivo y no los medios usados para lograrlo. Los capos son medios para la existencia de los cárteles, el cultivo, cosecha, procesamiento y producción de drogas e incluso de más delitos que los enumerados por usted, junto con el relativamente reciente delito del huachicoleo, cuando los capos son instrumentadores de todas las acciones que mantienten en jaque a una parte importante del país, pero que repercuten en todo el resto…

Entonces, Presidente, lamento decirle que no debe ser elemento lejano a su prioridad la guerra contra los líderes del crimen organizado, incluida la ordeña de ductos de energéticos, por ser ellos el instrumento humano —y por ende, principal— de la cadena de delitos aludidos en su exposición del miércoles pasado… Si así fuera, Presidente, el esfuerzo que usted y su gobierno realicen contra la inseguridad pública, que es el objetivo esencial a eliminar por nuestra Constitución, de poco o de nada servirá para lograr la paz que desea heredar a todos sus compatriotas, que es la principal bandera de su lucha política y lo debe ser de su gobierno.

Debo agregar una acción que debería ser esencial en su política de pacificación; se trata de la razón de la existencia de la criminalidad en todas sus representaciones y que inició su reinado en el país a partir del día 1 de diciembre del año 1986, cuando Felipe Calderón Hinojosa asumió el cargo que usted considera haberle sido arrebatado a la mala y que Calderón usó, más que para terminar con el problema, para hacerse de la simpatía que legitimara su ejercicio presidencial… Por ello su contrincante electoral del 2006 abrió la puerta a la mortandad por asesinato que desde entonces es parte del rostro del país y para Calderón Hinojosa fue el instrumento para convencer a la ciudadanía de que él era quien debía gobernarlos…

Ahí está don Felipe, hinchado de fama y orondo de satisfacciones por sus actos de gobierno, que logró haiga sido como haiga sido —la frase popular inmortalizada por él para su autor anónimo…—. El impulsor de la Guerra Oficial que aún se libra en el país es, presidente López Obrador, el verdadero objetivo de su labor para recomponer la paz del país. La acción legal contra quien rompió la protesta de “guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen; y desempeñar leal y patrióticamente…

Para qué terminar la transcripción de ese honroso compromiso, cuando se cumple con hombría de bien y no con la mezquindad del que quiere el poder por ambición personal y para nada mejor que eso…

 

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