Opinión


La protesta sin fin y sin oídos

La protesta sin fin y sin oídos | La Crónica de Hoy

Cuando el gobierno del Señor Presidente se instauró, muchos creyeron ver —ingenuamente— el fin de las marchas callejeras, las protestas y la industria de la queja, largamente practicadas por él y los suyos.

Los grandes movimientos sociales expresados por años a través de las tomas de calles, plazas y caminos, se habían entronizado con una tumultuosa votación cuyo volumen hacía suponer la inclusión de todos ellos en el inminente mundo de la justicia, la igualdad, el derecho y la fraternidad.

A final de cuentas; como sucedía —por ejemplo—en la Cámara de Diputados, los manifestantes de brida, barzón y tractor, ya estaban sentados en la curules. Ya no tenían contra quien quejarse.  Habían llegado a posiciones políticas relevantes.

Pero no fue así. Hoy la protesta se sigue dando, en otras condiciones y por similares causas, pero cada día.

La única diferencia es el trato dispensado a quienes marchan por las calles o se quejan —sean empleados de Notimex o Policías Federales—, por los rigores del cese, la disminución de salarios y prestaciones o la embestida patronal disfrazada de austeridad republicana o cruzada moral.

A ellos se les promete nunca usar el tolete represivo, respetar escrupulosamente su derecho de manifestarse y disentir, su derecho de tomar espacios públicos, pero se les advierte —en muchos casos, como en los recientes bloqueos agrícolas— lo equívoco de sus procedimientos y lo estéril de sus quejas a las cuales se les confiere, siempre, una estrategia de liderazgos políticos empeñados en conservar privilegios.

En ese sentido no han cambiado mucho las cosas.

A los dirigentes gremiales y sociales de antes (pensemos en Campa, Vallejo o Salazar), se les etiquetaba con la roja escarapela de comunistas pagados por el oro de Moscú, y se les encarcelaba. Ahora se les denuncia por usar relojes Rolex o ser dirigentes nylon.

El lenguaje contemporáneo se resume en una idea y una actitud: los movimientos sociales respetables, forman parte del gran esfuerzo organizado de la Cuarta Trasformación.

Los demás —incluidos algunos medios de comunicación—, son espurios y defienden privilegios de algunos, lo mismo en cuestiones policiacas o en madres necesitadas de estancias infantiles o la propia CNDH.

Por eso las organizaciones no gubernamentales o de la llamada sociedad civil,  deben ser desatendidas ( o proscritas o extinguidas, en el mejor de los mundos), para entregarles ayudas, subsidios y programas sociales (electorales) directamente  a los beneficiarios directos, últimos y  únicos,  y por consecuencia agradecidos de por vida gracias a los esfuerzos paternales de un gobierno benefactor.

Sin embargo la cercanía presidencial ante los asuntos sociales, especialmente en sus recorridos finisemanales, pone a veces en riesgo el modelo de atención directa.

Dar la cara no es igual a encarar.

En lo primero hay una plausible actitud. Pero  en lo segundo hay un  riesgo, como se vio en San Luis Potosí. El Señor Presidente fue acosado e increpado por los manifestantes de un  asunto municipal, lejano de los afanes de la Jefatura del Estado. En una actitud desafiante los quejosos se fueron a meter al hotel donde pernoctaba el Primer Mandatario de la Nación. Él dio la cara y los encaró.

Así lo informó “El heraldo de San Luis Potosí”:

“Estalla AMLO contra potosinos en Ciudad Valles

“…Momentos de tensión se vivieron en el municipio huasteco de Ciudad Valles durante la noche del pasado viernes cuando, en medio de la gira que el presidente Andrés Manuel López Obrador realizaba por varias municipalidades de San Luis Potosí, un grupo de manifestantes irrumpió en el hotel a donde el mandatario había acudido para descansar…

“…No me merezco este trato. Es un acto de provocación y no me dejaré intimidar.

“Vengo a este lugar a descansar después de un día de trabajo, deben respetar mi derecho a descansar y principalmente deben aprender a respetar a la autoridad, así que váyanse y mañana los veo en Tamuín” sentenció el mandatario ante las decenas de manifestantes cuya inconformidad se basa en la huelga de trabajadores de la Dirección de Agua Potable y Alcantarillado (DAPA’s) de Ciudad Valles…

“Tras intercambiar varias palabras y reiterar que si no se retiraban del lugar, no habría diálogo al día siguiente, los inconformes comenzaron a retirarse…”

MARCELO.

Quizá un especialista en análisis de las actitudes,  pudiera explicar el extraño afán humorístico del secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien ayer  quiso ser jocoso y simpático en una conferencia informativa… sin información.

“Mañana vamos seguir, pero soy optimista.”

El optimismo como noticia.

 

 

 

 

rafael.cardona.sandoval@gmail.com

elcristalazouno@hotmail.com

 

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