Opinión


¿La reforma en pensiones va?

¿La reforma en pensiones va? | La Crónica de Hoy

El Presidente en la mañanera, ante la queja sobre el contenido de la supuesta contrarreforma penal que se iba a presentar en el Senado de la República, afirmó que él conoció esa iniciativa de ley “hechiza” en el periódico y, por lo tanto, que no la suscribe, pero reviró con otra que sí es de su interés, una reforma que garantice las pensiones a los adultos mayores y personas con discapacidad, así como becas para los estudiantes. No adelantó nada más.

La falta de información permite soltar la imaginación e inferir lo que puede suceder en este tema tan delicado que involucra alrededor del 20% del presupuesto, cuyo gasto crecerá en un 6% el próximo año y que afecta a millones de pensionados, trabajadores y sus familias. El Senador Ricardo Monreal empezó a fijar los diversos puntos del debate en sus intervenciones públicas y redes sociales, Gustavo Hoyos, presidente de la COPARMEX, se refirió a los principios que deben aplicarse en una eventual reforma y la CONSAR ha publicado dos apuntes sobre el Sistema de Ahorro para el Retiro.

La reforma más sencilla, que es la que se desprende de lo dicho en las mañaneras, que seguramente será apoyada por unanimidad, es la “consagración” del derecho humano a la seguridad social universal y a la pensión y becas en la Constitución.

Prometer no empobrece y convertir un derecho derivado de la relación laboral en uno que proviene de la naturaleza humana es una acción retórica y posible formalmente. El dar es lo que empobrece y plasmarlo en un compromiso político, traducirlo en una legislación secundaria y financiarlo es lo difícil.

La reforma se complica cuando define la fuente de recursos para que ese derecho humano sea una realidad efectiva, con base en una regulación justa entre las generaciones y que no se convierta en un lastre para el desarrollo y crecimiento económico, en una distorsión del mercado laboral o en un desconocimiento de derechos adquiridos por extensos grupos poblacionales.

La reforma profunda de las pensiones debe considerar varios supuestos económicos, políticos y jurídicos. Enlistaré algunos:

Hay dos tipos de pensiones: las contributivas -seguridad social, las derivadas de contratos colectivos de trabajo o las financiadas por los individuos o mutualidades con esquemas de largo plazo y las no contributivas o solidarias que se cubren con los impuestos generales que son las que otorgan los gobiernos federal o locales a los adultos mayores. Estoy convencido que es justo apoyar a los sectores de menores ingresos, pero la pregunta es ¿cómo?, un sistema más justo.

Existen múltiples regímenes de pensiones. Los tres principales son aquellos vinculados con los trabajadores en general inscritos al IMSS, trabajadores al servicio del Estado al ISSSTE y miembros de las fuerzas armadas al ISSSFAM. Además, aquellos existentes para los trabajadores de las grandes organizaciones públicas como PEMEX, CFE e IMSS o sindicatos importantes relacionados con servicios públicos como los telefonistas y los de las universidades públicas nacionales y estatales y los trabajadores al servicio de las entidades federativas y las cajas de previsión social de las policías. Es necesario un sistema integral.

Las reformas a las leyes del Seguro Social e ISSSTE crearon dos grupos de pensionados distinguibles. El primero es aquel que obtiene su pensión con las reglas de la legislación derogada basada en reservas colectivas, hoy inexistentes y sustituidas por el pago directo del presupuesto federal, y originan actual peso excesivo en el gasto público y la generación afore que se empezará a retirar con pensiones pagadas con los recursos de sus cuentas individuales, pero con baja tasa de reemplazo y poca expectativa de jubilación. Hay que buscar un sistema solvente.

Los pensionados y futuros pensionados bajo las condiciones de las leyes anteriores tienen más derechos que la generación afore. Esto es indudable. Es una asimetría generacional que deriva de que los sistemas de reparto que benefician a los trabajadores más ricos que logran una estabilidad en el mercado de trabajo y que generalmente están organizados en sindicatos de empresa o industria. Pocos tienen la protección de la seguridad social y la mayoría no recibe nada. Las más afectadas son las mujeres y los trabajadores eventuales y de bajos ingresos. Los montos pensionarios deben suficientes para una vida digna.

Los trabajadores de la generación afore también tiene una cotización bajísima. El ahorro no es suficiente para financiar una tasa de reemplazo adecuada. Esto hay que corregirlo, pero hay que ser muy cuidadoso para no regenerar las injusticias o la insolvencia del sistema anterior.

Lo inaplazable es revisar los esquemas especiales de jubilación, pero cuando el gobierno francés lo intentó, el año pasado, los grupos afectados paralizaron al país. Una reforma pensionaria es compleja. Lo fácil es incluir el derecho humano a la seguridad social universal en la constitución. Sí demos el paso, pero no lo hagamos y después ante la dificultad de convertirlo en una realidad, la conveniencia sea no hacer nada. ¿La reforma en pensiones va?

 

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