Opinión


La seguridad somos todas y todos

La seguridad somos todas y todos | La Crónica de Hoy

Recientemente nos hemos enterado de lamentables situaciones de violencia que terminan con la vida de jóvenes mexicanos, como los crímenes cometidos contra dos estudiantes universitarios durante mayo, o las 11 carpetas de investigación por feminicidio que se han abierto en los primeros tres meses de este 2019.

Visto así, pareciera que las acciones contra la delincuencia no están cumpliendo con su objetivo de garantizar una vida en paz, por lo que los recientes anuncios de las autoridades deberían ser considerados en su correcta medida.

Entre estos anuncios están las modificaciones en el gabinete de seguridad, las cuales buscan “el fortalecimiento de la inteligencia y la formación policial”. Así, se designó a Omar García Harfuch como jefe general de la Policía de Investigación de la Fiscalía de la Ciudad de México y coordinador de Inteligencia del Gabinete de Seguridad.

Este cargo era ocupado por Bernardo Gómez del Campo, quien ahora reforzará las labores de capacitación y formación policial, y justo en este punto es en el que quiero detenerme: una correcta estrategia de seguridad pública debe incluir capacitación y formación policial.

Seguramente has visto alguno de los muchísimos videos que circulan en internet y redes sociales de ciudadanos que no respetan a la autoridad. Imágenes que dan cuenta de uniformados que son insultados, amedrentados o golpeados, mientras tratan de cumplir con su deber.

Más allá de los “me gusta” que sumen estos videos, dan cuenta de una situación cada vez más común: esperamos que solamente los demás respeten y cumplan la ley, pero no nosotros mismos.

Buscamos a un policía cuando tenemos una emergencia, pero lo ninguneamos cuando nos indica nuestras faltas, las cuales somos incapaces de reconocer y tratamos de esconderlas detrás del “sólo me estacioné por 5 minutos”.

Es cierto que urge una verdadera capacitación y formación policial que permita garantizar el cumplimiento de la ley bajo el marco de los derechos humanos, pero también que garantice la integridad y seguridad de las y los policías.

Y en esa fórmula, es igual de importante que la ciudadanía tomemos conciencia sobre nuestra responsabilidad con los otros, pero también con los representantes de la ley, quienes también han demostrado ser dignos de confianza. Sí, de confianza. Y casos hay muchos, como el policía que recientemente entregó su cartera con documentos y dinero en efectivo a un turista brasileño.

Nuestra papel como sociedad va más allá de este respeto –que se antoja como un gran reto– e incluye que nos involucremos y comprometamos. ¿Cómo? Simple, como primer paso informándonos. Actualmente y desde cualquier equipo conectado a internet, es posible conocer el cuadrante de seguridad pública que corresponde al lugar en que vivimos, pero ¿tú ya lo hiciste?

Si no avanzamos en este sentido corremos el riesgo de quedarnos sin policías, porque quién querría tener un trabajo en el que expones la vida y sólo recibes insultos y malos tratos de las personas que cuidan. Y ese trato solamente lo podemos cambiar cada una o uno de nosotros mismos.

La capacitación y formación policial son muy importantes e, insisto, garantizarían tanto nuestra seguridad como la de los uniformados, pero no será suficiente si no cambiamos nuestra actitud y reconocemos la enorme labor que desempeña cada día y cada noche la policía capitalina.

Si lo logramos, ganamos todos.

 

*Coordinadora del Grupo Parlamentario del Partido del Trabajo, en la I Legislatura del Congreso de la Ciudad de México

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