Sucesos


La selva amazónica se está secando por la actividad humana: NASA

Amazonia perdió 802 kilómetros cuadrados en septiembre

La selva amazónica se está secando por la actividad humana: NASA | La Crónica de Hoy

Foto: Archivo

Las actividades humanas, como la quema de bosques para limpiar la tierra para la agricultura y el pastoreo, son responsables en gran medida de que la selva amazónica se esté secando, reveló un estudio de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA).

Los elevados niveles de gases de efecto invernadero son responsables de la mitad del aumento de la aridez y la otra mitad es el resultado de la actividad humana; en su conjunto han calentado el clima del Amazonas en los últimos 20 años.

Y si esta tendencia sigue a largo plazo, ocasionando que la selva ya no pueda funcionar correctamente, “muchos de los árboles y las especies que viven dentro del ecosistema de la selva tropical no podrán sobrevivir”, advirtió la agencia del gobierno estadunidense, con sede en Washington.

Expertos de la NASA, del laboratorio de Propulsión a Chorro, concluyeron lo anterior al hacer un análisis de datos terrestres y satelitales de décadas sobre la selva amazónica, a fin de rastrear la humedad en la atmósfera y determinar cuánta es necesaria para mantener el sistema de la selva.

"Observamos que en las últimas dos décadas ha habido un aumento significativo en la sequedad de la atmósfera, así como en la demanda atmosférica de agua sobre la selva", dijo Armineh Barkhordarian de JPL, autor principal del estudio, difundido en la página web de la NASA.

“El cambio en la aridez atmosférica está muy por encima de lo que se esperaría de la variabilidad climática natural”, añadió Barkhordarian .

El reporte explicó que cuando un bosque arde, libera a la atmosfera partículas llamadas aerosoles, entre los que figura el carbón negro (conocido como hollín) que absorbe el calor del sol, lo que hace que la atmósfera se caliente y también puede interferir en la formación de nubes y, en consecuencia, con la lluvia.

En un estado saludable, la selva amazónica absorbe miles de millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) al año a través de la fotosíntesis, proceso que usan las plantas para convertir el CO2, la energía y el agua en alimentos. Al eliminar el CO2 de la atmósfera, el Amazonas ayuda a mantener bajas las temperaturas y a regular el clima.

De acuerdo con el reporte, los árboles y las plantas necesitan agua para la fotosíntesis y para enfriarse cuando se calientan demasiado. Extraen el agua del suelo a través de sus raíces y liberan vapor de agua a través de los poros de sus hojas a la atmósfera, donde enfría el aire y finalmente se eleva para formar nubes. Las nubes producen lluvia que repone el agua en el suelo, permitiendo que el ciclo continúe.

“Cuando el ciclo se interrumpe por aumento en el aire seco, por ejemplo, se pone en marcha un nuevo ciclo, uno con implicaciones significativas, particularmente en el sureste de la Amazonia, donde los árboles pueden experimentar más de cuatro a cinco meses de estación seca”, refirió Barkhordarian.

"Es una cuestión de oferta y demanda. Con el aumento de la temperatura y el secado del aire sobre los árboles, los árboles deben transpirar para enfriarse y agregar más vapor de agua a la atmósfera. Pero el suelo no tiene agua adicional. para que los árboles se detengan”, explicó Sassan Saatchi de JPL, coautor del estudio.

De acuerdo con sus estimaciones, se está demostrando que la demanda aumenta, la oferta disminuye y de seguir así, “el bosque ya no podrá sostenerse”.

Están preocupados principalmente por la región sureste de la selva, donde se concentra más ña deforestación y la expansión agrícola.

Amazonia perdió 802 kilómetros cuadrados en septiembre

El Amazonas perdió 802 kilómetros cuadrados de bosque tropical en septiembre, lo que representa un aumento del 80 por ciento en comparación con 2018, informó hoy el Instituto Amazónico del Hombre y el Medio Ambiente (Imazon).

La región donde más se produjo la deforestación fue Pará (53 por ciento), seguido de Rondônia (13 por ciento), Amazonas y Acre (11 por ciento cada uno), Mato Grosso (10 por ciento) y Roraima (2.0 por ciento).

Los datos provienen del Sistema de Alerta de Deforestación (SAD), un mecanismo de monitoreo dirigido por investigadores locales que precisó que el aumento del 80 por ciento fue en relación con septiembre de 2018, cuando se afectaron 444 kilómetros cuadrados.

Señaló que además, en septiembre de este año, la degradación fue de mil 233 kilómetros cuadrados de bosque.

Imazon clasificó la deforestación como el proceso de tala, que es la eliminación completa de la vegetación forestal, mientras que la degradación se caracteriza por la extracción de árboles, generalmente con fines de comercialización de madera.

Destacó que otros ejemplos de degradación son los incendios forestales, que pueden ser causados por la quema controlada en áreas privadas de limpieza de pastos, pero que eventualmente golpean el bosque y se propagan.

Explicó que el municipio de Pacajá, ubicado en el sureste de Pará, registró en septiembre pasado la mayor área de bosque deforestado: con 45 kilómetros cuadrados, mientras que São Félix do Xingu y Altamira, también en Pará, ocuparon el segundo y tercer lugar de forma respectiva.

Del total de deforestación, el 14 por ciento se registró en Unidades de Conservación.

Los más deforestados fueron la Reserva Extractiva Chico Mendes, el Área de Protección Ambiental Triunfo do Xingu y la Reserva Extractiva Jaci Paraná, mientras que las tierras indígenas más dañadas fueron Apyterewa, Cachoeira Seca do Iriri e Ituna/Itatá, todas en Pará.

Imazon es un instituto nacional de investigación sin fines de lucro compuesto por investigadores brasileños, fundado en la ciudad de Belém hace 29 años.

A través de su SAD, la organización monitorea y disemina datos sobre deforestación y degradación de la Amazonía Legal y proporciona alertas mensuales transparentes e independientes para guiar los cambios de comportamiento.

ijsm

Comentarios:

Notas Relacionadas:

Destacado:

LO MÁS LEÍDO

+ -