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La UNAM prepara el envío de 10 robots a la Luna este año

Es el siguiente objetivo tras la puesta en órbita del nanosatélite/ Los equipos miden 8 centímetros de diámetro y su trabajo será probar varios desarrollos en el ambiente espacial, dice Gustavo Medina, líder del proyecto

La UNAM prepara el envío de 10 robots a la Luna este año | La Crónica de Hoy

Los robots mexicanos que serán enviados a la luna parecen engranes que trabajan en red. FOTO: UNAM

La puesta en órbita del nanosatélite mexicano NannoConect-2, realizada el pasado 28 de febrero, no es un evento aislado. Investigadores y estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) preparan el envío a la Luna de una nueva misión con 10 microrobots llamada “Colmena”, que está programada para despegar el segundo semestre de este año, como informó a Crónica el doctor Gustavo Medina Tanco, investigador del Instituto de Ciencias Nucleares (ICN) de la UNAM y líder de ambos proyectos desarrollados por el equipo del laboratorio LINX 

El satélite NannoConect-2 es un equipo 100 por ciento mexicano, que mide 20 centímetros de longitud y 10 centímetros por cada costado; fue colocado a 504 kilómetros de altura sobre el nivel del mar por un cohete y un módulo de India. Su misión es probar varios equipos en el ambiente espacial. 

A su vez, la misión “Colmena”, es un conjunto de micro robots que tienen ruedas y forma exterior de engranes. Miden 8 centímetros de diámetro y se comunican en forma de red para realizar varias tareas. Serán llevados a la superficie de la Luna por un cohete de la compañía Astrobotic, que hará descender un módulo llamado Peregrine. Desde ese módulo saldrán los micro robots mexicanos “Colmena”. 

Otras tres misiones que se espera realizar en los próximos años son el diseño, construcción y puesta en órbita de los nanosatélites NannoConect-3 y NannoConect-4; además de la participación en la construcción de un proyecto multinacional para construir el telescopio estratosférico llamado EUSO-Balloon.

En la conversación para los lectores de este diario, el doctor Medina Tanco subrayó una idea: aunque lo más espectacular es hablar de los nanosatélites y los micro robots para enviar a la Luna, el logro más valioso y duradero es la construcción del sector espacial mexicano, que es la suma de investigadores, alumnos, instituciones, tecnología, alianzas con gobierno y sector privado, así como fuentes de financiamiento.  

“No hay que observar sólo al nanosatélite que sale en la foto sino hablar de que detrás hay un esfuerzo que requiere trabajo en equipo. Nuestro objetivo fundamental no son los equipos tecnológicos en particular sino la estrategia que tenemos hacia el objetivo más duradero de desarrollar capacidades, recursos humanos, empresas de base tecnológica y, en conjunto, el sector espacial mexicano”, indica el científico argentino-mexicano, egresado de la licenciatura en Física de la Universidad Nacional de Tucumán, en Argentina, y con grado de Doctorado en Ciencias por la Universidad de Sao Paulo, Brasil, y quien desde 2006 reside en México y trabaja en la UNAM.

TRABAJO EN EQUIPO.

Antes de contar con cualquier equipo o tecnología mexicana, el laboratorio de instrumentación espacial LINX, del ICN-UNAM trabajó cerca de un lustro en investigación básica, publicación de artículos y construcción de alianzas con laboratorios e instituciones espaciales de 16 países. Actualmente tiene proyectos en marcha que se realizan cooperando con agencias espaciales de Estados Unidos, Francia, Rusia e Italia. En esos años se desarrollaron proyectos de investigación sobre aplicaciones sociales y comerciales de la tecnología espacial.

Después vino una segunda etapa en la vida del laboratorio que fue la alianza con el gobierno del estado de Hidalgo y el Consejo de Ciencia, Tecnología de Innovación de Hidalgo (CITNOVA)

“Desde hace 5 años comenzamos a trabajar con el gobierno de Hidalgo, porque vimos que el gobernador tenía una visión sólida de que el progreso pasa por la inversión en ciencia y tecnología. A mí me llamó la atención cuando lo escuché decir que no quería que en Hidalgo se fabricaran sólo autos sino autos eléctricos y autónomos. Eso nos hizo pensar que podría entender que estamos viviendo un momento de desarrollo nano espacial que en unos años se podrá comparar con el nacimiento de internet porque se pueden hacer cosas muy poderosas aprovechando el desarrollo de la tecnología miniaturizada, menores costos, tiempos de proyectos más cortos y la rápida incorporación de pequeñas empresas tecnológicas en el sector”, explica Medina Tanco. 

En esta primera alianza se pudo diseñar, construir y liberar a 40 kilómetros de altura el primer nanosatélite de la familia, llamado NannoConect-1, en noviembre de 2017. El satélite se mantuvo en vuelo suborbital una hora, en la que probaron equipos y luego descendió.

“Después vino una nueva etapa que era más compleja: la construcción del NannoConect-2, preparado para soportar los rigores del espacio y su permanencia durante varios años. Esto requirió la integración de un tercer elemento en esta alianza: la empresa. Nuestro proyecto tenía una filosofía en la que la empresa juega un rol muy importante para innovar y eso convenció a dos empresarios que nos apoyaron económicamente sin esperar retorno de su inversión y que además no son del sector espacial, pero creyeron en la innovación: Pastes Kiko’s, que es una empresa de alimentos, y Liber Salus, que es una empresa biomédica. Gracias a ellos tuvimos la triple hélice para hacer este proyecto”, agrega el universitario. 

En este momento, el NannoConect-2 ya está en operación a 504 kilómetros de altura y con él se van a validar  dos grupos de datos: a) su capacidad para estar y funcionar en el espacio, que depende del buen funcionamiento de sus sistemas de energía, control, telecomunicaciones, temperatura y sensores, y b) su capacidad para funcionar como plataforma para llevar carga útil, que en este caso se probará con una antena estadunidense que se ha trasladado y probaremos si opera bien desde el satélite mexicano.

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