Opinión


Las andanzas de un calendario y los trotes de un caballito…, de Eduardo Matos Moctezuma

Las andanzas de un calendario y los trotes  de un caballito…, de Eduardo Matos Moctezuma | La Crónica de Hoy

El arqueólogo, historiador y poeta que se conjugan en Eduardo Matos Moctezuma, como lo definió Mercedes de la Garza, investigadora del Centro de Estudios Mayas del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, al celebrar este año el aniversario número 80 del catedrático, realiza un recuento de la historia y los traslados de la estatua ecuestre de Carlos IV, el Caballito y la Piedra del Sol o Calendario Azteca en su nuevo libro Las andanzas de un calendario y los trotes de un caballito…  

Editado por El Colegio Nacional, el reciente volumen perteneciente a la colección Opúsculos, disponible actualmente en libroscolnal.com, contempla los detalles del peregrinar de ambas esculturas en busca de reposo.


La Piedra del Sol o Calendario Azteca fue enterrada en la Plaza de Armas por órdenes de Alonso de Montúfar, segundo arzobispo de la Ciudad de México, unos años después de la Conquista. Tras haber sido exhumada en 1790, durante el virreinato del segundo conde de Revillagigedo, la escultura monumental mexica fue trasladada a diversos sitios hasta ser depositada en 1964 en el Museo Nacional de Antropología. Un destino semejante padeció la estatua ecuestre de Carlos IV, conocida como el Caballito, que fue originalmente montada en la Plaza Mayor, pero estuvo en varias otras locaciones antes de llegar a la Plaza Tolsá, en 1979.


En este recuento, el colegiado Matos Moctezuma, sigue las pisadas de los protagonistas de estas historias y recoge versos populares impresos en volantes que circularon en la época, respecto a los que comparte su punto de vista en el capítulo titulado “El caballito”, del que reproducimos los siguientes fragmentos:


“No deja de llamar mi atención cierta similitud que advierto entre los versos dedicados a la Piedra del Sol y los de El Caballito. En efecto, aunque hay una distancia temporal entre el traslado de una y otra piezas de poco más de treinta años, pues el traslado de El Caballito se hizo en 1852 y el de la Piedra del Sol en 1885, el uso de determinadas palabras me lleva a pensar que pudo ser el mismo autor. Por ejemplo, la palabra “Adios” se usa en ambos casos de manera repetitiva y con parecido entorno. En una parte del poema al Calendario Azteca se rememora el traslado de El Caballito:

“Como el Caballo de Troya / Ya me llevan estirando...”.

“A lo anterior es preciso agregar que los versos están dedicados a piezas muy conocidas y que en los dos casos se refieren al traslado de las esculturas de un lugar a otro de la ciudad.”


“En cuanto a la métrica, es evidente que los dos poemas están, en términos generales, en versos octosílabos y usan la décima combinada con cuartetos, que corresponden a la manera más común de expresiones populares. Asimismo, es interesante observar que ambos textos líricos están impresos en hojas volantes donde se da constancia de aquellos acontecimientos.”

En el breve volumen de portada color amarillo, correspondiente a la disciplina de ciencias sociales y humanidades que desarrolla Matos Moctezuma, el lector encontrará que entre las razones del autor para rememorar las vicisitudes de las esculturas mencionadas, se encuentra el hecho de que ambas figuras vivieron historias comunes al ser trasladadas a diferentes lugares y qué éstas quedaron impresas en los versos populares.

Las distintas composiciones, plasmadas con ingenio popular e ironía, como lo señala su autor, dan muestra, según cita a don José María Marroqui, estudioso de la ciudad de México “de la musa callejera o popular”, presente en hojas y volantes que eran vendidos a tlaco, moneda de baja denominación acuñada en la Nueva España en el siglo XVII.

Redactadas en primera persona, como si la estatua ecuestre y la Piedra del Sol expresaran su sentir en cada viaje de un lugar a otro, el desconocido autor de los versos mencionados escribe despedidas teñidas de tristeza que Matos Moctezuma rescata en su nueva publicación.

No obstante, el humor también se hace presente en varios de los citados versos, como lo comparte el arqueólogo al relatar el pasaje descrito por Antonio García  Cubas, quien alude al momento en que durante las fiestas patrias por la celebración de la Independencia de México, se condujo de nuevo a otro espacio el monumento de Carlos IV de España, lo que gestó otro verso en su honor titulado “Como Carlos IV vió los fuegos artificiales la baba se le cayó”.

Las andanzas de un calendario y los trotes de un caballito… de Eduardo Matos Moctezuma lanzamiento editorial de El Colegio Nacional, se encuentra disponible en libroscolnal.com

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