Opinión


Las mujeres y el empleo

Las mujeres y el empleo | La Crónica de Hoy

Una canción popular dice que quien tenga salud, dinero y amor, puede dar gracias a Dios. Sin embargo, la palabra central que es de vital importancia para las dos de los extremos, generalmente se obtiene por el trabajo, ya que la Lotería y la herencia son para pocos y para el amor es de gran ayuda poseer por lo menos, lo indispensable.

El tener un empleo remunerado es la manera de obtener los recursos materiales para la subsistencia de las personas y sus familias. ¿Cómo andan los empleos en nuestro país? Se supone que tanto hombres como mujeres pueden acceder a los distintos empleos. Sin embargo, el mayor número de personas desempleadas son mujeres y por otra parte es entre ellas donde hay mayor preparación. La barrera cultural de “La mujer en su casa”, aun cuando todavía pesa, especialmente en algunas zonas del país, la realidad es que cada vez más mujeres van a la Universidad y trabajan fuera de su casa por una remuneración, además de atender su hogar

A principios del presente año había l.9 millones de hombres desempleados en el país, pero 29.5 millones trabajando en la informalidad es decir, por su cuenta, sin protección médica ni social. 27 millones de trabajadores ganan más de $13,000.00 y 143 millones ganan menos de $5,000.00.

Esto es entre los varones, si analizamos lo que sucede con las mujeres vemos que ya hay paridad en cuanto a la matrícula escolar y la preparación académica; sin embargo, al obtener empleo, las mujeres lo obtienen con un sueldo 20% menor que los varones, aun cuando su preparación sea superior a la de ellos. Seis de cada diez mujeres ganan menos de dos salarios mínimos al mes. Entre las mujeres mayores de cincuenta años, hay 43% de desempleo, no obstante su preparación. La edad es otro inconveniente para ellas, pues las empresas que contratan mujeres, en general, las prefieren jóvenes.

En los Estados del Norte es donde hay más mujeres en puestos de trabajo y en puestos directivos, el avance cultural y la cercanía con el vecino país ha hecho que la transformación cultural de la igualdad esencial entre mujeres y hombres suceda en forma más natural. En el centro y el sur de la República, con excepción de la Ciudad de México, el avance va más lento.

Hay otro elemento que ocasiona cierto ruido en las relaciones de trabajo entre las mismas mujeres, especialmente cuando la autoridad inmediata es una mujer, hay alguna dificultad, al principio, por el temor de equivocarse o por copiar el estilo masculino, “las Jefas” se comportan más duras con sus subordinadas. Esto será pasajero y los superiores habrán de ayudar al acoplamiento y no generalizar lo de “mujeres juntas, ni difuntas”. Afortunadamente poco a poco se ha ido viendo como natural la convivencia mixta y las dificultades de relación van siendo parte del pasado.

Lo que todavía está muy arraigado es la diferencia de sueldos que se da a las mujeres en relación con el de los varones, se sigue creyendo que el hombre es el responsable de la familia y debe ganar más y la realidad es que hay tantas mujeres jefas de familia como varones; así que una tarea pendiente es borrar esa discriminación en los tabuladores.

El ascenso en los puestos de trabajo es otro aspecto en el que las mujeres todavía están en desventaja. Los criterios para ascender no se respetan cuando éste le correspondería a una mujer y se les impide con infundados pretextos. Los varones no se sienten cómodos al tener como jefe a una mujer. Todo esto es fruto del pasado cultural pero tendrá que ir pasando; ambos, mujeres y hombres, tienen que poner de su parte.

 


Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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