Opinión


Las palabras que marcaron el 2019, según la RAE

Las palabras que marcaron el 2019, según la RAE | La Crónica de Hoy

Samuel Johnson define al lenguaje como el vestido de los pensamientos. Y los pensamientos, así como el tiempo, son simultáneos, no lineales. Un mero instante es autor de miles de acontecimientos, y lo es también de las líneas que interconectan millones de pensamientos. Como humanos, somos infinitamente complejos, tanto como lo es nuestro mundo externo. Por ende, y con el fin último de brindar una simbolización que logre borrar los intersticios que existen entre nuestra cavilación interna y el mundo que nos rodea, el ser humano como especie desarrolló el lenguaje. Si nos atrevemos a fragmentarlo hasta su mínima instancia, el lenguaje no es más que la elaboración de sonidos que se convierten en símbolos de objetos o ideas. 

Nos parece tan básico, tan cosa de todos los días, tan parte inherente de nuestra existencia en este mundo, que realmente jamás nos detenemos a especular sobre la maravilla, escrita y hablada, que como especie hemos desarrollado. El desarrollo del lenguaje trajo consigo nuestra evolución como una especie capaz de vivir e interactuar en comunidad, es el símbolo más sólido del progreso del hombre y de nuestro conocimiento. Si me lo preguntan, es éste el tesoro, la fuente primordial de todo progreso humano.

Por lo mismo, cuando, año con año, la Real Academia Española elige las palabras que definieron los 365 días pasados. Los ajetreos sin ley del tiempo y la concomitancia en la que nos vimos sumergidos durante aquellos días se detienen para brindarle espacio a un orden lineal y digno de ser narrado detalladamente en los libros de historia que leerán nuestros nietos. Al elegir estas palabras, el año con sus estruendos políticos, sus dimes y diretes sociales y su bipolaridad económica parece acotarse, definirse, simplificarse.

Para quienes lo preguntan, la elección de las palabras (en español, claro) que definieron el año según la RAE fue elaborada por los servicios de Lexicografía y Comunicación de la academia misma. El certamen está abierto para cuantas palabras se atrevan a postrarse sobre la escena de las más mencionas y las ganadoras resultan ser las más consultadas en el diccionario online de la Real Academía o las más mencionadas en preguntas y comentarios en eedes sociales.

Pues bien, sin más preámbulo me permito manifestar cinco palabras del glosario de 14 que, según la RAE, resume a nuestro 2019:

  1. Constitución: Definida por la RAE como “Ley fundamental de un Estado con un rango superior al resto de las leyes, que define el régimen de los derechos y libertades de los ciudadanos”, es el conjunto de normas y leyes que posibilitan la convivencia entre las muchas personas que cohabitan un territorio. Pero, habiendo sido un año marcado por la protesta y el descontento social – como fue el caso de Chile, Hong Kong, Ecuador, entre varios otros – me gustaría cerrar argumentando que quizá “la causa de las grandes revoluciones es que mientras las naciones avanzan al trote, las constituciones van a pie” (Thomas Macaulay, 1831) [1][1].  

 

  1. Clima: hace referencia al “conjunto de condiciones atmosféricas que caracterizan una región”. Esta palabra se ve, lógicamente, coronada como una de las palabras del año debido a la gran emergencia climática y la crisis de biodiversidad que caracteriza nuestros días. “Nuestro planeta es una solitaria mancha en la gran y envolvente penumbra cósmica. En nuestra oscuridad —en toda esta vastedad—, no hay ni un indicio de que vaya a llegar ayuda desde algún otro lugar para salvarnos de nosotros mismos” (Carl Sagan, 1994) [2][2].

 

  1. Autodeterminación: este concepto describe a la “decisión de los ciudadanos de un territorio determinado sobre su futuro estatuto político”. De forma más simple, la capacidad completa de un grupo por decidir sus propias formas de gobierno. Este año la palabra ganó importancia debido al creciente sentimiento independentista catalán. Sin embargo, desde hace más de tres décadas la autodeterminación ha aspirado a ser un derecho político, cultural y religioso para los pueblos indígenas de Iberoamérica. “Suponer de forma automática que los tribunales federales deben remplazar a las instituciones que los pueblos han desarrollado para ‘prevenir injusticias’, evidencia parcialidad etnocéntrica, una creencia que implica que ‘nuestras instituciones son superiores a las suyas’” (Will Kymlicka, 1996) [3][3].

 

  1. Feminizar: se trata de “dar presencia o carácter femeninos a algo o alguien”. La palabra se recalca este 2019 por los pasos de gigante que ha emprendido el movimiento feminista y por las protestas a nivel mundial que tienen como fin erradicar la violencia de género. La creciente consciencia y lucha por alcanzar igualdad política, social y económica entre los sexos es hoy protagonista social a nivel mundial. “Es mucho menos probable que (las mujeres) estén alfabetizadas, y menos probable aún que posean educación profesional o técnica. Si intentan acceder a un puesto de trabajo, deben enfren­tarse a obstáculos mayores, incluyendo la intimidación por parte de la familia o del esposo, discriminación por su sexo en el salario y acoso sexual en su lugar de trabajo. Y todo ello sin tener recursos legales efectivos para defenderse” (Martha Nusscaum, 2012) [4][4].

 

  1. Acogida: La emergencia mundial de acogida o de “recibimiento u hospitalidad que ofrece una persona o un lugar”, se ha visto durante el pasado año dado a las llamadas ‘olas de migrantes’ que desde Centroamérica atravesaban México con el fin de llegar a Estados Unidos, así como por la noticia de más de 900 niños migrantes siendo separados de sus padres al cruzar la frontera norte de nuestro país. Curioso cómo, a pesar de la globalización, continuamos marcando las líneas imaginarias de nuestras fronteras, ahogándonos en nacionalismos imaginarios y negando entradas a territorios que realmente de nuestros no tienen nada. El término de acogida sería quizá más comprensible si percibiéramos que “somos una especia en viaje, no tenemos pertenencias sino equipaje (…). Estamos vivos porque estamos en movimiento. Nunca estamos quietos, somos trashumantes. Somos padres, hijos, nietos y bisnietos de inmigrantes. Es más mío lo que sueño que lo que toco. Yo no soy de aquí, pero tú tampoco” (Jorge Drexler, 2017) [5][5].

 

El hombre, gracias a la maravilla del lenguaje, se convierte en la única especie capaz de condensar la historia como si ésta fuera la narración cronológica de una novela. La lengua es nuestro más grande tesoro, de ella ha partido toda cosmovisión, toda doctrina, toda religión. Ésta hace que nuestra especie sea la única que evoluciona cargando consigo su historia: sus guerras, sus escaseces, sus destierros, sus inequidades, sus autoridades, sus avances, sus retrocesos.

Éstas fueron cinco palabras que no son más que sílabas amalgamadas, letras unidas para formar sonidos, sonidos que se convierten en signos, símbolos de contextos, escenarios, situaciones formidables, insólitas. Palabras que logran escapar del torbellino de eventualidades que es el presente para sumarse al grávido equipaje de nuestra historia humana.  

 

 

 

[2] Sagan, Carl (1994). Pale blue dot – un punto azul pálido: una visión del futuro humano en el espacio. https://www.youtube.com/watch?v=wupToqz1e2g

[3] Will Kymlicka. (1996). “Derechos individuales y derechos de grupo en la democracia liberal”.

[4] Martha Nussbaum (2012). “Mujeres y el desarrollo humano”.

[5] Jorge Drexler (2017) Movimiento. https://www.youtube.com/watch?v=lIGRyRf7nH4

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