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Las pérdidas convierten a las personas en sobrevivientes, dice Socorro Venegas

ENTREVISTA: “En el momento que has perdido a alguien no hay una sintaxis, es el caos lo que existe. Pero este otro momento, cuando eliges cómo mirar atrás, es un momento de la literatura donde exploras las ausencias, el dolor y en quién se convirtió el deudo”, dice la escritora.

Las pérdidas convierten a las personas en sobrevivientes, dice Socorro Venegas | La Crónica de Hoy

Socorro Venegas asegura que hay un lenguaje del dolor. (Foto: Isabel Wageman)

El dolor que causa la pérdida de algo: ya sea el amor, el matrimonio, la infancia o la seguridad, transforma a las personas en sobrevivientes que miran su pasado como si padecieran el síndrome del miembro fantasma, es decir, a pesar de la amputación, sienten la extremidad y con ella el dolor de las heridas. Esa sensación es la que explora la escritora Socorro Venegas en su reciente libro de cuentos La memoria donde ardía.

“Me interesa hablar de la pérdida porque cuando alguien se va, cuando muere el amor en un matrimonio o en distintos escenarios de ausencia existe en el que se queda, el dolido, el deudo, el ­sobreviviente y es cuando inicia la pregunta ¿en quién te conviertes?, ¿en quién te transformas cuando esa persona que ya no está te definía también?”, señala la ­escritora.

En el libro editado por Páginas de Espuma, Socorro Venegas reúne 19 cuentos en donde plantea, por ejemplo, cómo dos personas que han perdido a sus seres queridos buscan deshacerse de sus pertenencias haciendo un intercambio de mudanzas o qué pasaría si una madre no quisiera a su hijo ¿sería culpada por la infelicidad de su vástago?.

“Si la convivencia de un matrimonio o de alguien muy querido definía tu día a día y la existencia se fundaba en esa presencia y ya no está más, el mundo ahora está transformado en donde ha irrumpido esa ausencia, ya no es el mismo. Eso es lo que quiero contar, en qué se convierte el mundo, este nuevo mundo ¿de qué está hecho?”, comenta.

La ganadora del Premio Nacional de Cuento Benemérito de América 2002 y de la mención especial en el Premio de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2009, detalla que piensa en los sobrevivientes de sus historias como en los soldados de la guerra que vuelven sin un miembro.

“Ellos sienten algo que se llama dolor fantasma, ya no tienen un brazo pero les duele el brazo. Eso les ocurre a mis personajes, están en momentos en que ya han avanzado, ya han procesado sus emociones, ya no cuentan sus historias desde el momento de la pérdida y de la herida abierta, están mirando el tejido cicatrizado y es desde ahí donde puedo escribir”, indica.

Venegas asegura que hay un lenguaje del dolor. “En el momento que has perdido a alguien no hay una sintaxis, es el caos lo que existe. Pero este otro momento, cuando eliges cómo mirar atrás es un momento de la literatura donde exploras las ausencias, el dolor y en quién se convirtió el deudo”.

La también editora de la Universidad Nacional Autónoma de México aborda en su cuento “Pertenencias” la decisión que toman dos personas de intercambiar los muebles y demás objetos de sus casas para evadir el dolor.

“Como dice el cuento: la voraz memoria de los objetos. Cuando hablo de voracidad estoy señalando lo que ocurre cuando tienes un sillón, una taza, una cuchara y tienes frente a ti un montón de recuerdos alrededor de esos objetos que, al mismo tiempo, son tus pertenencias. Hay una relación doble con cada objeto que te rodea en la vida cotidiana y que te habla de esa persona que perdiste”, indica.

Socorro Venegas expresa que le gusta la ilusión de cerrar los ojos, abrirlos y descubrirte en otro lugar.

“Pero no podía hacer eso porque no es literatura fantástica lo que estoy escribiendo. Entonces lo que hacen estos dos personajes es trasladar la responsabilidad de sus mudanzas a alguien más, le piden al otro que se encargue de toda esa memoria que guardan en sus casas, que se la lleven, eso significa que pueden empezar con la página en blanco, que pueden enfrentarse al mundo con un peso menos en el alma”.

Otros temas que la autora plasma en La memoria donde ardía es la maternidad y la infancia. Sobre el primero, Socorro Venegas escribió el cuento “La gestación” donde una mujer embarazada se cuestiona si siempre sentirá una conexión con su hijo.

“Es una mujer que se mira desde lo terrible, se pregunta qué pasa si nunca logro conectarme con este niño que ya crece dentro de mí. Además, reflexiona sobre lo que es ser madre, piensa que implica tener un vínculo que nunca se interrumpirá mientras el hijo y ella existan. Esa manera monstruosa de aproximarnos a la maternidad es un material que me parecía importante trabajar en los cuentos”, destaca.

Respecto al tema de los niños, la autora destaca que muchas veces los adultos miran de manera superficial el mundo de los niños.

“No se entiende que ahí hay una enorme complejidad, que hay una enorme capacidad para amar, sufrir, odiar, esa capacidad que tienen los niños para organizar una venganza, por ejemplo. Me interesaba plasmar cómo al margen del mundo adulto van caminando, gestionando sus vidas como si estuvieran solos”, precisa.

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