Opinión


Las prácticas del nuevo gobierno

Las prácticas del nuevo gobierno | La Crónica de Hoy

Retos y oportunidades nos presenta esta nueva etapa con el actual Presidente de la República. Su activismo desmedido, su impulsividad y su propósito innovador que lo obliga a proponer numerosos cambios y reformas, o a resucitar antiguas prácticas, ha convertido al gobierno en un cúmulo de sorpresas que cada día, en las conferencias mañaneras y en posteriores declaraciones, nos hace escuchar sin dar tiempo a analizar unas cuando ya aparecen otras nuevas.
Nadie se puede quejar de un gobierno pasivo o conservador. Por el contrario, muchos consideran que las propuestas debían ser menos y con mayor tiempo para su análisis, pero la Cuarta Transformación está en marcha y más nos vale tomar su paso para no quedarnos rezagados.
Los cambios propuestos quieren dar como resultado algo con lo que nadie puede estar en contra: quieren lograr una forma de gobierno “honesta y fraterna”. ¿A quién le parecería mal este propósito? Seguramente que todos compartimos esa aspiración.
Propone una democracia inspirada en valores e invita a todos a protegerla. En 1977 Reyes Heroles hizo surgir la LOPPE, la cual nos ayudó a lograr que el Presidente no fuera ya un “monarca absoluto”. Más adelante las cámaras empezaron a ser plurales y hasta al Poder Judicial llegaron los aires democráticos. El “Partido dominante” dejó de serlo y en las cámaras las mayorías partidistas empezaron a alternarse.
Era tal la impaciencia democratizadora que las alternancias de los presidentes Fox y Calderón, de 2000 a 2012, que debieron considerarse históricas y transformadoras, a muchos les pareció que no eran tales, pues deseaban que desde el principio se pudiera romper de tajo y a fondo con todos los decenios de “Partido dominante”. Sin embargo, una historia imparcial podrá dar a conocer lo que fueron esos cambios y rupturas de los dos sexenios panistas y además, las innovaciones originadas por la alternancia en el Poder Legislativo.
La impaciencia continúa y todos esperarían que, con estos nuevos cambios, la auténtica democracia plena sea una realidad, pero la verdad es que para el actual Presidente son otras las preocupaciones y metas a alcanzar, y pueden ser o no justificadas. El sistema de partido mayoritario creó una práctica de ausencia de ética y aumento de la corrupción, razón por la que la meta primaria del gobierno es abatir esa corrupción e implantar conductas éticas, para lo cual no basta el propósito; su arraigo es tal y la participación de quienes las cometen es tan amplia que no se verán resultados en el muy corto plazo. Sin embargo, el propósito no debe retirarse, sino al contrario, redoblar esfuerzos hasta lograr que seamos un país de leyes, respetuoso de las normas y con conciencia ética.
Parecerá un sueño el propósito presidencial, pero no habrá que dejar solo al gobierno, la iniciativa privada debería hacer suyos estos propósitos en todas sus acciones económicas y la sociedad entera podría adoptarlo también como su lema para que en el comportamiento ciudadano se fuera permeando el deseo de alcanzar esas metas.
El Poder Legislativo está dando ejemplo con alianzas, de un manejo responsable de las mayorías. Sería deseable que así como a la democracia la fortalece la pluralidad, cuando se trata de alcanzar metas comunes deseables, el ejemplo de unidad será muy saludable para avanzar. Si los diferentes partidos privilegian el bien común, aun a costa del bien particular, quien saldrá ganando será el País, será México y todos los mexicanos. Hoy se nos presenta una nueva ocasión de fortalecernos como un país democrático, no deberíamos desaprovecharla; la pluralidad en el gobierno, es necesaria, como lo son las alianzas para obtener acuerdos.

 


Doctora en Ciencias Políticas
melenavicencio@hotmail.com

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