Opinión


Legislativo, la batalla que viene

Legislativo, la batalla que viene | La Crónica de Hoy

 

Con el arranque, hoy, de los trabajos legislativos, inicia el que se avizora como uno de los períodos ordinarios de sesiones más ríspidos de la historia reciente del Congreso, con una mayoría decidida a darle una voltereta completa al entramado jurídico de nuestro país y una oposición baldada, pero dispuesta a tratar de impedirlo.

Abren las actividades del Legislativo, además, en medio de acusaciones de un sector de la prensa que, contra toda evidencia, atribuye al gobierno afanes de limitar la libertad de expresión, prefigurar una amenaza para el periodismo todo y hasta pretender instaurar un régimen emparentado con los de China, Corea del Norte, Rusia, Turquía y Venezuela.

Se queja un líder de opinión de “un hostigamiento que está tocando los extremos”.

En los inicios de la actual administración se antojaba ocioso el emprender cambios a la legislación nacional. Se daba por sentado que, en función de lo que históricamente en nuestro medio ha significado gobernar, el problema no era de leyes, sino de aplicación de las ya existentes. Craso error.

A diferencia de Enrique Peña Nieto, quien dijo que su gobierno no había llegado para sólo administrar, sino transformar el país, López Obrador ha dicho que se propone consumar un cambio de régimen, lo que requiere modificaciones legales de gran calado. En ésas anda. Los hechos hablan.

El prontuario de asuntos a trámite para diputados y senadores, de aquí al último día de abril, incluye como plato fuerte el paquete de iniciativas en materia de procuración de justicia, cuyo camino el Ejecutivo tanteó en el Senado por medio de Olga Sánchez Cordero y Alejandro Gertz Manero, supuestamente a espaldas del Primer Mandatario.

El mazo de iniciativas, que abarca la expedición del Código Penal Federal, la federalización de delitos de policías y funcionarios de seguridad estatales y municipales, la prisión preventiva en caso de reincidentes, entre otros muchos temas, tiene potencial suficiente para incendiar la pradera. A despecho del compromiso presidencial de que los proyectos no implicarán menoscabo de los derechos humanos.

En la maniobra para tratar de deslindarse de las iniciativas, el Presidente hizo notar a la articulista-activista Denise Dresser que el fiscal general es autónomo. Lo cual —si hemos de atenernos a la ley— es formalmente una verdad irrebatible, que, sin embargo, no explica el rol de la titular de Segob en la exposición del paquete ante senadores.

Duros de convencer, los adversarios de la 4T, empezando por la colaboradora de Reforma y quienes en su momento con más enjundia demandaron un fiscal general independiente no carnal, han tomado como sarcasmo la referencia a la autonomía.

Otro tanto ocurre con la independencia del Legislativo, de la cual nomás no se convencen ni siquiera algunos de nuestros más conspicuos intelectuales. A quienes, por lo visto, extraña sobremanera que los correligionarios del Jefe del Estado respalden —ya sea por convicción, solidaridad o conveniencia— las iniciativas gubernamentales.

No convencen las evidencias a esos contradictores ni siquiera porque con el Insabi el marrullero PRI dio señales de desdibujamiento del PRIAN y, en cambio, existencia real del denominado Primor, o al menos acercamiento a la nueva mayoría.

Tal acercamiento es patente, así el coordinador de diputados tricolores René Juárez Cisneros haya dicho, con el aval de Alito Moreno Cárdenas y para consumo de las galerías, lo siguiente:

“Nadie de nosotros ha pedido ni limosna ni nos hemos hincado ante las decisiones del poder público. Ninguno de nosotros se ha entregado de manera graciosa ante ningún coqueteo, venga de donde venga”. Se oyó bien el guerrerense, pero resultó mentiroso.

Si en el Congreso la oposición dominada por el PAN está derrengada y su papel de contrapeso inspira más risa que respeto, eso no significa que el debate parlamentario sea cosa de tejer y cantar, y las sesiones un mero trámite.

De manera paulatina la oposición a la 4T ha cambiado de epicentro, del Legislativo a un sector de la prensa crecientemente pugnaz y desafiante, por estos días en áspera confrontación con el gobierno por un juicio que involucra al respetado académico Sergio Aguayo.

A los periodistas que por lustros han hecho del combate al Peje una causa de vida, se suman ahora comunicadores autoexiliados a lo Jorge Ramos en los Estados Unidos, entre acusaciones inverosímiles de censura, acoso y hasta riesgos físicos por parte del gobierno mexicano.

Allende el Bravo ya se hallan Víctor Trujillo, Brozo, y —¡quién lo creyera!— el nieto homónimo del conspicuo priista, periodista y exgobernador de Yucatán en los 70 del siglo pasado, Carlos Loret de Mola.

Desde ciertos medios se combate a la 4T lo mismo con buenas que con malas artes, incluida la descarada tergiversación de dichos y hechos. Algo de lo cual, de seguro, han podido percatarse aun los lectores menos prevenidos.

Díganlo si no quienes escucharon y leyeron, este jueves, el exhorto comedido, sedoso y respetuoso de coordinación entre copartidarios, formulado por la titular de Gobernación a los senadores de Morena y sus aliados formales el PT, PVEM y PES, en un encuentro con López Obrador.

Por mandato constitucional los legisladores son inviolables por las opiniones que manifiesten en el desempeño de su cargo, y jamás pueden ser reconvenidos por las mismas.

En este punto golpeó una facción del Cuarto Poder, que dibujó a Sánchez Cordero como violadora contumaz de la Constitución y a Ricardo Monreal como omiso o indolente en el cumplimiento de su obligación constitucional de velar por el respeto a inmunidad e inviolabilidad legislativa.

Expresó la exministra de la Corte:

“Como secretaria de Gobernación les pido, les propongo, les sugiero que estemos en una comunicación permanente para que reforcemos nuestra coordinación y entreguemos, gobierno y grupo parlamentario de Morena en ambas cámaras, más y mejores resultados”.

Dejó claro que “cada legislador está en su derecho constitucional y legal de presentar las iniciativas de reforma o nuevas leyes que su criterio lo decida, como yo misma lo hice; este derecho nos merece en la Secretaría el mayor respeto”.

Lo cual —continuó— “no está reñido con una consideración que comparto: Sin menoscabo de presentar estas iniciativas sugiero, respetuosamente, que antes de hacerlo lo informen a la coordinación del grupo parlamentario, conforme a los procedimientos e instancias que ustedes mismos determinen y esa información sea compartida con nosotros no sólo para mantener un orden temático y de agenda legislativa sino también la coordinación entre gobierno y grupo parlamentario de Morena en el Senado”.

“Permítanme usar una analogía: Somos parte de una misma orquesta, la de la Cuarta Transformación que conduce el Presidente López Obrador. Si queremos que nuestro concierto sea aplaudido por la sociedad, sigamos un orden y una partitura común. Eso es lo que sugiero muy respetuosamente”.

Así dijo Sánchez Cordero. Pero un influyente diario mezcló sin recato información con opinión y, en su editorializada nota, difundió que la funcionaria “llamó la atención a los senadores de Morena por su decisión de presentar en lo individual iniciativas de ley sin consenso del gobierno y la bancada”.

Y en el titular de la nota hizo, de plano, una interpretación falaz: “Sanchez Cordero reprende a senadores de Morena”. Lo que da idea de la batalla que viene.

 

aureramos@cronica.com.mx

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