Opinión


Los asesinatos en Plaza Artz

Los asesinatos en Plaza Artz | La Crónica de Hoy

Eran cerca de las 17:00 horas del miércoles 24 de julio. En el restaurante Hunan de Plaza Artz (Pedregal) una mujer con un arma tipo escuadra en la mano y un hombre se acercaron a la mesa donde se encontraban Benjamin Sutchi y Alon Azulay. La mujer les disparó en el torso y en la cara a ambos. Benjamin murió instantáneamente; Alon quedó agonizante; llegaron los paramédicos los trasladaron a un hospital cercano, donde más tarde falleció. Esperanza “N” fue capturada. Se trató de un ajuste de cuentas entre grupos mafiosos.

Sutchi había pertenecido a la agencia de seguridad del Estado de Israel, Mosad. Vino a México en 2003 para proteger a los miembros de la comunidad israelí que habían sido afectados por la ola de secuestros. No obstante, para 2005 Benjamín ya había montado su propio negocio ilícito. Incluso, la Policía Internacional (Interpol) expidió una ficha roja contra él por haber cometido delitos también en su país. Fue detenido aquí, en México, el 28 de junio de 2005. Permaneció tras las rejas en su país hasta febrero de 2019. Al recuperar su libertad, regresó a México con un pasaporte falso.

La cuestión está en saber si las muertes de Sutchi y Azulay están relacionadas o no con la reciente detención en Cancún de otro delincuente de nacionalidad israelí, Erez Akrishevsky, quien también era buscado por la Interpol. Tras su detención fue deportado a Israel. Así lo informó Jesús Alberto Capella Ibarra, secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo.

Es curioso y no carente de significado que después de los asesinatos ocurridos en Plaza Artz, poco se haya hablado en México del crimen organizado transnacional y, en especial, de la mafia israelí.

Veamos: Se calcula que en Israel hay 16 grupos criminales. Los cárteles más poderosos son: Abutbuls, Alperons, Dumranis, Shirazis, y los encabezados por Amir Molnar y Zeev Rosenstein.

Estos grupos criminales se dedican, fundamentalmente, a la operación de casinos, la prostitución, la extorsión, el cobro de deudas y el tráfico de drogas.

De acuerdo con la declaración hecha por David Cohen, comisionado de la Policía Nacional, las organizaciones mafiosas israelíes han infiltrado a la economía formal y a los gobiernos locales.

La mafia israelí tiene fuertes nexos con la mafia rusa. El motivo se encuentra en la emigración masiva de israelíes rusos al Estado de Israel en 1989. Desde luego, la inmensa mayoría de los emigrantes son gente de bien; pero entre ellos se colaron malvivientes que vieron la oportunidad de extender a otras tierras sus actividades ilícitas y sus vínculos con el bajo mundo ruso. Por ejemplo, Simion Mogiléich alias Szeva Bácsi (considerado por el FBI como “el mafioso más peligroso del mundo”) obtuvo la nacionalidad israelí y desde allí comenzó a lavar dinero. A quien también le apodan Don Brainy elimina a sus enemigos a base de tiroteos en lugares públicos y también activando coches-bomba.

Pongamos atención en lo que dicen Felia Allum y Stan Glimmour (Routledge Handbook of Transnational Organized Crime, London & New York, 2015 pp. 1-2): “El crimen organizado transnacional es una forma de ‘globalización distorsionada’: la expresión desagradable y subrepticia de la integración a la que asistimos; la parte terrible y oscura.”

Los asesinatos de Sutchi y Azulay no representan el único caso que hemos tenido en México respecto de la presencia del crimen organizado transnacional. Hay, por lo menos, dos ejemplos clarísimos: el de Tomás Yarrington (gobernador de Tamaulipas de 1999 a 2005) que escogió para esconderse a Calabria, Italia, zona donde opera la Ndrangheta, una organización hermética, diferente de la famosa mafia siciliana. Yarrington protegía a Los Zetas y al cártel del Golfo. Fue capturado el 10 de abril de 2017 en Florencia.

Otro caso: con base en la “Operación Dragón” llevada a cabo el 15 de marzo de 2007, por la entonces Procuraduría General de la República (PGR), en la residencia de Zhenli Ye Gon, (Sierra Madre 515, Lomas de Chapultepec), se lograron incautar 205 millones de dólares en efectivo (las fotografías de los fajos de billetes verdes apiñados en una bodega dieron la vuelta al mundo). Se considera que Ye Gon es uno de los productores y traficantes de pseudoefedrina y metanfetaminas más importantes del mundo. Fue capturado por agentes de la DEA el 24 de julio de 2007, mientras cenaba en un restaurante de Maryland; fue extraditado a México el 18 de octubre de 2016.

Conviene destacar que los productos químicos necesarios para elaborar el “cristal”, término con el que se conoce en las calles a la metanfetamina, provenían de China; llegaban al Puerto Lázaro Cárdenas, y eran trasladados a la planta de la empresa Unimed en Toluca, Estado de México.

Así como se habla de los lazos que unen a la economía nacional con la internacional, a la política, la tecnología, la ecología y la migración, se debería hablar del crimen organizado, que en México no sólo está vinculado con Estados Unidos y Colombia.

Abramos los ojos, hay un crimen organizado transnacional que opera desde hace años en nuestro país. No es cuento.

 

 

 

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Mail: jfsantillan@tec.mx

 

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