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"Los bosques del mundo están en crisis"

Se han identificado 24 frentes críticos de deforestación en el mundo, que suman 43 millones de hectáreas, señala informe de la WWF / La “Selva Maya”, entre los focos rojos, advierte

Foto aérea de deforestación en la selva tropical de Borneo, Malasia, talada para dar paso a plantaciones de palma aceitera.?

Entre 2004 y 2017 se perdieron 43 millones de hectáreas de bosque en el mundo, una superficie del tamaño del más del doble del sureste mexicano, el cual es uno de los más afectados por la deforestación. En esta región del país se encuentra uno de los 24 frentes de deforestación más graves en el mundo de acuerdo con un informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), nueve de los cuales se encuentran en América Latina, principalmente en la Amazonía.

“Varios de estos frentes ya se presentaron en el ana?lisis anterior de WWF contenidos en el Informe Bosques Vivos de 2015, tales como la Amazonia, A?frica Central, Mekong e Indonesia”, señala el documento “Frentes de deforestación. Causas y respuestas en un mundo cambiante”, que agrega que no obstante, “han surgido nuevos frentes en A?frica Occidental (por ejemplo, Liberia, Costa de Marfil, Ghana), A?frica Oriental (por ejemplo, Madagascar) y Ame?rica Latina, incluida la Amazoni?a en Guyana y Venezuela y la Selva Maya en Me?xico y Guatemala.

El informe señala que tan sólo en la Selva Maya --cuya región peninsular verá pasar el Tren Maya y el impacto que traerá consigo el turismo no sustentable e infraestrucutra--, las causas principales de la deforestación son los incendios, la ganadería y la agricultura de gran y pequeña escala, debido al cambio de uso de suelo.

En América Latina, enfatiza el documento, se ha experimentado una disminución del 94 por ciento en las poblaciones de vida silvestre monitoreadas por el Índice Planeta Vivo de la WWF. “Esta alarmante disminución en biodiversidad es atribuida, en gran parte, a la pérdida y degradación de hábitat causada por el cambio de uso de suelo”.

El informe, presentado esta semana, encontró que la deforestación se produce a tasas más altas en la Amazonía brasileña y el Cerrado, la Amazonía boliviana, Paraguay, Argentina, Madagascar y Sumatra y Borneo, en Indonesia y Malasia.

De acuerdo con el documento de la WWF, casi la mitad del bosque que permanece en estos frentes, alrededor del 45 por ciento, ha experimentado algún tipo de fragmentación. Las áreas fragmentadas y los bordes de las áreas de bosque son más propensos a los incendios y más susceptibles a la intervención humana debido a su mayor accesibilidad.

El reporte identifica 12 impulsores de deforestación, entre los que la agricultura comercial se ubica como una de las mayores causas detrás de la pérdida de bosques alrededor del mundo, con áreas boscosas despejadas con el fin de crear espacio para el ganado y los cultivos. En América Latina, la ganadería, la agricultura a gran escala, la agricultura de subsistencia, la minería, la infraestructura de transporte y los incendios se resaltan como los mayores impulsores de pérdida de bosque.

La influencia de las causas subyacentes que sustentan estas tendencias es menos clara, apunta el texto. El crecimiento económico y de?la población mundial que conducen a un mayor consumo?de alimentos ha dado lugar a la expansión de la agricultura comercial. “La creciente demanda del mercado también fomenta la especulación fundiaria e invasión de tierras públicas y territorios controlados por los pueblos indígenas y comunidades locales. Estas tendencias son usualmente acompañadas con la expansión de economías ilegales o informales, las que en ciertos casos involucran también a las élites locales y empresariales”.

“Los bosques están hoy en crisis, devastados por los incendios, y convertidos y degradados debido a la producción agricola, de combustibles y madera”, señala Marco Lambertini, Director General WWF Internacional. El mal manejo de los bosques del mundo está aumentando las emisiones de carbono, devastando la biodiversidad, destruyendo ecosistemas vitales y afectando los medios de vida y el bienestar de las comunidades locales y de las sociedades a nivel mundial, agrega. Y la situación está empeorando: Los actuales sistemas alimenticios insostenibles del mundo significan que, en lugar de reutilizar las tierras degradadas para un uso agrícola sostenible, se siguen destruyendo los bosques, sabanas y pastizales.

El especialista recuerda que la deforestación y la degradación forestal son los principales factores impulsores de las enfermedades zoonóticas. “Cuando están sanos, los bosques son un amortiguador contra enfermedades como el Covid-19. Pero cuando los bosques son atacados, sus defensas se debilitan, ocasionando la propagación de enfermedades”. 

RESPUESTA A LA EMERGENCIA.

El informe analiza las soluciones y respuestas a la deforestación y concluye que estas deben ser integrales y adaptadas al contexto local y regional, no obstante, hace un llamado a los ciudadanos alrededor del mundo a tomar acción para frenar la pérdida de bosque evitando el consumo de productos asociados a la deforestación, como ciertas carnes, soya y aceite de palma, revisando etiquetas y buscando productos certificados para determinar su procedencia.

También propone acciones urgentes por parte de gobiernos, empresas y reguladores, que deben aplicarse de forma combinada. Entre éstas se encuentra 1) Asegurar los derechos de tenencia de tierras de los pueblos indígenas y las comunidades locales; 2) Asegurar la conservación de áreas ricas en biodiversidad; 3) Garantizar que los productos procedentes de los bosques se produzcan y comercialicen de forma legal y sostenible; 4) Garantizar que las cadenas de suministro de las empresas sean lo más sostenibles posible y alentar a más empresas e instituciones financieras a comprometerse con la deforestación cero; 5) Promover el involucramiento entre países consumidores y países productores al momento de diseñar soluciones viables a largo plazo y 6) Crear políticas y legislación que aseguren que todos los bienes y productos forestales importados, y las finanzas relacionadas, estén libres de deforestación y conversión de ecosistemas, y respeten los derechos humanos.

“Sabemos lo que se tiene que hacer: proteger las áreas críticas de biodiversidad y manejar los bosques de forma sostenible, detener la deforestación y restaurar los paisajes forestales, reconocer y proteger los derechos de los pueblos indígenas y comunidades locales a sus tierras y territorios, apoyar a las poblaciones locales en alcanzar medios de vida sostenibles, mejorar la gobernanza de los paisajes forestales, y transformar nuestras economías y sistemas de alimentos y financieros para que consideren el valor de la naturaleza”, abunda Lambertini, quien enfatiza que se requiere de la coalición global entre gobiernos, empesas, comunidades, cinsumidores y sociedad civil.

“Usemos esta crisis como un llamado de atención para detener la pérdida de la naturaleza y salvaguardar los bosques, uno de los recursos naturales más preciados de nuestro mundo”.

 

 

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