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Los Cables de China denuncian campos de adoctrinamiento a minoría religiosa

Investigación de 17 medios de todo el mundo denuncia que el régimen comunista está adoctrinando a los musulmanes uigures. “Es el internamiento masivo más grande desde la II Guerra Mundial”

Los Cables de China denuncian campos de adoctrinamiento a minoría religiosa | La Crónica de Hoy

Una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ, en inglés), publicada este domingo, arroja luz sobre cómo Pekín oculta al mundo campos de internamiento en la provincia centroasiática de Xinjiang, donde residen minorías musulmanas, con el fin de despojarlos de su religión y forzarlos a profesar la fe comunista.

Los llamados Cables de China ofrecen detalles sobre “el internamiento masivo más grande de una minoría étnica religiosa desde la II Guerra Mundial”, explica el ICIJ. El estudio se basa en una serie de documentos confidenciales que hasta ahora no habían sido publicados, donde se muestra cómo China ha arrestado a miles de uigures en Xinjiang (noroeste) para recluirlos en campos de detención donde reciben adoctrinamiento.

En la investigación han colaborado 17 medios de comunicación de 14 países, como The Guardian (el Reino Unido), El País (España), Le Monde (Francia) y The New York Times (EU).

La oscura sombra de Xi Jinping. En los últimos años, el régimen chino ha lanzado una campaña de represión contra los 11 millones de uigures —minoría de origen turco— y otras minorías musulmanas de la provincia de Xinjiang, argumentando que “es necesario para evitar el terrorismo y el extremismo islámico”.
Esta represión se enmarca en los esfuerzos del presidente chino, Xi Jinping, por promover el nacionalismo “han”, la etnia mayoritaria en China, como fuerza unificadora del país y suprimir otras identidades que puedan suponer un peligro para la hegemonía del Partido Comunista.

La venganza uigur. El ICIJ ha tenido acceso a documentos confidenciales con información sobre las políticas oficiales en los centros de detención en Xinjian, a través de uigures que han podido escapar de China.

Esos archivos incluyen un manual de 2017 dirigido al personal que gestiona los campos de internamiento para vigilar a los detenidos y los criterios para su liberación; cuatro circulares de los servicios de Inteligencia sobre cómo identificar a un “terrorista” y qué ciudadanos deben ser detenidos, o sentencias escandalosas, como los 10 años de condena a un uigur por decirles a sus compañeros de trabajo que no vieran pornografía, ya que era contrario al islam.

“Pura invención”. Ante estas acusaciones, China se ha defendido en declaraciones a The Guardian, uno de los medios internacionales que han colaborado con el ICIJ, en las que tacha los documentos filtrados de “pura invención y noticias falsas”, y señala que en realidad se trata de “centros de educación vocacional para evitar el terrorismo”.

 

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