Opinión


Los cambios son para bien

Los cambios son para bien | La Crónica de Hoy

Lo único constante en la vida son los cambios. Entre más pronto nos adaptemos a ellos estaremos fluyendo más fácilmente en el río de la vida. Siempre podemos cambiar, todo en nosotros es modificable, todo es perfectible.

Ejerciendo nuestro derecho a elegir, podemos orientar nuestro destino.  Sólo requerimos de la aplicación de nuestra voluntad. Cualquiera de nosotros tiene la capacidad de efectuar modificaciones en su vida. Nadie tiene más poder que nosotros mismos para inducirnos a cambiar lo que no deseamos, no hay que subestimar ese poder. Pero nuestro poder debe restringirse a nuestra propia persona, no debemos tratar de cambiar a los demás.

Para producir un cambio positivo en nosotros, debemos empezar por analizar la cantidad de pensamientos negativos automáticos que tenemos día a día, y tratar de identificar su origen. Reflexionar: ¿Por qué estoy pensando esto?, ¿de dónde viene ?, ¿es mío o me ha sido imbuido por alguien más? ¿Quiero ser esto que estoy pensando o tengo la libertad de cambiar ahora mismo? La ansiedad, la cólera, la inconformidad con la que me siento ahora ¿valen la pena ? o ¿ puedo modificar todo esto con una sola decisión de mi parte ?  la respuesta es sí. SÍ SE PUEDE.

Si queremos efectuar un cambio verdadero, profundo y trascendente debemos conocernos primero nosotros mismos. Reconocer nuestros valores y principios, con qué pensamientos y actitudes vivimos cada día. Sólo a partir de ahí podremos plantearnos lo que deseamos y podemos hacer para modificar lo que nos incomoda y nos está impidiendo crecer. Esto requiere de nuestra parte tener conciencia, voluntad y perseverancia.

Aceptemos los cambios de nuestra vida como una parte inherente de ella, y dimensionemos los problemas para evitar que nos agobien.

Aun las grandes tragedias individuales o colectivas tienen también su lado bueno, pues es a través de ellas que se producen los cambios morales que ayudan al desarrollo de la civilización.

Es un hecho que en las tragedias aflora la compasión, la solidaridad, la paciencia, la intuición y sobre todo el amor al prójimo. ¿Por qué no aprender todas estas virtudes cuando estamos bien, en lugar de esperar a que un acontecimiento sombrío llegue a nuestras vidas?

Muchos sucesos o pesares nos suceden en la vida. Hay cosas que no podemos evitar, como la muerte de un ser querido, una enfermedad o un accidente. No podemos saber lo que ha de ocurrirnos, pero si podemos decidir cómo enfrentar dichos sucesos. Podemos hacerlo con derrotismo, abandono, y apatía, o con entereza, amor y buen ánimo.

 

Mail.corzoalma17@yahoo.com.mx

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