Opinión


Los derechos humanos primero ante el COVID 19. El triage

Los derechos humanos primero ante el COVID 19. El triage | La Crónica de Hoy

El 30 de abril de 2020, el Consejo General de Salubridad emitió la “Guía Bioética para Asignación de Recursos Limitados de Medicina Crítica en Situación de Emergencia”, que generó un debate público debido a que la primera versión incluía el criterio de edad para priorizar la atención de los pacientes graves ante la escasez de medios para atender a los enfermos. Esta oposición fue rápidamente superada con la supresión de los rangos de edad como elemento del triage.

¿Qué es un triage? Es un procedimiento que permite categorizar a los pacientes que requieren de atención terapéutica inmediata por el cuadro que presentan para que sean tratados en primer lugar, antes que aquellos que sufren trastornos de menor gravedad. Es un protocolo indispensable en los servicios de urgencia de cualquier hospital y que contribuye a que haya una atenciónW más eficiente en la medida que esta se concentra en los pacientes que más la necesitan.

En una pandemia cuyo principal riesgo es la saturación de los servicios médicos críticos por la rapidez del contagio es necesario que cada centro hospitalario establezca una forma objetiva, con respecto a los derechos humanos y la dignidad de la persona, que racionalice los recursos disponibles para su mejor utilización en beneficio del colectivo de pacientes. El propósito es salvar el mayor número de vidas posibles.

La emergencia sanitaria que vivimos requería una guía bioética que regulara el eventual caso en el que un médico debiera determinar a quién asignar primero un equipo de oxigenación con membrana extracorpórea (respiradores manuales o automáticos) cuando hay una demanda superior a la disponibilidad. Este documento no existía y los triages que se utilizan para los servicios médicos de urgencias son insuficientes por las características del COVID 19.

Para esta enfermedad no hay una guía práctica de atención médica en el mundo que indique su posible evolución. También, por su grado de letalidad reportada, como sucede con otras enfermedades, involucra el derecho humano a la vida, a la protección a la salud, a la dignidad y a la privacidad de las personas, lo que implica que su prevención y combate como política pública deba atender aspectos jurídicos fundamentales que involucran los principios bioéticos de los profesionales de la salud, incluso la objeción de conciencia y el juramento hipocrático, y los derechos de los pacientes en su más amplia extensión.

De ahí la importancia de que el Consejo General de Salubridad, ante la inexistencia de un triage para las pandemias, haya emitido con celeridad la guía bioética mencionada que tiene las características siguientes:

Establece los procedimientos de selección y priorización del paciente que debe ser atendido preferentemente ante la eventual escasez de recursos.

Prohíbe expresamente que se asignen los recursos bajo los criterios de afiliación política, religión, ser cabeza de familia, valor social percibido, nacionalidad o estatus migratorio, edad, género, origen étnico, orientación sexual, identidad de género, discapacidades y situación jurídica o socioeconómica.

Hace explícito que el criterio de edad cronológica o discapacidad no son excluyentes para una atención prioritaria.

Hace énfasis en la comunicación al paciente y los familiares del resultado del triage y la obligatoriedad de ofrecer, en su caso, la atención médica paliativa suficiente y de calidad.

Propone que las instituciones de salud y los hospitales autoregulen la evaluación de la atención prioritaria de los pacientes con base en la situación médica presente y pasada, así como en las expectativas de sobrevivencia tomando en cuenta las condiciones individuales y los derechos del paciente.

No impone ninguna escala de valoración para medir la gravedad del paciente y posibilidad de sobrevivencia y sólo exige que la escala que utilicen las instituciones u hospitales tenga reconocimiento internacional y se aplique con consistencia y congruencia.

Obliga a que el triage sea oportuno y apelable.

La guía bioética es indispensable y una vez revisada la primera versión que incluía a la edad cronológica como criterio del triage, el Consejo General de Salubridad emitió esta herramienta útil que destaca el respeto de los derechos humanos ante la eventual escasez de recursos médicos críticos por la saturación de los servicios. Vale.

 

Secretario del INAP
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