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Los grandes felinos pueden convivir en paz con comunidades: Anuar Hern谩ndez

NUESTROS CIENT脥FICOS. La verdad es que son rar铆simos los ataques de los jaguares a las personas. Aunque siempre existe la narraci贸n del hombre que se meti贸 al monte y se lo comi贸 el jaguar, no hay evidencia de esos relatos, explica el investigador y responsable del programa de Conservaci贸n de Felinos.

Los grandes felinos pueden convivir en paz con comunidades: Anuar Hern谩ndez | La Cr贸nica de Hoy

En la Pen铆nsula de Yucat谩n todav铆a habitan 5 de las 6 especies de felinos silvestres presentes en M茅xico, dice Hern谩ndez. (Foto: Antimio Cruz)

La convivencia entre los seres humanos y los grandes felinos silvestres, como jaguares, pumas, jaguarundis y ocelotes no tiene que ser una lucha a muerte por recursos naturales pues existen nuevos modelos de conservación para esas especies emblemáticas y es posible anular los ataques a ganado y la cacería furtiva. Esos modelos ya se prueban en áreas naturales manejadas por comunidades y organizaciones civiles, explicó a Crónica el biólogo y doctor en ciencias Anuar Hernández Saint Martin, investigador y responsable del Programa de Conservación de Felinos, de la organización no gubernamental Pronatura Península de Yucatán.

“La verdad es que son rarísimos los ataques de los jaguares a las personas. Aunque siempre existe la narración del hombre que se metió al monte y se lo comió el jaguar, no hay evidencia de esos relatos. Lo que sí hemos podido ver es que los felinos son muy hábiles para realizar sus actividades evitando siempre el encuentro con humanos. Ahora nos falta trabajar más educando a las personas y presentando opciones para reducir los ataques de felinos al ganado”, dice el biólogo.

Durante un recorrido por los manglares de Dzibintún, en el noroeste de la Península de Yucatán, este biólogo, egresado de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), con estudios de maestría en el Centro de Investigación y Estudios Avanzados (Cinvestav) y doctorado por el Colegio de Posgraduados (ColPos), dice que en el rancho El Zapotal que fue adquirido hace 14 años por Pronatura Península de Yucatán y que voluntariamente fue convertida en reserva natural, se han logrado recuperar la estructura, diversidad y composición de la selva tropical con sitios de anidación de aves y ejemplares de jaguar que se desplazan libremente.

“Ahora se trabaja con ejidos alrededor de esa reserva de 5 mil hectáreas, los que están interesados en dedicar terrenos a la conservación y beneficiarse de los apoyos que otorga el sistema de pago de servicios ambientales”, añade el también experto en ecología humana, quien vivió su infancia en Metepec, Estado de México, en un momento en el que ese poblado estaba rodeado de espacios naturales donde él y sus dos hermanos podían convivir cotidianamente con la flora y fauna, estimulados por sus padres; ambos diseñadores gráficos.

“En los últimos años se han realizado buenas experiencias de rescate de ecosistemas y esto ha ayudado también a conocer las especies que ahí habitan. Un ejemplo de cómo se ha avanzado en el conocimiento de los felinos silvestres es el hecho de que hoy sabemos que los jaguares presentes en América Latina, desde México hasta el Sudamérica son parte de una sola especie y no de 12 subespecies como se pensaba. Esta conclusión se alcanzó después de realizar estudios genéticos en ejemplares de las diferentes regiones y así supimos que los cambios de talla no se deben a diferencias genéticas sino ambientales”, dice Hernández Saint Martin, quien fue corresponsable del programa de conservación del jaguar en la Dirección de Especies Prioritarias para la Conservación de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp).

HUMANOS Y FELINOS. Anuar Hernández realizó su maestría en Ecología Humana en el campus Mérida de Cinvestav y posteriormente se mudó a San Luis Potosí donde obtuvo el grado de Doctor en Investigación, otorgado por el Colpos.

Actualmente, como responsable del Programa de Conservación de Felinos y sus Presas, de Pronatura Península de Yucatán, impulsa cuatro líneas de trabajo para la conservación activa de esas especies: 1) el manejo integrado del hábitat; 2) la mejora en la convivencia felinos-humanos; 3) el fomento de la participación de actores clave en la conservación, y 4) la generación de conocimiento científicos para la toma de decisiones.

El objetivo es que se logre la sobrevivencia de los jaguares a largo plazo y la convivencia armónica con las comunidades.

“Desde que estudiaba biología en la UAEM y comencé a estudiar pumas en el sur del Estado de México me quedó muy claro que es muy importante el trabajo social en la conservación. Cuando hice la maestría, en Cinvestav, trabajé en el departamento de Ecología Humana y aprendí más sobre el papel de la cosmovisión para solucionar el conflicto que viven los rancheros que pierden ganado por los ataques de jaguares y cómo fueron adoptando algunas acciones para reducir esas pérdidas, como colocar carne en algunas zonas de sus ranchos”, dice Hernández Saint Martin, quien ya tiene más de dos décadas trabajando con grandes felinos.

“Es importante recordar la frase que dice que uno no ama lo que no conoce y por eso hay que explicar a las personas y a todas las comunidades que es importante que existan los grandes felinos pues mantienen salud en los ecosistemas; además, estos animales son parte importante de la cosmovisión del valor de la selva. Nosotros estamos trabajando con actores claves y líderes en las comunidades y sensibilizándolos sobre la importancia del jaguar y otros felinos para el equilibrio ecológico en la Península y en el país”, dice el responsable del Programa de Conservación de Felinos de Pronatura Península de Yucatán.

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