Escenario


Los planos secuencia más icónicos de la historia: Los contemporáneos

SEGUNDA PARTE. En los últimos 30 años, la técnica se ha perfeccionado gracias a los avances tecnológicos, y Crónica hace un recuento de los filmes más destacados que la han utilizado.

Los planos secuencia más icónicos de la historia: Los contemporáneos | La Crónica de Hoy

Imagen del rodaje del plano secuencia de Birdman (2014), de Alejandro González Iñárritu, en colaboración con Emmanuel Lubezki. (Foto: Especial)

Luego de un repaso por los planos secuencia más simbólicos del cine desde sus inicios hasta la década de los 80, a propósito del estreno de 1917, de Sam Mendes, filmado con esta maravillosa técnica fílmica. Para la segunda parte nos enfocaremos en otros plano secuencia memorables que nos dio el séptimo arte en las últimas tres décadas.

No hay mejor manera de empezar que con Martin Scorsese y sus Buenos muchachos (1990), en aquella memorable escena cuando la cámara acompañaba a Henry Hill (Ray Liotta) y su novia Karen (Lorraine Bracco) en su paseo para colarse en un restaurante, y que ilustraba a la perfección a los gánsteres.

En 1992 tenemos dos filmes: Primero The player, de Robert Altman, que arranca las desventuras de un productor de Hollywood (Tim Robbins) con un plano secuencia que retrataba a muchos de los personajes de la película mostrándonos el ambiente. Segundo, Hard Boiled, de John Woo, que contiene la que para muchos es la mejor escena de tiroteos de la historia.

También tenemos Boogie nights (1997) de Paul Thomas Anderson, que hace un monumental estudio de la industria porno de los años 70. Tan sólo el inicio nos muestra a algunos de los protagonistas en un fino plano secuencia. Hacia el final de la década tenemos a Snake Eyes (1998), de Brian De Palma, con 13 minutos iniciales magistrales en los que anuncia a los posibles sospechosos detrás del asesinato del Secretario de Defensa de los Estados Unidos ocurrido en el fervor de un amañado combate de boxeo.

En el nuevo milenio comenzó un auge del uso de la técnica como una muestra de alarde de maestría por parte de los cineastas, es por eso que tenemos un gran número de representantes. Empezamos con Timecode (2000), de Mike Figgis, que es un experimento narrativo del director, con cuatro planos secuencia de 90 minutos, mostrados a la vez en una pantalla partida en cuatro, que convergen en una única escena.

En ese primer lustro del milenio también está Irreversible (2002), de Gaspar Noé, quien hace 12 planos secuencia, incluyendo uno de una violación al personaje de Monica ­Belucci. También está Russian Ark (2002), de Alexandr Sokurov, que es un solo plano secuencia de 96 minutos, filmados en el interior del Palacio de Invierno (hoy convertido en Museo Hermitage) de San Petersburgo.

Un año más tarde llegaron tres filmes. Por un lado Kill Bill Vol. 1 (2003), de Quentin Tarantino (quien también es recordado por el plano secuencia de Perros de reserva), en la que cautiva con la escena en la que la Novia (Uma Thurman) tiene una sangrienta batalla con Gogo, los 88 maníacos y O-Ren Ishii; también con una escena de acción tenemos a Oldboy (2003), de Park-chan Wook, con el clímax de su película de venganza donde Oh Dae-su (Choi Min-sik) acababa con multitud de sicarios en un pasillo con la única ayuda de un martillo; ese 2003 también apareció Elephant de Gus Van Sant, en la que convierte al espectador en testigo de la masacre en la preparatoria de Columbine, con una escena que nos lleva por los pasillos del colegio.

También son llamativos los siete minutos que usó Johnnie To en Breaking News (2004), con una coreografía que nos presenta a una banda de asaltantes que está a punto de cometer un atraco hasta que la policía aparece, y ante las sospechas del posible delito, se desata una balacera; un año después, Prachya Pinkaew hace una maravillosa escena de artes marciales en un restaurante en The protector.

En la segunda mitad de esa década aparece el mexicano Alfonso Cuarón con Hijos de los hombres (2006), con la escena del asalto al coche en que van los protagonistas de la historia, que hasta la fecha es referencia de la técnica del plano secuencia en el mundo. Un año después, Joe Wright hace lo propio en Expiación, con una escena en la playa de Dunkerque durante su evacuación en la Segunda Guerra Mundial; y qué decir de la persecución del asesino en el estadio de El secreto de sus ojos (2009) de Juan José Campanella.

La última década arranca con Los Vengadores (2012), de Josh Whedon con la escena de la batalla de Nueva York pasando por cada superhéroe. Regresó Cuarón con Gravity (2013), con la lucha del personaje de Sandra Bullock para sobrevivir en el espacio. Y en un paréntesis necesario vale la pena mencionar la escena de la redada en la primera temporada de la serie True Detective.

Otro mexicano virtuoso es Alejandro González Iñárritu que hizo un prodigio de la técnica con Birdman (2014), con un falso pero ingenioso plano secuencia de casi todo el filme, así como en la escena de la emboscada en el bosque de El renacido (2015). Cercano a México tenemos la secuencia de acción que rodó en el país Sam Mendes en Skyfall, con Daniel Craig como James Bond por las calles de la capital en Día de Muertos.

Vale la pena mencionar la escena del auto que termina en tragedia en El clan (2015), de Pablo Trapero; la travesía nocturna en Berlín que hace una chica y que dura toda la película de Victoria (2015), dirigida por Sebastian Schipper; así como los dos filmes de Bi Gan que hacen planos secuencia prodigio por su pueblo en Kaili Blues (2015) y Largo viaje hacia la noche (2018).

Finalmente llegamos a 1917 (2019), de Sam Mendes, que en dos planos secuencia nos lleva a la Primera Guerra Mundial, en un claro homenaje al cine.

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