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Los programas sociales no llegan a 8 millones de hogares pobres

Contraste. Cierto que las transferencias de programas sociales alivian el bajo ingreso de muchos mexicanos; sin embargo, la mitad del sector en pobreza extrema sigue en penuria por problemas de exclusión e inequidad de mecanismos

Los programas sociales no llegan a 8 millones de hogares pobres | La Crónica de Hoy

Para salir de la pobreza no basta con trabajar “y echarle ganas”, pues se puede trabajar y ser muy pobre aún incluso si eres beneficiario de algún programa social, y más si perteneces a uno de los 3.5 millones de hogares que sobreviven con 78 pesos al día.

Ello según un análisis de la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH 2018) del INEGI que realizó Acción Ciudadana Frente a la Pobreza donde se establece que los más pobres ganan por su trabajo mil 500 pesos al mes, mientras que los hogares con mayores ingresos: 39 mil pesos. La diferencia es de 25 a 1.

Esta encuesta del INEGI arroja que los programas gubernamentales si contribuyen a aliviar el muy bajo ingreso de trabajo de los hogares, sin embargo, presentan múltiples problemas de exclusión y equidad: la mitad de los hogares en condiciones más extremas no reciben apoyos y el monto que reciben los hogares que si tienen transferencias de programas gubernamentales es mayor para los hogares de mayor ingreso.

De hecho, más de 8 millones de hogares con bajos ingresos no reciben transferencias de programas gubernamentales, advierte.

Según este estudio realizado con base en la ENIGH, del INEGI, muchas personas creen que “los pobres” viven de los programas del gobierno pero esto no es así.

Aunque sería totalmente válido que quienes menos tienen recibieran mayores subsidios de recursos públicos, en la realidad esto no es así, pues las transferencias del gobierno representan únicamente 19% del ingreso de estos hogares que tienen ingresos por menos de 12 mil pesos mensuales.

El gran problema con las transferencias es que no llegan a todos los hogares pobres. Únicamente el 56% de los hogares del decil I (los que ganan mil 600 pesos mensuales) reciben transferencias gubernamentales.

Y el 42% del decil II, que también se ubica con ingreso insuficiente para la canasta alimentaria.

Es válido considerar que la gran mayoría de estos dos deciles se ubican en una condición extrema de vulnerabilidad por su ingreso. Se les puede considerar en “pobreza alimentaria”.

Esto quiere decir que al menos la mitad de los hogares más pobres no reciben transferencias gubernamentales.

El análisis considera que la equidad también falla porque los montos de subsidios para los hogares que reciben transferencias de programas gubernamentales son muy similares y en todo caso, son mayores para los hogares de mayor ingreso, lo cual es contrario a toda lógica redistributiva y de equidad.

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