Opinión


Lucía Trasviña

Cero y van dos. La senadora de Morena volvió a tropezar. La primera vez fue cuando finalizó un fúrico discurso en el pleno con la frase: “Sátrapas, ratas y lurios. No les tengo miedo cabrones”, dirigido a la bancada panista; ella misma pidió (sin éxito) que sus palabras fueran retiradas del Diario de Debates. Ahora acaparó reflectores tras la difusión de una fotografía en la que porta orgullosamente una pistola, en un contexto de inseguridad y violencia. Evidentemente un acto de insensatez.

Lucía Trasviña | La Crónica de Hoy


Cero y van dos. La senadora de Morena volvió a tropezar. La primera vez fue cuando finalizó un fúrico discurso en el pleno con la frase: “Sátrapas, ratas y lurios. No les tengo miedo cabrones”, dirigido a la bancada panista; ella misma pidió (sin éxito) que sus palabras fueran retiradas del Diario de Debates. Ahora acaparó reflectores tras la difusión de una fotografía en la que porta orgullosamente una pistola, en un contexto de inseguridad y violencia. Evidentemente un acto de insensatez.

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