Cultura


Luis de Tavira y Aurora Cano cuestionan la fe religiosa en La Fundamentalista

La obra del dramaturgo finlandés Juha Jokela se presentará del 11 al 29 de septiembre en el Cenart. Bajo la dirección de Ignacio García, la obra tendrá funciones de miércoles a viernes

Luis de Tavira y Aurora Cano cuestionan  la fe religiosa en La Fundamentalista | La Crónica de Hoy

Luis de Tavira y Aurora Cano presentarán, del 11 al 29 de septiembre, La Fundamentalista, obra que contrapone sistemas de creencias dentro de una misma religión, en el teatro Salvador Novo del Centro Nacional de las Artes. Escrita por el dramaturgo finlandés Juha Jokela, la obra narra el reencuentro de Heidi y Marcos, que conlleva una serie de cuestionamientos sobre la fe y la práctica religiosa.

Bajo la dirección de Ignacio García, Tavira interpreta a Marcos, un célebre pastor y autor de libros que reflexionan sobre la teología. Esto le trae grandes críticas del medio eclesiástico, la prensa lo apoda “Reverendo escándalo”. De pronto reaparece Heidi, una chica a la que dejó de ver hace 20 años, con quien que mantuvo durante su juventud una entrañable amistad, a pesar de la gran diferencia de edades, y que terminó cuando él la acosó sexualmente.

Aurora Cano interpreta a Heidi, quien ahora, muchos años después del incidente con el pastor, pertenece al grupo de cristianos de la Iglesia de la Palabra Viva. Ha llegado a este grupo después de muchas dificultades, detonadas por el abuso de confianza del pastor cuando ella era más joven, y numerosas situaciones de alcohol, sexo y drogas. Viene a verlo, decidida a ayudarle y alejarlo del “camino al infierno”, en el que se encuentra por la publicación de los libros y los contenidos de éstos.

A lo largo de la obra, Marcos intenta redimir a Heidi de lo que él considera un fanatismo peligroso, convencido de que está siendo manipulada. Al mismo tiempo, Heidi intenta redimir a Marcos de lo que ella cree es soberbia ciega, incongruencia y falta de fe. Los dos quedan atrapados en esta relación sin que llegue la redención para ninguno de los dos. 

La puesta en escena es sencilla. El escenario es blanco, lleno de puertas cerradas que se irán abriendo y cerrando funcionalmente. Los atuendos son color negro y azul oscuro, hay una mesa con libros, folletos, una botella y lentes. La iluminación y el sonido del timbre detonan el primer salto al pasado.

La reflexión parte de los conceptos de Fe y Verdad. El fundamentalista, explica Marcos, se lo toma todo literal. Insiste en que la Biblia no busca revelar hechos históricos, que hay una verdad de la fe y una verdad de la Historia. El fundamentalista es el que actúa e impone su juicio, creyendo que obra bien, y causa estragos en su alrededor. Pero a final de cuentas, ¿no es lo mismo que él hace con Heidi?

Para los asistentes resulta difícil describir con qué se quedan de la obra al salir. Alguno opina que es la mejor actuación de Aurora Cano hasta el momento, pues se la puede observar completamente abstraída en el personaje. Otro se queda con el sufrimiento de la indecisión, “lo destructivo que se pueden volver las relaciones”.

Nadie se salva de nada. Si bien esta propuesta no transgrede, propone o innova, es una excelente puesta en escena de la tradición teatral en que se inscribe y ejemplo del teatro canónico actual.

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