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Mafia vende en $3 mil una pipa de agua que la alcaldía de Tlalpan regala

Los piperos almacenan el líquido que les da Sacmex en predios particulares, como los de San Pedro Mártir, y días después lo revenden a los vecinos. Una solicitud en la administración tarda de tres días a una semana en ser atendida; optan por pagar para que la entreguen en media hora

Mafia vende en $3 mil una pipa de agua que la alcaldía de Tlalpan regala | La Crónica de Hoy

La alcaldía de Tlalpan, que dirige la morenista Patricia Aveces, presenta serios problemas de desabasto de agua, sobre todo en colonias altas; sin embargo la carencia, que no ha podido solucionar la alcaldesa a pesar de que fue uno de sus compromisos de campaña, ha servido a los piperos para lucrar.

Una pipa del líquido, que es subsidiada por la alcaldía (sólo se pagan 100 pesos por el traslado), los piperos la llegan a vender hasta en 3 mil pesos a los vecinos.

Cabe recordar que la alcaldía de Tlalpan destina un presupuesto de más de 152 millones de pesos para la provisión del líquido a familias de escasos recursos y que carecen del líquido; no obstante, esa agua, por la que ya se pagó, es revendida por los piperos contratados para entregar el líquido.

Su modus operandi es sacar el agua de las tomas del Sistema de Aguas, almacenarla en lugar de entregarla, en algunos predios particulares, como los que tienen en la colonia San Pedro Mártir,  y después de unos días revenderla.

Una especie de “huachicoleo de agua”. Y es que en Tlalpan la espera por conseguir una pipa cargada con agua potable, solicitándola a la alcaldía, puede ser de tres días a una semana, pero para obtenerla en un tiempo máximo de hora y media existen otros métodos.

Con 2 mil o 3 mil pesos —y si se regatea con los piperos hasta mil 800 o 2 mil 500, según la zona— pueden llevar hasta 10 mil litros de agua directamente a su domicilio, la que supuestamente sería gratuita, pues ni la alcaldía ni el Sistema de Aguas cobren por la pipa.

Sin embargo, los costos de las pipas con los piperos oscilan en promedio entre mil 100 hasta mil 600 pesos por una de cinco mil litros; de mil 600 a dos mil pesos, por 10 mil litros; de dos mil 400 a 3 mil pesos por 20 mil litros.

LA DISCORDIA POR EL AGUA. Una gran mayoría de los piperos que se encuentran inscritos en el padrón del plan emergente contra el estiaje 2019, que ha implementado la alcaldía, que se supone sólo entregarían el agua de la administración, también desarrollan su negocio de manera independiente, por lo que muchas veces retrasan la distribución del agua de los programas de la alcaldía para poder ellos ser contratados de forma particular y  cobrar a los ciudadanos cantidades exorbitantes por cada pipa.

Aunado a este problema, no existe una revisión al momento de llenar las unidades de agua por parte de algún funcionario de Sacmex o de la alcaldía, lo que hace que muchas de las personas que se dedican a este negocio, llenen sus contenedores sin importar que no estén dados de alta o no todas sus pipas en el padrón oficial del plan emergente de la alcaldía.

A gran parte de la ciudadanía no le ha quedado otro remedio más que recurrir a las pipas particulares para poder abastecerse del vital líquido, por lo que han tenido que lidiar con los altos costos a los que se ofrece el agua, ya que no existe una regulación que estandarice el precio por pipa en la región, a pesar de que se puede legalmente establecer un bando que fije el precio para la adquisición del vital líquido, el cual aplique únicamente en Tlalpan y con el que se podría proteger la economía de las zonas más vulnerables.

Por otro lado, si la comunidad quiere evitar los exorbitantes costos de las pipas privadas, puede solicitar una directamente en la alcaldía, pero lo que debería funcionar como algo rápido y práctico, se convierte en un trámite burocrático que puede llegar a tomar una semana a partir de que la persona acude a la alcaldía para realizar el pago de los 100 pesos, que es el costo por el servicio, hasta lograr conseguir que una unidad de agua pueda acudir a su domicilio para el abastecimiento de agua, además de esto no se establece un horario fijo en el cual la pipa de agua llegue a la residencia solicitada, por lo que las personas deben permanecer todo el día a la espera de la llegada de una pipa de agua que puede o no llegar.

Martha es habitante desde hace varios años de San Miguel Ajusco y vive con su familia, en su casa habitan en total siete personas, incluyéndola, y explicó a este medio la serie de dificultades que han tenido que atravesar para hacerle frente a la falta de agua, la cual se torna cada vez más desgastante.

“Están huachicoleando el agua de la zona, varios piperos nos están vendiendo el agua hasta en 3 mil pesos por pipa en las áreas más necesitadas y castigadas por el desabasto y todo esto sin que la alcaldía tome cartas en el asunto para desarticular esta nueva mafia que existe en la zona y la verdad es que es injusto. Yo vivo en el Ajusco desde hace muchos años y no puedo creer que, teniendo un manantial cerca, esta zona sea la que más padezca de escasez; me tengo que bañar ahora sí que a cubetadas para ahorrar agua y eso si tengo suerte de bañarme, lavo mis trastes con una cubeta en el patio de mi casa; ya no puedo lavar cuando lo necesito, ahora tengo que juntar mi ropa y esperarme a lavar cada 15 días y para cocinar compro agua embotellada, porque si no la verdad es que me quedaría sin una gota.”

MALA CALIDAD DEl AGUA. Como si la oferta y la demanda de agua en Tlalpan no fuera suficiente problema, la población se enfrenta a la mala calidad del líquido, que es otra grave complicación, ya que así como no existen estándares para la regulación del precio, tampoco existen parámetros ni protocolos para la transportación del agua ni para la higiene de las unidades que la contienen, o por lo menos no existe quien lo supervise, porque la calidad del agua que reciben miles de familias de la zona es desfavorable para la salud.

Una vez que los habitantes cuentan con el líquido, tienen que clorarlo para asegurarse que el agua se encuentre limpia, o sea de la mejor calidad posible, lo que también conlleva un peligro para la salud, ya que para este fin se utilizan químicos que pueden ser dañinos.

Posteriormente, cuando el agua de la cisterna está por acabarse, deben realizar un lavado al contenedor antes de poder rellenarlo de nuevo, con el fin de asegurarse que los químicos utilizados no se queden en las paredes de la cisterna y que la nueva agua que ingrese en ella no se contamine, por lo que se requiere un esfuerzo doble.

Alicia, quien es jefa de familia y vive en la colonia Volcanes, la cual se encuentra en otro punto de la alcaldía, platicó para Crónica cómo es la calidad del líquido que obtiene y cómo es que limpia la escasa agua que llega a obtener.

“Tuve que ahorrar, ponerme de acuerdo con otra vecina para costear una pipa, cuando empezaron a llenar la cisterna chiquita que tengo en mi casa me di cuenta que el agua olía como a plástico, como si hubiera estado guardada o quién sabe de dónde o cómo consiguieron el agua que me vendieron y lo alarmante es que pagamos 2 mil 350 por esa pipa de agua que a final sí me llevó agua, pero tuve que comprar químicos especiales para limpiarla que me salieron en otros 350 pesos y aun así no creo que esté totalmente limpia.”

La opción de poder explorar alternativas tecnológicas, de infraestructura y administración para dotar a todos los habitantes de esta zona de agua potable se ha quedado corta, ya que aunque existe la impartición de talleres de ecotecnias, que son técnicas para aprovechar eficientemente los recursos naturales y métodos de captación de agua, no han sido dadas a conocer masivamente entre la población de los pueblos y colonias más necesitadas, dejándolos a merced de una creciente mafia de piperos que ha empezado a dominar la región.

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