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Maltrato estudiantil, autoaprendizaje y resiliencia, lecciones de las clases en línea

Estudiantes, profesores y académicos comparten con Crónica algunos puntos exhibidos positiva y negativamente durante los últimos 10 meses de escuela en confinamiento

Maltrato estudiantil, autoaprendizaje y resiliencia, lecciones de las clases en línea | La Crónica de Hoy

Muchos profesores enfrentan situaciones estresantes cuyo mal manejo ha derivado en violentar a sus alumnos

En septiembre pasado el caso de una profesora de la Facultad de Psicología y Terapia de la Comunicación Humana de la Universidad Juárez del Estado de Durango se viralizó en redes: la académica, alterada, presionó a sus alumnos para que encendieran su cámara durante su clase virtual. La clase fue grabada y circuló por internet, lo que derivó en la suspensión de la profesora, quien se disculpó: "Acepto plenamente mi responsabilidad y culpa por no tratarlos de forma adecuada, como todos soy humana y cometo errores, espero que los jóvenes implicados entiendan el estrés que esta modalidad de aprendizaje me está causando y acepten mis sentidas disculpas, me faltó empatía y sosiego", posteó la maestra.

Las clases a distancia han permitido visualizar un fenómeno que no es nuevo, sin embargo, ahora queda más expuesto debido al conducto digital por el que atraviesan estudiantes y docentes, catalizado por el estrés acumulado a lo largo de los últimos 10 meses. 

El caso anterior es sólo un ejemplo de muchos más que han trascendido en la red. “La pandemia ha servido para que los estudiantes exhiban el maltrato que reciben de los docentes”, señala Ángel Díaz Barriga, académico del Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación (IISUE) de la UNAM. “Esta parte íntima del aula que no habíamos documentado aparece ahora en la red”. 

Aunque no se puede generalizar, enfatiza, los ejemplos abundan y han permitido establecer prototipos: comportamientos típicos de agresión o maltrato docente. Es difícil de estimar el tamaño del problema, pero los investigadores y autoridades, agrega, tienen ahora un registro palpable de que existe. 

De igual forma, será difícil estimar muchas otras consecuencias que dejarán los heterogéneos escenarios de las clases a distancia en la educación nacional, en sus diferentes niveles, sistemas públicos y privados, y las disparidades sociales a las que se enfrentan profesores, alumnos y padres de familia. No obstante, se prevé una deficiencia en el aprendizaje, señalan investigadores. 

“Estamos atravesando por una crisis en la educación como nunca antes se ha vivido”, señala Alma Maldonado, investigadora del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav. “Esto provocará una tragedia en el aprendizaje que no tendremos forma de conocer en lo inmediato. Se debería de planear ya un examen diagnóstico nacional para cuando regresemos a las aulas –listo para el caso de Campeche, que se prevé como el primer estado en reiniciar clases presenciales— y saber ¿cuál fue el impacto en el aprendizaje?, ¿qué pasó?, ¿quién se quedó atrás?, ¿resultaron las clases por televisión? Pero también se requiere establecer las estrategias remediales para los que se atrasaron”. 

AUTOAPRENDIZAJE. 

“¿Piensas que tu aprendizaje ha resultado afectado por no haber tenido clases presenciales?”, fue una de las preguntas realizadas a un grupo de alumnos, quienes generosamente compartieron algunas de sus experiencias a Crónica.  

“Sí, bastante, sobre todo en la práctica, que corresponde a la mitad de mis materias”, señala Javier, estudiante de ingeniería de la ESIME Culhuacán del IPN. Sin laboratorios, las prácticas han sido muy afectadas, aunque se han tratado de emplear emuladores digitales, “pero no es lo mismo”, apunta. 

Diana, estudiante de Biología en la UNAM, coincide: “la mitad de mi carrera es, o debería ser, experimental, y un laboratorio en línea no es muy experimental que digamos (…). “Definitivamente siento que mi formación ha sido afectada, siento que estoy aprendiendo menos y me encuentro mucho más estresada e irritable porque la carga de trabajo es mayor”. No obstante, agrega, durante estos meses se ha vuelto más autodidacta, “un poco por las malas, por lo difícil que es poner atención durante la clase; entonces, debo buscar, entender y estudiar los temas por mi cuenta”. La estudiante enfatiza que este autoaprendizaje no lo puede aplicar siempre, sin embargo, deja entrever otro fenómeno que está ocurriendo como consecuencia de las clases en línea. 

Julio es profesor de una de las facultades de Estudios Superiores (FES) de la UNAM, y señala que no espera que el aprendizaje de los estudiantes sea el mismo, aunque en algunos casos se podría enriquecer la educación en línea y, más aún, el autoaprendizaje. 

“No podremos hacer lo mismo que antes, debemos expandir los horizontes y buscar nuevas formas de aprender, donde el perfil de autoaprendizaje se fortalezca. Debemos impulsar algo que se ha acentuado desde hace tiempo: pasar más allá del sistema tradicional donde profesor es el transmisor del conocimiento, por una responsabilidad compartida con los estudiantes”. 

Para Díaz Barriga en cada disciplina se deberá analizar el impacto que ha dejado las clases a distancia, sin embargo, coincide que fortalecer el autoaprendizaje es una oportunidad en muchos casos. “Los alumnos pueden aprender a buscar información en la red y a discriminarla, así como utilizar la tecnología para su aprendizaje y no sólo para su diversión”. 

El investigador de la UNAM refiere además que es improbable que se abarquen los planes de estudio como estaba planteado en diversos programas educativos, por lo que se deberán readecuar. Al igual que Alma Maldonado, el académico ha encontrado una mayor facilidad de conectividad y comunicación con sus estudiantes de posgrado, pero en los diferentes niveles se enfrentan a dificultades distintas. En su experiencia, relata, al menos en licenciatura se deberían trabajar menos temas y a un ritmo más lento. 

Hay una diversidad de consecuencias también palpables en el corto plazo. Por ejemplo, con los recién graduados de sus licenciaturas o sistemas de bachillerato técnico. Rubí, profesora de la Universidad Anáhuac, señala que en su institución las generaciones entrantes e intermedias se adaptarán al sistema de clases en línea, pero “los recién egresados se enfrentan a una realidad de desempleo muy fuerte y tienen que hacerle frente y echar mano de todas sus habilidades. Algunos han apostado al emprendimiento con éxito, a otros no les ha ido muy bien”.

RESILIENCIA Y REFLEXIÓN. 

Los estudiantes y profesores del país seguirán sorteando los retos y las consecuencias que han impuesto las clases a distancia a lo largo del 2021. Se han realizado muchas adecuaciones ante la emergencia, se han propuesto iniciativas y se seguirán buscando lecciones aprendidas de los últimos 10 meses: 

Algunas instituciones como la UNAM han promovido proyectos de préstamo de computadoras y tabletas a sus estudiantes; académicos como Marcos Nahmad Bensusan, investigador del Departamento de Fisiología, Biofísica y Neurociencias del Cinvestav, ha propuesto un modelo que combina las clases a distancia con un microambiente escolar para estudiantes del nivel básico; por otra parte, se verá si fue pertinente regresar a clases en Campeche y si algunas instituciones regresarán gradualmente a algunas de sus actividades. 

Pero los estudiantes extrañan los salones de clases, al menos los entrevistados por Crónica, si bien por su formación, porque extrañan a sus compañeros y las relaciones sociales de las que han sido privados. Desde Matías, de tercer año de primaria, que extraña jugar con sus compañeros y tener contacto directo con su maestra, hasta los estudiantes de licenciatura que extrañan el debate de ideas, el trabajo en equipo y las fiestas a finales de curso, los estudiantes extrañan el contacto físico y presencial con las personas significativas que veían en su escuela. El impacto de eso en su motivación académica será inconmensurable.

Estos meses, muchos jóvenes han reflexionado sobre lo que ha significado esta pandemia y las privaciones de las que han sido objeto. “Mi generación desde antes sentía que el futuro se veía triste, por la falta de cuidado al medio ambiente, por el aumento constante de las desigualdades, por la falta de atención a la salud mental y por el miedo de las consecuencias que nos van a tocar por las decisiones de las generaciones que nos antecedieron”, señala Adriana, estudiante del Tec de Monterrey. “Ahora ese sentimiento es más palpable y ha ocupado toda nuestra vida. Si regresamos a clases presenciales definitivamente será un gran proceso de readaptación, pero todos esperamos poder volver a eso”. 

Muchos jóvenes viven estresados por las circunstancias que enfrentan en sus clases a distancia, la mayoría no tienen opciones, sin embargo, algunos más han tenido la oportunidad de hallar cosas muy importantes, algunas imposibles de aprender en un salón de clases. 

Quetzal es estudiante de la UNAM y considera que no ha tenido un buen semestre académicamente, el pasado dio casi todas sus materias de baja, sin embargo, se ha focalizado en sí misma, ha cerrado sus redes sociales y gestiona mejor sus emociones, refiere. 

“Medité sobre lo que deseaba en mi vida, qué tenía que hacer para lograrlo, si disfrutaba el proceso. Tuve decepciones y nuevas conexiones respecto a mis vínculos con todas las personas. Me aislé, me deprimí, trabajé, se me volvió a caer la capa, me volví a levantar, volví a tener ataques de ansiedad, me sentí inútil e incompetente (…)

“Siento que el mundo (mi percepción sobre él) se está desmoronando, pero también se construye cada día. Todo es tan incierto, salen cosas nuevas a casi cada hora. Por otro lado, tal vez  no tenga muy buenos resultados académicos este semestre, pero al menos tengo la seguridad de que me encanta lo que estudio, que debo tener paciencia y trabajar exhaustivamente en todo”. 

Las clases en línea y el confinamiento tienen muchas lecciones que darnos en 2021, aprendidas por igual, pero muchas provendrán de los más jóvenes, cuya voz nunca ha sido más fundamental como ahora.  


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