Opinión


María Elena Álvarez- Buylla

¿Qué se puede decir? Quizás que es escalofriante notar cómo un discurso fundacional lo impregna todo. Aquello de que la ciencia ha incrementado la desigualdad en el país –y aquí no hay matiz que valga– suena al impulso del mayor antiintelectual con el que pueda contar la administración, Trump... pero no, no ha sido de aquel lado en donde esta desafortunada frase se esgrimió. Las ganas de que todo tenga un punto de inicio ahora, porque llegó la IV-T, es fácil de notar para quienes escuchen el discurso tan oficial como oficioso de los funcionarios públicos. Que ahora la ciencia está con el pueblo y antes benefició a las empresas fifi, es parte de ese discurso simplón (anticientífico). En verdad, a veces, a menudo, dan miedo.

María Elena Álvarez- Buylla | La Crónica de Hoy

¿Qué se puede decir? Quizás que es escalofriante notar cómo un discurso fundacional lo impregna todo. Aquello de que la ciencia ha incrementado la desigualdad en el país –y aquí no hay matiz que valga– suena al impulso del mayor antiintelectual con el que pueda contar la administración, Trump... pero no, no ha sido de aquel lado en donde esta desafortunada frase se esgrimió.
Las ganas de que todo tenga un punto de inicio ahora, porque llegó la IV-T, es fácil de notar para quienes escuchen el discurso tan oficial como oficioso de los funcionarios públicos. Que ahora la ciencia está con el pueblo y antes benefició a las empresas fifi, es parte de ese discurso simplón (anticientífico).
En verdad, a veces, a menudo, dan miedo. 

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