Opinión


María Elena Álvarez-Buylla

En 2013, la actual directora del ­Conacyt encabezó una demanda de veto contra la siembra del maíz transgénico, y desde entonces su ideología y posición le han hecho apuntar con dedo acusador a los científicos de estar en contra de la naturaleza y de apoyar con su experiencia a las empresas trasnacionales. Aunque la titular del Conacyt ha mantenido su postura e impedido la apertura de espacios para debatir avances biotecnológicos, lo que sí es una realidad es que varios desarrollos agrícolas y cultivos ya ven en los avances transgénicos una ventana más para el mantenimiento de la naturaleza.

María Elena Álvarez-Buylla | La Crónica de Hoy

En 2013, la actual directora del ­Conacyt encabezó una demanda de veto contra la siembra del maíz transgénico, y desde entonces su ideología y posición le han hecho apuntar con dedo acusador a los científicos de estar en contra de la naturaleza y de apoyar con su experiencia a las empresas trasnacionales. Aunque la titular del Conacyt ha mantenido su postura e impedido la apertura de espacios para debatir avances biotecnológicos, lo que sí es una realidad es que varios desarrollos agrícolas y cultivos ya ven en los avances transgénicos una ventana más para el mantenimiento de la naturaleza.

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