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Matos Moctezuma hizo que la arqueología de México fuera una ciencia de primer nivel

Tributo. “Quisiera poner énfasis en dos trabajadores que son de las familias Cruz y Ruiz, ellos vinieron para colaborar en el Templo Mayor, ellos venían de un pueblo de Oaxaca, zapotecos de origen, y hoy en día todavía están aquí y no han podido basificarse”, comentó el Premio Crónica, Eduardo Matos Moctezuma

Matos Moctezuma hizo que la arqueología  de México fuera una ciencia de primer nivel | La Crónica de Hoy

El arqueólogo Eduardo Matos Moctezuma.

Eduardo Matos Moctezuma (Ciudad de México, 1940) es el investigador que dignificó el trabajo de los arqueólogos y es la persona que hizo que la arqueología de México fuera una ciencia de primer nivel, así lo reconocieron sus alumnos Leonardo López Luján, Raúl Barrera Rodríguez, Manuel Gándara Vázquez y María Barajas Rocha durante la presentación de los dos tomos de Al pie del Templo Mayor de Tenochtitlan: estudios en honor a Eduardo Matos Moctezuma, editados por El Colegio Nacional.

La publicación que fue presentada ayer en El Colegio Nacional reúne 39 textos sobre los recientes hallazgos hechos en Templo Mayor, ubicado en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México, entre ellos, el registro del tzompantli sobre la calle de Guatemala, identificación de ofrendas con piezas de oro y la localización de la cancha de un juego de pelota.

El libro fue coordinado por el actual director del Proyecto Templo Mayor y Premio Crónica, Leonardo López Luján, y por la arqueóloga Ximena Chávez Balderas, y los textos fueron escritos por 54 especialistas que han trabajado en el Proyecto Templo Mayor, uno de los más importantes del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

“Nos dimos cuenta que éramos muchos los que estábamos trabajando al pie del Templo Mayor, frente a la pirámide, y que ahí era el área de los descubrimientos en donde se estaba renovando nuestro conocimiento. En 2015 hicimos una mesa redonda en El Colegio Nacional a manera de tributo a quien fue nuestro jefe: Eduardo Matos, por eso decidimos ofrecer en aquella ocasión las novedades y ahora es lo que se materializa en este libro”, señaló López Luján.

Actualmente, añadió el experto, su equipo trabaja en el cruce de las calles de Argentina y Guatemala donde los expertos Alejandra Aguirre y Antonio Marín encontraron aves de presa cubiertas con artefactos de oro.

Antes de que Eduardo Matos Moctezuma, Premio Crónica, tomara la palabra, el arqueólogo Manuel Gándara Vázquez destacó que el Proyecto Templo Mayor es excepcional desde que fue creado por Matos.

“Constituye un parteaguas en la arqueología mexicana junto con los trabajos que hace Linda Manzanilla en la UNAM, son dos de los proyectos más avanzados del país en una época en que daba pena ser arqueólogo mexicano porque lo que hacíamos estaba años luz atrás del resto del mundo y hoy ya no, gracias a estos arqueólogos estamos en la palestra mundial. El Proyecto Templo Mayor pasará a la historia como el que hizo realidad la interdisciplina”, dijo.

Gándara Vázquez también reconoció que Matos Moctezuma fue quien promovió la basificación de muchos jóvenes arqueólogos y fue quien creó la Maestría en Arqueología.

DIGNIFICAR LA PROFESIóN. Cuando Eduardo Matos Moctezuma tomó la palabra agradeció lo dicho e hizo énfasis en las oportunidades de trabajo que el Proyecto Templo Mayor genera entre las nuevas generaciones.

“Empezamos cuando los que ahora están escribiendo esta obra ni siquiera habían nacido. He visto pasar a lo largo del tiempo a muchas personas, a muchos académicos, a muchos estudiantes, a muchos científicos de diferentes ramas, pero hay algo muy importante y son nuestros colaboradores: los trabajadores, los que llevan adelante las excavaciones con la cucharilla, con la brocha, a veces con pico y pala”, expresó.

El arqueólogo emérito del INAH se refirió a ellos como arqueólogos en potencia y lamentó que no tengan una certeza laboral.

“Quisiera poner énfasis en dos trabajadores que son de las familias Cruz y Ruiz, ellos vinieron para colaborar en el Templo Mayor, ellos venían de un pueblo de Oaxaca, zapotecos de origen, y hoy en día todavía están aquí y no han podido basificarse”, comentó.

Cuarenta años trabajando para la arqueología y no han podido hacerlo, enfatizó Matos Moctezuma, “pero tampoco lo han podido hacer la mayoría de los que escriben, sólo algunos afortunados lo han logrado”.

Sobre los dos volúmenes el arqueólogo expresó que es muestra fehaciente de que la arqueología ya no se concibe sin otras ciencias.

“Es muy importante la obra que se está haciendo en Templo Mayor porque marca muchas cosas, a mi juicio, la correlación de arqueología con la fuente histórica porque se ha podido constatar aspectos que decían en las fuentes. Aquí se está encontrando el material, entonces cotejar eso es una labor importante”, destacó.

Otro aspecto es que la interdisciplina es apabullante, “aquí vemos que la arqueología ya no se concibe por sí sola, tiene que contar con todos estos científicos y académicos”, señaló.

En la presentación del libro también estuvo presente Raúl Barrera, director del Proyecto de Arqueología Urbana, quien adelantó la intención de que el Huey tzompantli pueda mostrarse al público próximamente. Por su parte, la restauradora María Barajas Rocha narró la dificultad de estabilizar los vestigios arqueológicos tras sacarlos de su contexto en el que estuvieron 500 años, es decir, enterrados en el subsuelo.

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