Opinión


Me pienso, luego existo

Me pienso, luego existo | La Crónica de Hoy

Estamos tan acostumbrados a responder “bien” cuando nos preguntan cómo estás, que realmente ha pasado de ser una pregunta fundamental a ser sólo una pregunta de rutina. Tampoco pretendo exagerar y que todos contesten exactamente cómo se sienten, como en la película The Invention of Lying del magnífico Ricky Gervais.

Pero muchas veces ni nosotros nos preguntamos realmente cómo estamos, cómo nos sentimos en particular —ni en general—, con los aspectos más importantes de nuestra vida. Somos zombies emocionales y sentimentales.

Otras generaciones se negaron tanto a expresar y hablar sobre cómo se sentían que ese hábito ha seguido transmitiéndose, y crecimos ocultando nuestras emociones hasta a nosotros mismos. Hay personas que siguen creyendo que las terapias psicológicas son solamente para personas que tienen enfermedades mentales graves o que la salud mental es una invención para que los psicólogos tengan trabajo.

Tenemos tanto miedo de pensar en nosotros, de enfrentarnos, analizar qué queremos o no, que cada vez nos enfrascamos en rutinas, trabajos o relaciones que evitan que nos descubramos. Si tenemos tiempo tratamos de llenarlo viendo redes sociales, películas, leyendo, saliendo. Cualquier excusa es buena para evitar desentrañar lo que se ha acumulado dentro de nosotros.

También es común que si una persona decide tomarse un tiempo para sí misma se crea que inherentemente está deprimida o tiene un problema mayor. Y no, no necesariamente es así. Cuestionarse, incluso si todo aparentemente está bien, tendría que ser parte de nuestra salud mental integral.

La cultura de prevención debe de estar en todo. Si comenzamos a notar pequeños cambios de humor, de sueño, de energía o apetito, es hora de preguntarnos qué pasa y aventarnos un clavado para tratar de encontrar qué lo está causando.

Desintoxicarnos no sólo refiere a la alimentación sino a los pensamientos y demonios que hemos acumulado a lo largo de los años. Vivimos en una época en que el estrés y la rapidez marcan el ritmo de nuestra vida.

Recientemente entró en vigor la Norma Oficial Mexica (NOM) 035, la cual obliga a las empresas a atender los factores de riesgo psicosociales de su personal, como ansiedad, estrés laboral y desequilibrio del sueño y así garantizar y promover un “entorno organizacional favorable”.

La implementación de la norma, en un país donde impera el estrés laboral por los bajos salarios y pérdida del poder adquisitivo, es fundamental. Pero también necesita que las personas se pregunten a sí mismas qué tienen. Porque solamente así se garantiza que realmente podamos tener entornos laborales más sanos y seguros para todos. Un empleado que no se conoce, que no sabe qué quiere, difícilmente podrá denunciar o evidenciar un entorno que lo está oprimiendo y afectando.

Tenemos que derrumbar el mito de que trabajar en entornos llenos de estrés, maltratos, presiones innecesarias hacen personas más productivas y con carácter. Es mentira. Por el contrario, las personas son más productivas si trabajan con metas que los ayuden también a crecer tanto profesionalmente como personalmente. Veamos si la norma puede ayudar a crear mejores entornos laborales.

 

Twitter: @wendygarridog
wengarrido@gmail.com

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