Opinión


Medicamentos ¿Y la distribución, Apá?

Medicamentos  ¿Y la distribución, Apá?  | La Crónica de Hoy

Los expertos en evaluación de políticas públicas son pacientes respecto a las decisiones que está tomando el presidente López Obrador. Por ahora, le dan el beneficio de la duda bajo la premisa de que el examen de los resultados de las políticas públicas puede necesitar escenarios de mediano y largo plazo.

De momento, el gobierno de la Cuarta Transformación tiene el beneficio de la duda, pero algunos sectores comienzan a impacientarse y a señalar que se corre el riesgo de dejar vacíos en esquemas que sí funcionaban. Ayer, finalmente, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público a través de la fortalecida Oficialía Mayor bajo la responsabilidad de Raquel Buenrostro, dio a conocer las bases operativas y normativas con las cuales se desarrollaría la compra de medicamentos. Todo muy bien: mensajes claros sobre el piso parejo para los proveedores; sobre la eliminación de intermediarios y la verificación de la capacidad instalada para no repetir conflictos como los que se presentaron con PISA. Sin embargo, el problema de la distribución, de la última milla, quedó sin resolverse o, al menos, no queda claro que no habrá problemas para la entrega de los productos hasta en el último rincón del país. En la investigación de mercado para el proceso de licitación se incluirá el precio sin distribución. Problema. Es necesario precisar cómo solía especificarse: cómo se entregará, la frecuencia, volumen por entrega. En fin, el diablo está en los detalles.

La tabula rasa no funciona. Es de sobra conocido que existe un problema serio de corrupción y malos manejos en el abasto de medicamentos al sector salud, sin embargo, no todo estaba mal y lamentablemente bajo la sombrilla del combate a la corrupción, se desechó en gran medida y de un solo golpe, un modelo que venía funcionando, a través del cual se le hacían llegar los insumos necesarios a los pacientes y especialistas de la salud para su correcto tratamiento.

Existe un problema: monopolio y abusos. Muy grave. Pero había proyectos y esquemas perfectamente viables y rescatables, proyectos en los que se llevaba mucho tiempo trabajando y hacían que el sistema de salud funcionara.

Había muchas aspectos que corregir, pero también muchas cosas que se podían haber rescatado y no se está haciendo. Se señala como principales responsables de la corrupción a los distribuidores y a los laboratorios (que operaban en muchos casos desde la misma compañía) y algunos se sabe que sí tienen o tenían muchos datos que aclarar, sin embargo, a través de ellos, principalmente, se abastecían los hospitales y clínicas que atienden a una gran parte de la población. Sí había problemas pero el sistema funcionaba.

La intención, en aras de acabar del combate a la corrupción y de cuidar los recursos públicos es loable; sin embargo, la planeación e instrumentación de la estrategia, además de drástica, parece no estar dando los resultados esperados. Al menos no en la distribución, que incluye, por supuesto, la disponibilidad de medicamentos para los mexicanos.

Los errores y el exceso de confianza. Desde marzo de este año, se solicitó a los fabricantes de medicamentos y material de curación, presentar cotizaciones con la idea de abastecer de abril a diciembre de todos los insumos que los hospitales del sector salud requieren para la correcta atención de sus pacientes. Se suponía que esta compra sustituiría a la que se llevó a cabo a través de las licitaciones consolidadas que el IMSS, que lleva Zoé Robledo, como todos los años, había llevado para el abasto del sector salud para el periodo enero-diciembre de 2019, que de acuerdo con el esquema establecido, tenía visos de corrupción y, por ello, tenía forzosamente que arrancar de cero.

Pasaron los meses y fue hasta julio que, finalmente, se presentaron las propuestas. Se publicó el fallo, quedando un gran número de claves desiertas, se llevaron a cabo eventos de presentación de cotizaciones y se fueron asignando una gran parte de las partidas, para ser abastecidas durante el segundo semestre de este año.

Una vez asignadas, se enfrentaron al siguiente problema: el gobierno no cuenta con la infraestructura necesaria para llevar todos los productos que se requieren, al lugar donde se necesitan. ¿Resulta, entonces, que los distribuidores son un mal necesario? Esperemos que no, y por ahora, se debe trabajar en una estrategia clara de distribución porque hacen falta almacenes, seguimiento de inventarios, control de entregas.

Se convocó a una licitación, para que los distribuidores participaran, y con ello contratar a seis que llevarían los productos a las diversas instituciones y hospitales en las entidades correspondientes a cada una de las siete zonas en que fue dividido el país. La zona restante, es la CDMX y en ellas los fabricantes entregan directamente, tanto a los Hospitales como a la Secretaría de Salud de la CDMX.

En el papel, todo cabe y todo funciona, lamentablemente, en la realidad no siempre es así, y en este caso, los pedidos por parte de las instituciones tardaron en salir, y una vez que salieron, resultó que ni los almacenes de los hospitales y secretarías de Salud tienen la capacidad para recibir los insumos que requieren para un semestre; en una sola exhibición, tradicionalmente, recibían de parte del distribuidor, lo que requerían para la semana, máximo para un mes. Sin mencionar la vigilancia para evitar los robos.

Debido a esto, los almacenes están llenos, pero de unos cuantos productos y van llegando peligrosamente a niveles de desabasto en otros, a tal grado que la recepción de entregas, en algunos casos, está suspendida hasta nuevo aviso.

Por otra parte, los distribuidores que ganaron la licitación para hacer la distribución a los estados y hospitales, aparentemente tampoco estaban preparados o no tienen la comunicación suficiente con las entidades que requieren los productos, y se convirtieron en un cuello de botella, a tal grado que productos recibidos por ellos, ahora no los pueden entregar a las instituciones que lo requieren, porque los pedidos ya se vencieron. Me preocupa.

Lo importante en la CDMX. La diputada del Congreso de la CDMX, Paula Soto, logró transitar una buena iniciativa en la Cámara capitalina:  que ayer 17 de octubre, día en que se celebró el 66 aniversario del voto de las mujeres en México, la sesión legislativa se dedicara a atender las distintas problemáticas que enfrenta el género femenino en la gran ciudad. Bien por esta legisladora que manda con esta iniciativa un poderoso mensaje de equidad de género dirigido al 52% de la población mexicana.

 

 

claudiavillegas@revistafortuna.com.mx

@LaVilleghas1

 

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