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Medio siglo de Woodstock: herencias, ausencias y reminiscencias

Segunda parte. Músicos como Carlos Santana recuerdan el emblemático concierto como la voz de “una generación que tenía ganas de cambiar el mundo”, aunque no participaron leyendas como John Lennon y Bob Dylan

Medio siglo de Woodstock: herencias, ausencias y reminiscencias | La Crónica de Hoy

Una de las imágenes más icónicas del festival.

Esta semana, todos los caminos del rock conducen a Woodstock, el festival musical más emblemático de todos los tiempos: Fue la cumbre de la contracultura y el triunfo de los símbolos de amor y paz en tiempos de tensión política y bélica: “La gente de la generación teníamos ganas de cambiar el mundo con la música, la filosofía y las ideas, metiendo las manos para corregir un mundo tan roñoso y separado”, recordó en una entrevista el guitarrista mexicano Carlos Santana, quien se presentó en el segundo día del festival. Era la primera vez que tocaba ante más de 300 personas… era medio millón.

Y es que la huella que dejó Woodstock es tan fuerte que hoy en día hay generaciones de músicos marcados por el mito, y frustraciones de otros que no llegaron a ver el concierto. En el tema “Wake me up when september ends” (“Despiértame cuando termine septiembre”), de Green Day, se recuerda a Woodstock, con una letra que habla de la vida pobre de los campesinos de Estados Unidos, que es joven y que está destinado a ir a la guerra, porque le ofrece seguridad económica, estudios superiores y, sobre todo, bienestar para su familia, aun cuando no regrese vivo.

“Nosotros teníamos el mismo espíritu de Bob Marley y ­John Lennon, nos aparecimos y tocamos con armonía y unión, no estábamos para tener banderas, ni fronteras, ni carteras; el corazón era lo único”, comentó Santana, quien este año sería uno de los actos estelares del frustrado concierto conmemorativo de medio siglo.

“La razón por la que aún hablamos de este festival es por la pureza y la inocencia de los hippies”, recordó Santana a sus 71 años. “Todo se hizo esperando algo diferente a la guerra de Vietnam, algo fuera de la jaula. Nosotros creíamos en el despertar de los jóvenes”, enfatizó.

Los organizadores del festival, John Roberts, Joel Rosenman, Michael Lang y Artie Kornfeld, quienes entonces eran unos jóvenes veinteañeros y que hicieron que “una idea tonta” se convirtiera en “un acontecimiento histórico”, ahora echan la mirada atrás para ver su hermoso e histórico desastre:

“El público consiguió que Woodstock funcionara y fuera algo irrepetible”, dijo Joel Rosenman durante la presentación en Nueva York de la edición de colección del documental Woodstock (1970). “En términos prácticos, Woodstock fue de verdad un milagro”, dijo Mel Lawrence, director de operaciones del evento realizado en Nueva York.

“Fue un momento fuera del tiempo en el que nuestra lucha contra el statu quo, nuestro miedo a que nos llamaran a filas, nuestra oposición a una guerra que nos parecía injusta y nuestra lucha por la igualdad y las libertades personales podía compartirse sin sufrir las presiones de la sociedad conservadora y la violencia que crecía en las calles”, detalló Michael Lang en las primeras páginas del libro Woodstock Live, ­reeditado este año.

“Lo importante es que fue el momento en el que toda aquella generación de hippies se miraron y se dijeron: ‘Un momento, nosotros no somos marginales. ¡Somos millones!’”, recordaría David Crosby, miembro fundador de Crosby, Stills, Nash & Young, que fue una de las bandas estrella del cartel de un festival.

“Woodstock fue un relámpago en una botella. Creó el sentimiento de comunidad, hizo conectarse a gente que se sentía sola e indefensa”, dijo en otro momento Tom Constanten, extecladista de The Grateful Dead.

Cabe destacar que pudo haber sido un festival aún más legendario, pero algunas bandas de la época fueron invitadas y no acudieron. Serían ilustres ausencias como la de Frank Zappa, que se negó porque “había mucho barro en Woodstock”, Los Doors, inicialmente confirmaron su presencia, pero al final lo valoraron como “una versión reducida del Monterey Pop Festival…

Los ingleses The Jeff Beck Group, formación en la que estaban Rod Stewart y Ronnie Wood, iban a participar pero se separaron antes del festival. John Lennon llamó a los organizadores de Woodstock para contarles que estaba en Canadá y que el gobierno estadunidense no le permitía la entrada al país. El exbeatle no pudo actuar.

Los Led Zeppelin se encontraban de gira, al margen de comentar que les parecía que aquello iba  a ser un “pequeño festival”. Los recién formados Iron Butterfly (una banda de rock duro estadunidense que el año anterior publicó su disco Heavy) se quedaron sin helicóptero y no pudieron llegar, se dice que los músicos se habían peleado en el aeropuerto.

Bob Dylan fue uno de los primeros artistas invitados a Woodstcok 1969 pero, ese mismo fin de semana, se excusó y dijo que uno de sus hijos estaba hospitalizado y que no podría participar, aunque también estaba enfadado por el acoso de gran número de hippies durante la pausa que hizo de varios años tras su accidente de moto. Entonces vivía en Woodstock. Participó hasta la edición de 1994 y fue considerado por muchos críticos de la época como una de las mejores actuaciones.

También ausentes fueron Byrds, King Crimson, Spirit, The Moody Blues, Joni Mitchell o Jethro Tull. Casualidades de un destino, que decidió que estos artistas no apareciesen en Woodstock… pero no importó demasiado.

Los días de paz y flores acabaron el 17 de agosto. Los organizadores tardarían años en peleas económicas, incluso se habla de que pasaron 10 años para recuperar los 3.1 millones de dólares que invirtieron. También el rock fue manchado en Altamont, a finales de ese mismo año 69, cuando unos Ángeles del Infierno contratados por los Rolling Stones, casi le parten la cabeza a un miembro de Jefferson Airplane y luego asesinan a un espectador durante el concierto.

Doscientas personas fueron luego detenidas en un festival en Palm Springs; hubo trescientos heridos en Newport y setenta y cinco detenidos; otro en Denver acabó entre nubes de gases lacrimógenos… “El sueño se ha acabado”, dijo Lennon. Pero Woodstock no deja de ser leyenda.

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