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Mexicanos desarrollan prueba para detectar casos de COVID-19

Científicos del Cinvestav Monterrey, CIO y CICY diseñan un microchip y un instrumento que daría un resultado en 30 minutos. Sería fácil de utilizar y de bajo costo, señala en entrevista José García Cordero

Mexicanos desarrollan prueba para detectar casos de COVID-19 | La Crónica de Hoy

El proyecto consiste en un chip y la instrumentación para dar lectura a los datos, que serían enviados a un dispositivo móvil. Cortesía José García Cordero

José Luis García Cordero, investigador del Cinvestav Monterrey, se encuentra haciendo una estancia sabática en Suiza; sin embargo, y ante la explosión de contagios en Europa y en confinamiento, ha emprendido un proyecto de investigación que contribuya a contrarrestar emergencias sanitarias como la que vivimos actualmente. Junto a colegas del CICY y el CIO (Centros Conacyt), el investigador configuró una investigación para desarrollar un chip portátil y de bajo costo que pueda detectar positivos de COVID-19 de forma sencilla y rápida.

El académico del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) es especialista en la elaboración de microdispositivos para el diagnóstico de diferentes enfermedades. Cuando inició el brote de COVID-19, analizó con sus estudiantes en Monterrey si podrían realizar un dispositivo que detectara el nuevo coronavirus. Tuvieron la idea de diseñar uno que detectara anticuerpos producidos por una persona después de haber sido infectada. 

Ante la urgencia de tener este tipo de pruebas, invitó a sus colegas del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY) y del Centro de Investigaciones en Óptica (CIO), con quienes colabora desde hace un par de años en un proyecto de ciencia básica financiado por Conacyt, y cuyos grupos tienen la experiencia en la instrumentación en óptica.

Mientras el grupo de Monterrey caracteriza el microdispositivo basado en un inmunoensayo flourescente, en Yucatán y Aguascalientes desarrollan el instrumento para operar el chip yque  detecte la fluorescencia de los biosensores que empleará. El plan es que una vez que sus colegas terminen el instrumento de control, viajen al Cinvestav Monterrey, en alrededor de un mes, para hacer pruebas con los dispositivos.

El plan para llevarlo a cabo está listo e incluso ya bosquejan el primer prototipo, señala el investigador en entrevista, vía remota desde Suiza. “Se tratará de un dispositivo portátil: imaginemos una cajita a la que abrimos la tapa donde se colocará el microchip, al cual se le pondrá una muestra de sangre o suero del paciente. Al cerrarla, en 30 minutos se detectarían los anticuerpos generados si da positivo a COVID-19. A su vez, el instrumento de operación del chip enviará la información a un dispositivo móvil, como un teléfono celular”. 

Añade que sería fácil de usar, lo cual no sólo facilitaría su empleo en personal de salud, sino incluso podría ser eventualmente en el futuro empleado domésticamente. En el corto plazo, sería empleado en hospitales y clínicas para realizar análisis de hasta 16 pacientes en paralelo. 

Por ahora, la investigación se desarrolla con lentitud debido a que para hacer pruebas con COVID-19 requieren de reactivos que se deben importar de EU o China. “Las compañías exportadoras tardan entre cuatro y ocho semanas en entregar reactivos, lo cual se ha complicado por la pandemia”.

El investigador señala que este tipo de microchips ya se utiliza en EU, Europa, Japón, Corea del Sur y China, tanto para COVID-19, como para otras enfermedades. El principio es más o menos el mismo: un paciente enfermo secreta varias proteínas que viajan en el torrente sanguíneo, la idea es que con una gota de sangre se puedan cuantificar y saber si hay una relación con alguna enfermedad. En México, apunta, no se hacen ni comercializan este tipo de dispositivos. 

Los investigadores esperan tener listo el dispositivo en un par de meses; sin embargo, si el proyecto se retrasa y no se tiene listo ante la emergencia, sería vital contar con este tipo de tecnología para futuros brotes u otras enfermedades, apunta el especialista. 

LA EMERGENCIA SUIZA. García Cordero realiza su estancia sabática en la Escuela Politécnica Federal de Zúrich, dentro del Departamento de Biosistemas; sin embargo, mantiene contacto con sus estudiantes en Monterrey. El académico señala que no ha sido sencillo coordinar la investigación a distancia, no obstante, se mantiene en continuo contacto con sus colegas de los Centros Conacyt y sus grupos de trabajo, lo cual se ha facilitado por los trabajos previos que han llevado a cabo. 

Por otra parte, el científico habla sobre el panorama que observa en la emergencia sanitaria en Suiza debido al COVID-19. “Aquí están sorprendidos. Vieron el caso de Italia y no pensaron que fuera a llegar aquí, pero conforme pasaron los días y se incrementaron los casos tomaron decisiones tempranas de aislamiento. Ahora se recomienda no salir, no está prohibido, pero la gente ya no sale. Estamos en cuarentena y se ha parado toda actividad; son medidas drásticas pero, viendo las experiencias de Italia y España, han sido útiles, puesto que no se han disparado las muertes”. 

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