Opinión


México visto por EU en 1978: un ejemplo notable de diplomacia pública (primera parte)

 México visto por EU en 1978: un ejemplo notable de diplomacia pública (primera parte) | La Crónica de Hoy

En 1978 tuvo lugar en Estados Unidos el simposio México en Estados Unidos, una iniciativa en la que se involucraron instituciones de ambos países, y que, según lo declaró su principal promotor (el diplomático estadunidense Joseph J. Jova, quien fuera embajador de Estados Unidos en México entre 1973 y 1977) tenía como propósito: “ayudar a mejorar el entendimiento de México en los Estados Unidos, mediante la más grande y completa visión de México que se haya organizado jamás en este país”.

La Secretaría de Relaciones Exteriores y El Colegio de México fueron las contrapartes mexicanas de esta iniciativa, mientras que por Estados Unidos auspiciaron el programa The National Endowment for the Arts, The National Endowment for the Humanities (dos agencias federales del gobierno estadunidense); y tres instancias privadas: The Meridian House International, una organización sin fines de lucro dedicada al impulso de la democracia pública; The Smithsonian Resident Associate Program, y el Center for Inter-America Relations de Nueva York, un organismo dedicado al diálogo cultural entre Estados Unidos y latinoamérica fundada por David Rockefeller.

El principal elemento de este proyecto lo constituyó una serie de conferencias y mesas redondas en Washington, Nueva York, Atlanta, y otras ciudades, en las que participaron intelectuales, académicos y diplomáticos mexicanos de gran renombre, en diálogo con intelectuales, periodistas y académicos estadunidenses.

Pero también abarcó exposiciones artísticas en diversas sedes del país, lectura de poesía, proyecciones de cine mexicano, conciertos, y danza contemporánea y folklórica de México, como parte del mismo programa.

“De tal suerte que sean los mismos mexicanos quienes tengan la oportunidad de hablarnos sobre su país, con todas sus riquezas de matices. Una ocasión para aumentar el entendimiento y disipar los mitos y los estereotipos que existen en relación con la nación vecina”, precisó el embajador Jova.

Por aquellos años, en los que el demócrata Jimmy Carter habitaba la Casa Blanca y el presidente López Portillo prometía administrar la abundancia tras el hallazgo de grandes reservas de petróleo, la relación entre ambos países no prescindía de tensiones en temas delicados  como la venta a EU del petróleo mexicano a precios inaceptables para el vecino del norte; la migración —el gran tema histórico de la relación bilateral—; el narcotráfico —que ya comenzaba a dar señales de alarma—, y la conocida política exterior mexicana simpatizante con las causas del “Tercer Mundo”.

Especialmente las tensiones comerciales alrededor de los energéticos provocaron lo que se le dio en llamar “el desencuentro Carter-López Portillo”. En ese contexto de moderada tensión, el simposio de 1978 se presentaba como una oportunidad de dialogar y ampliar los márgenes de mutua comprensión, especialmente para que la élite intelectual estadunidense tuviera oportunidad de escuchar a las voces refinadas y cosmopolitas de la inteligencia mexicana, su explicación compleja e ilustrada de México y lo mexicano, su visión de la relación bilateral presente e histórica.

Eran tiempos en los que el régimen político priista aún dominaba a sus anchas y existía la expectativa real de un relanzamiento del desarrollo económico mexicano gracias a los diabólicos “veneros del petróleo”, como les llamó López Velarde.

Eran tiempos también en los que Estados Unidos aún no sanaba de las heridas provocadas por la guerra en Vietnam —¿acaso sanaron alguna vez?—, y  en los que  tanto las tensiones en Oriente Medio como las disputas con el bloque soviético y la Guerra Fría, concentraban buena parte de sus energías diplomáticas. México era, a pesar de todo, un vecino cómodo —hasta cierto margen— pero desconocido.

Octavio Paz fue quien dio la conferencia inaugural el 29 septiembre de 1978, en Washington, con el tema México y Estados Unidos: posiciones y contraposiciones”.

Su conferencia, mejor dicho, un ensayo en toda forma con la mejor de sus prosas, sería reproducida meses después en el número correspondiente al mes de febrero de 1979 de la revista Vuelta; posteriormente aparecería en el octavo volumen de sus obras completas publicadas por el FCE, y meses después aparecería en el volumen titulado Visión del México contemporáneo, publicado por El Colegio de México en 1979. Hace justos cuarenta años. 

Fue a través de este libro, que por lo demás tuvo muy escasa circulación, como pude enterarme de la realización de este simposio, al que considero un ejercicio aleccionador de la diplomacia pública y de la diplomacia cultural puestas al servicio de la construcción de puentes de entendimiento bilateral.

El economista, político y escritor Antonio Carrillo Flores, exembajador de México en Estados Unidos y en la Unión Soviética, exsecretario de Hacienda y de Relaciones Exteriores, y quien dirigió también por un par de años el FCE (1970-1972), dictó al día siguiente la conferencia El México de hoy.

Le sucedieron, entre otros, Porfirio Muñoz Ledo, tras haber dejado el cargo de secretario de Educación Pública y en la antesala de ser nombrado represente de México ante la ONU, con una conferencia sobre el sistema político mexicano, mientras que el economista Víctor L. Urquidi, entonces presidente del Colmex, habló sobre el desarrollo económico y social de México.

A Bernardo Sepúlveda Amor, quien sería el canciller de México en el sexenio siguiente; a Olga Pellicer, hoy embajadora emérita del servicio exterior mexicano;  a Jorge Castañeda Álvarez de la Rosa,  poco antes de asumir la titularidad de la SRE en el gabinete de López Portillo; y al internacionalista del Colmex, Mario Ojeda, futuro presidente de esa institución, les tocaría revisar desde diversos frentes la relación diplomática con los Estados Unidos y la historia de las relaciones bilaterales.

El sociólogo Jorge A. Bustamante, quien fuera presidente fundador de El Colegio de la Frontera Norte, habló de la cuestión migratoria y los indocumentados; y el jurista, también del Colmex y futuro procurador capitalino, Samuel del Villar, se enfocó a revisar el tema energético.

En las próximas dos entregas revisaremos las participaciones de Octavio Paz y de Porfirio Muñoz Ledo en aquel seminario que merece por mucho una nueva edición, ajustada a los temas y debates del presente y en el marco del recién negociado T-MEC.

 

Edgardo Bermejo Mora

edbermejo@yahoo.com.mx

@edbermejo

 

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