Escenario


Mi final. Tu comienzo: Amor, dolor y física cuántica 

Para su largometraje debut, la directora Mariko Minoguchi se inclinó por narrar un drama que habla sobre las inesperadas consecuencias de nuestras acciones. Mi final. Tu comienzo.

Mi final. Tu comienzo: Amor, dolor y física cuántica  | La Crónica de Hoy

Foto: Especial


Para su largometraje debut, la directora Mariko Minoguchi se inclinó por narrar un drama que habla sobre las inesperadas consecuencias de nuestras acciones. Mi final. Tu comienzo se enfoca en Nora (Saskia Rosendahl) y Aron (Julius Feldmeier), una pareja que se conoce por casualidad un par de años atrás, y desde entonces han cultivado una estrecha relación amorosa. 

Un día, Aron es víctima de un acto violento tras el cual fallece, dejando a Nora devastada, hundida en la tristeza, la depresión y la soledad. Y cuando ella no resiste más su dolor y está a punto de cometer una imprudencia, aparece Natan (Edin Hasanovic) para salvarle. Desde ese momento, los caminos de ambos se cruzarán una y otra vez, y en ellos empieza a nacer un sentimiento especial. Pero como la trama se encargará de revelar, hay algo detrás de esos aparentes encuentros casuales, y la terrible verdad no tardará en salir a la luz. 

Para aumentar el atractivo del relato, la cineasta alemana de ascendencia oriental, decide que el eje conceptual del filme gire en torno al tema del azar y la relatividad, desarrollando dichos conceptos desde el propio guion hasta la edición. Así, el personaje de Aron es un físico el cual sostiene que nada ocurre por casualidad, que todo está conectado, solo que a veces no lo sabemos por no tener la información suficiente. Y Minoguchi se vale de los argumentos de este personaje y los refuerza con una serie de referencias relacionadas con la física cuántica. Por ejemplo: Aron posee un gabinete repleto de una vajilla de modo que evoca al experimento teórico del gato de Schrödinger. 

Del mismo modo, la narrativa cinematográfica replica este concepto. Aquí destaca el trabajo del editor Andreas Menn, quien monta la película usando una estructura episódica pero fragmentada y discontinua, donde el tiempo también se relativiza, y no solo se salta constantemente del pasado al presente y de regreso, sino que se crea la sensación de que estos se funden indistintamente en un flujo único; permitiendo por un lado, ahondar en la intimidad y la historia de la pareja protagónica, y por el otro (de forma paralela) conocer el trasfondo del personaje de Natan, y develar la cadena de eventos que lo empujaron a tomar una decisión extrema la cual, sin saberlo en ese momento, terminaría por vincularlo directamente con Nora. 

Aunque en principio Mi final. Tu comienzo aparenta ser uno de esos tantos productos de estilo hollywoodense que coquetean con lo fantástico y se resuelven convencionalmente gracias a un Deus Ex Machina el cual permite alcanzar un desenlace redondo y satisfactorio para los implicados, Minoguchi decide irse por otros derroteros menos complacientes, por un final abierto, y enfocarse más en aspectos como el dolor por la pérdida, en la culpa y, sobre todo, en los imprevistos resultados en que nuestras acciones pueden desembocar. Dicha decisión, aunque coherente con la premisa del filme, quizá termina por restarle un poco de asombro a su desenlace, lo que no significa que éste no tenga deparadas un par de sorpresas. 

En suma, estamos frente a un ambicioso, pero muy afortunado debut de una cineasta quien puede deparar gratas sorpresas en el futuro.

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