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Michael Rowe reflexiona sobre los deseos prohibidos en Danyka

Entrevista. El realizador australiano naturalizado mexicano, ganador de la Cámara de Oro del Festival de Cannes regresa a la pantalla grande con una historia sobre un choque generacional

Michael Rowe reflexiona sobre los deseos prohibidos en Danyka | La Crónica de Hoy

Foto: (Cortesía) El filme es protagonizado por Sasha González y Demián Bichir.

“Artista que no es capaz de resistir ante la presión sociopolítica no es artista es alguien que trabaja solo para entretener”

Leyendo unos cuentos del escritor ruso Antón Chéjov, el cineasta australiano nacionalizado mexicano Michael Rowe encontró el motivo de su siguiente película: hablar de lo prohibido. “Es un libro de tres cuentos sobre encuentros muy indirectos entre la madurez y la belleza”, comentó el realizador en entrevista con Crónica Escenario.

“Los protagonistas son hombres mayores, en los tres casos son mujeres menores y en los tres casos no llegan a nada, ningún contacto físico, simplemente es el despertar del deseo en un hombre mayor y una reflexión sobre lo transitorio de la juventud y la belleza y la nostalgia por parte del hombre mayor por estas mujeres tan jóvenes. Es una exploración de los procesos internos”, añadió.

Tras esa primera motivación, el proceso creativo comenzó a dar forma a una historia contemporánea cuando conversaba con uno de sus amigos cineastas (un realizador conocido del cual se reservó el nombre) sobre dos películas que exploran el deseo masculino de una forma “como no se podría hacer en la actualidad”. Los títulos son La rodilla de Claire (Éric Rohmer, 1970) y Pretty Baby (Louis Malle, 1978).


El cineasta Michael Rowe.

“Son filmes que hablan de lo prohibido, que es algo que hoy en día se ha vuelto tan complejo porque no puedes hablar del lado oscuro del ser humano y los deseos, quise hablar de los impulsos y de lo políticamente incorrecto porque ahora todo se ha politizado”, destacó el cineasta.

“Cuando platiqué con mi amigo cineasta sobre estas películas de los 70 que se avientan a explorar estos temas y en pensar en que hoy sería difícil financiar esas películas, porque pasan por filtros de instituciones y lo políticamente correcto en el mundo, ahí es donde me nace el deseo de hacer esta película. Me dije 'cómo chingados no’ porque hoy me parece necesario ser subversivo”, añadió.

Su más reciente filme lleva por nombre Danyka y fue hecho con las latas en 35 milímetros que ganó en el Festival de Cannes al recibir el premio Cámara de Oro a la Mejor Ópera Prima por Año bisiesto. La historia nos lleva a un rincón de las playas de Sinaloa en donde nos presenta un momento en la vida de un hombre casado, de mediana edad el cual queda deslumbrado por la belleza de una joven que conoce, circunstancialmente, en un día en la playa.

Lo que parece un encuentro casual entre este hombre, a quien interpreta el actor Damián Bichir, y la joven Danyka, a quien da vida la debutante Sasha González, se convierte en un choque generacional sobre las diversas concepciones de las pasiones, que llevan al adulto a cuestionarse toda su vida.

“Los jóvenes de ahora viven sin velos. Un adolescente de 15 años, en la actualidad, te puede dar lecciones en cuanto a la sexualidad y a la ambigüedad social y política. Yo a esa edad era un pendejo, no sabía nada, estaba muy aniñado comparado con los jóvenes de hoy. Los chicos de ahora están muy revolucionados y eso se ve en la película”, explicó Rowe.

“La chava es la que toma el papel activo y le da seis vueltas al señor, lo deja girando y pensando durante esa noche y sospecho que durante muchas después. Mi generación ya no está conectada con ese grado de apertura y de posesión de sí mismo, de autocontención que tienen los jóvenes de hoy”, dijo.

El tono de la película es naturalista y sobrepone el eco filosófico de la conversación por encima de la estética. Para el realizador es importante este diálogo entre generaciones porque simboliza lo que ocurre en la realidad sobre la poca conexión y entendimiento que hay entre generaciones marcadas por una división ideológica que se ha dado en todos los ámbitos. Para Rowe el cine puede hacer la diferencia al respecto y luchar contra lo que hoy se considera prohibido.

“Creo que la sangre que impulsa el arte y la exploración de lo que no se dice de lo socialmente aceptable está en la televisión y aún así está limitado. Y es que una cosa es el entretenimiento y otra es el arte, que tiene otras funciones, porque es explorar lo antisocial, es algo más complejo”, enfatizó.

“El arte es como pensar, no se puede prohibir la exploración del lado verdadero de las cosas, el saber por qué se dice prohibido. Por eso la financié de manera independiente para no enfrentarme en el camino a los prejuicios institucionales y abrí la película a esos riesgos”, añadió.

Finalmente, hizo énfasis en su interpretación del trasfondo que hay sobre la manera en que se ha conceptualizado lo políticamente correcto en la actualidad: “Siento que hablar de lo políticamente correcto es una tendencia que está siendo aprovechada a nivel internacional en una época cuando hay estragos económicos extremos”, dijo.

“Es importante para la oligarquía que está en control político económico, sobre todo EU, asegurarse de que la gente no se junte, que no se una en su contra. Porque los pobres somos muchos comparados con ellos. Si se une en su contra. Es una bomba de tiempo pero dominada. Es la vieja técnica de divide y conquistarás. Si a los pobres les metes la idea de que los ricos son los enemigos, o a los blancos que son los negros, y a los jóvenes, qu elos mayores son sus enemigos, y las mujeres piensen que los hombres son sus enemigos, entonces ellos salen librados, porque nadie voltea al problema real, a la fuente de la pobreza”, continuó.

Al final, esta situación es un desafío que ponen a prueba el valor de los cineastas, “hablar de lo políticamente correcto es una herramienta de división, es una cosa que está siendo usada para propósitos políticos y se está llevando al arte entre las patas, pero artista que no es capaz de resistir ante la presión sociopolítica no es artista es alguien que trabaja solo para entretener”, concluyó.

El filme llega a las salas de cine nacionales este 26 de noviembre.

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