Opinión


Migración y corrupción

Migración y corrupción | La Crónica de Hoy

Dada la crisis de migración que vive México en la actualidad, es inevitable voltear la vista una vez más a lo que ocurre en Centroamérica para encontrar las razones de la presencia de miles de personas de Honduras, El Salvador y Guatemala en nuestro país. No se necesita ser un Premio Nobel en Economía, para darse cuenta de que hay una relación entre la corrupción, el mal manejo de recursos públicos, y la migración de América Central a Estados Unidos, como la hay en Haití o en diversos países africanos cuyos ciudadanos abarrotan las instalaciones, nada humanitarias, del Instituto Nacional de Migración.

En el caso de Honduras es notable que la semana que recién concluyó haya traído un fallo de las autoridades de ese país contra la ex primera dama Rosa Elena Bonilla de Lobo, por corrupción. Es la primera ocasión en que algún miembro de la élite política hondureña es señalado y condenado por las autoridades judiciales de ese país.

El fallo, aunque positivo, obliga a cualquiera a preguntarse por qué la investigación se limitó a lo que hubiera podido hacer o no la señora Bonilla. Después de todo, por más corrupta que ella sea, es difícil que como primera dama (un cargo honorífico en Honduras y en muchos otros países) pudiera perpetrar por sí misma los delitos que se le imputan. En otras palabras, ¿dónde está el proceso contra Porfirio Lobo? Nadie lo sabe a ciencia cierta.

Y no es sólo Honduras. En Guatemala, la semana que recién concluyó se evidenció, una vez más, qué tanto daño le ha hecho a ese país la corrupción y, sobre todo, la decisión de Jimmy Morales, de echar de ese país a la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala.

El jueves por la mañana, la CICIG presentó el informe final de sus actividades luego de doce años de trabajo en el país vecino. Lograron mucho, pero debe quedar claro que la decisión de Morales de echarlos sólo se explica gracias a la presión de EU y a que la estructura básica que permite la impunidad y la corrupción en Guatemala permanece intocada. Es digno de señalar que al mismo tiempo que la CICIG presentaba su informe final, Morales era anfitrión del senador republicano de EU Mike Lee, durante el quinto desayuno nacional de oración por Guatemala.

Es una pena que sea así, pues si EU lo quisiera podría absorber a muchos de los migrantes que piden asilo, pero las condiciones en EU no son propicias. En el marco de la campaña presidencial adelantada que vive ese país, ante los barruntos de recesión y crisis económica que se ciernen sobre Washington, Trump ha dejado ver su intención de centrar su campaña en una reforma constitucional que limite la obtención de la ciudadanía sólo a quienes sean hijos de ciudadanos de ese país y no a quienes hayan nacido ahí.

Y está Nicaragua, que había dejado de ser un país que expulsara población pero que, desde hace poco más de dos años, sumido en la crisis manufacturada por Daniel Ortega, como pretexto para eternizarse en el poder, también contribuye con contingentes de personas migrantes que cruzan México para solicitar asilo en EU.

Mientras América Central (y México) no extirpe el cáncer de la corrupción de la vida pública, la emigración rumbo a EU o España o algún otro destino, seguirá siendo una ruta atractiva para quienes tratan de huir de la pobreza. En el caso de México, Honduras, El Salvador y Guatemala, esa dinámica se agrava, además, por los efectos de la violencia que promueven distintos grupos criminales y que sigue intocada.

 

 

manuelggranados@gmail.com

 

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