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Modernizar acabará con los corruptos en Aduanas: Ahued

ENTREVISTA. Explica a este diario su Proyecto 20-24, que parte de un análisis de las carencias tecnológicas en las 49 aduanas del país. Plantea un centro de control y administración preciso, tipo empresarial, aunque reconoce déficit de mil 100 personas y estar sujeto al presupuesto. “Si nos dejan”, advierte.

Modernizar acabará con los corruptos en Aduanas: Ahued | La Crónica de Hoy

Ricardo Ahued, titular de la Administración General de Aduanas, durante la charla con Crónica. (Foto: Adrián Contreras)

[ Primera de dos partes ]

 

Apenas se cruza la puerta de su oficina, y Ricardo Ahued, titular de la Administración General de Aduanas (AGA), centra la charla en la única frase posible en su ámbito de acción: “Combate a las corruptelas”. Ya se ha quitado el saco, “porque aquí, con el ajetreo, el glamour no sirve”, dice.

No podía ser otro el tema, cuando el Presidente de la República ha calificado al sector aduanero como uno de los más corruptos del país, y se ha referido al propio Ricardo, pese a su escasa experiencia en el ramo, “como un hombre incorruptible”. Con esa etiqueta llegó a la institución…

Él, en su primera entrevista tras ocho meses en el cargo, adelanta a este diario detalles del proyecto llamado: “20-24 de Modernización de Aduanas”, el cual partió de un exhaustivo análisis de las carencias tecnológicas en cada uno de las 49 recintos aduaneros  del país y tiene el objetivo de imprimir un sello más empresarial y ejecutivo a todo el sistema. Pero se requiere inversión…

“Le apuesto a la modernización para acabar con los corruptos”, resume… Y de inmediato puntualiza, con cierta dosis de incertidumbre: “Si nos dejan”. Lo repite al menos un par de veces durante la charla.

—¿A qué te refieres con: si nos dejan? —se le pregunta.

—Es que nosotros no manejamos recursos, ni un solo peso, estamos obligados a solicitar equipos, tecnologías, modificaciones, y los fideicomisos que forman parte de esta administración son los que dicen sí o no. Por fortuna, Raquel Buenrostro, la nueva jefa del SAT (tomó protesta hace menos de un mes), ha llegado con la idea de acabar con los tiempos burocráticos, una cosa terrible, porque si pido equipo, al ritmo de antes, llegará en 6 u 8 meses, si nos va bien, y mientras seguirían las quejas por ineficacia. Ya no estamos para eso.

Los recursos de la AGA provienen de dos vías: de un fondo conformado con el 8.2 por ciento de las transacciones del comercio exterior, es decir, dinero privado; y del presupuesto ordinario autorizado por el poder legislativo y administrado por la Secretaría de Hacienda. Y a esas instancias apela Ahued…

El qué y el cómo de la estrategia anticorrupción es el hilo conductor de la plática, en la cual Ricardo combina datos duros, retos institucionales y anécdotas de su vida pasada, como una forma de mostrar su cercanía al pueblo y clara intención de no traicionar al Ejecutivo. “El Presidente es un buen hombre, pero cuidado y le falles. No voy a ser, a mi edad, el que le falle”.

Sí acepta su poco historial, pero no le rehúye a la responsabilidad. “Vengo del Senado, y sin tener experiencia en aduanas y a ocho meses de asumir el encargo, hoy estoy perfectamente enterado de todo lo que sucede, y ante un acto de corrupción no podría decir: yo no sabía, no me puedo hacer tarugo ni lavar las manos”.

—¿Cómo es eso de darle un toque empresarial y ejecutivo a las aduanas? —se le pregunta.

—Esta es una institución que tiene que ver con seguridad nacional, ingresos fiscales, salud, turismo. ¿Cómo puede ser que haya tiendas de conveniencia en cada esquina o en cada gasolinera, con más de 20 mil sucursales a nivel nacional, o cadenas de farmacia con 7 mil establecimientos y tienen un centro de control y administración preciso, y en el momento que aprietan una tecla saben qué impuestos van a pagar, qué mercancía entró, cuál salió, por qué caja, cuántos empleados hay y además tienen cámaras, sistemas de captura, inventarios y facturas de proveedores en orden? Aquí sólo son 49 aduanas. Si esas tiendas se administraran como se han administrado las aduanas, ya hubieran quebrado. Ese es el concepto que debemos aprender.

—Para modernizar necesitas a la par capital humano confiable, y checando quiénes son los administradores de las 49 aduanas, hay muchos reciclados, con la sombra de chanchullos…

—Nos falta personal. A raíz de que llegué, los nombramientos en las administraciones, aunque son mi facultad, no han sido decisión de un solo hombre: he pedido que se hagan colegiadamente, porque esto no es un negocio personal, aquí no están los cuates o los compadres de Ahued y con ninguno tengo vínculos, no voy a traicionar al Presidente. Llevamos ya 18 cambios, algunos porque terminó su contrato y otros por irregularidades. Y todos los que siguen en sus puestos están en evaluación permanente, como yo, y si hay cola que pisar, pa´fuera. No ando buscando nichos para ver a quién beneficio, porque ya sé que ante cualquier travesura, soy yo el que debo responder.

—¿Cuál es el déficit de personal?

—Necesitamos mil 100 personas, estamos tratando de completar las operaciones con trabajo de informática y agilizando las plataformas. Desde antes de que yo llegara, por cuestiones administrativas, se compactaron plazas y hemos tenido que reordenar a la gente, sacarla de las oficinas, pero ya en este momento no hay vuelta de hoja: necesitamos mil 100.

Parece un hombre sin formalismos, sin tratos especiales a las palabras: las dice, como las siente. Y al menos se percibe en él la determinación de no manchar su reputación ni a su familia.

“Pregúntale al sector empresarial, a CAAAREM (Confederación de Asociaciones de Agentes Aduanales de la República Mexicana), si he pedido algo a cambio de mi trabajo. Lo malo que yo haga, será un escándalo para mi familia y una marca, le rompo la madre, por eso ya me desprendí de lo material. Esto para mí es un sacrificio de vida, de familia, de dinero y de salud, y lo hago con gusto, ¿a poco no sería más placentero el Senado? Otra cosa, aquí caminas todos los días en un comal caliente y vives permanentemente en riesgo”.

—Sobre la falta de personal, ¿a poco no funciona la capacitación de nuevas camadas? —se retoma el diálogo.

—Tenemos funcionando a tope el Centro de Formación de Chichimequillas (Querétaro), pero salen 150, 180 al año, los chicos terminan bien preparados como oficiales de comercio exterior, pero los cargos especializados los tienes que contratar, porque si mandas a los chavos a las aduanas es como mandarlos a una jaula con leones, no dan el ancho. El principal problema lo tengo en las plazas de mandos altos, tenemos que estar agarrando los que ya había y otros que estuvieron en anteriores administraciones, pero lo importante es que ninguno entra sin que el SAT lo autorice y sin haber pasado los exámenes; si los reprobaron, se friegan. Lo que me motiva es que estamos trabajando muy cerca de Hacienda, Economía, Marina y Fuerzas Armadas.

—Y sin civiles suficientes, ¿qué tal militares?

—Sí, vamos caminando. Hoy, como lo ordenó el Presidente, las aduanas marítimas del país están a cargo de la Secretaría de Marina. Su trabajo es el de contener, ordenar, aclaro que no pueden hacer labores de comercio exterior, porque no tienen facultades ni la ley lo permite, pero sí la contención y vigilancia hasta las entrañas.

—¿En cuántas opera ya ese modelo?

—En todas las aduanas marítimas, todas… Hay gente en retiro muy capaz que se ha podido ir sumando. No concibo el éxito de este proyecto sin la intervención de los marinos…

 

LOS EJES

► Modernización aduanera, para el control de todas las entradas y salidas de mercancía en el país (y, en paralelo, de las Administraciones Portuarias Integrales, a cargo de la SCT; y de los aeropuertos, responsabilidad de los Grupos Aeroportuarios).

► Respaldo de vigilancia y contención de la Secretaría de Marina.

► Coordinación con otras áreas del gobierno federal: además del SAT, Hacienda, Economía y Turismo.

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