Opinión


¿Monopolios aéreos?

¿Monopolios aéreos? | La Crónica de Hoy

Uno de los graves problemas que ha sufrido la aviación mexicana desde hace años es la incursión en su “pista” de objetos extraños. Uno de ellos es la política de Competencia Económica que frecuentemente se inmiscuye en el sector. Por ejemplo, en el tema del uso de los slots, unidad de medida que no inventaron los teóricos de la competencia sino los profesionales de la aviación y cuyo manejo es más bien un tema operativo porque sólo son administrados con reglas especiales cuando son escasos.

En todos los demás lugares y momentos son de libre uso, porque de lo que se trata es de hacer segura la operación. Los principios de la aviación son prácticos y van en función, en primer lugar, de la seguridad; en segundo, de la eficencia y en tercero, de la comodidad.

Pero algo que se olvida con frecuencia es que la industria del transporte aéreo tiene variables específicas que la hacen diferente a otras como, por ejemplo, la de fabricación de tornillos. Es muy intensiva en capital, pero es estacional; es de servicios pero es de alta tecnología; y además, en nuestro país sobre todo (aunque en casi todos) está fuertemente regulada pues es: 1) Una concesión del Estado; 2) Está sujeta a unas regulaciones que la hacen muy restrictiva; 3) Es un negocio, pero es un servicio público y 4) Hay diversas aerolíneas que cubren rutas idénticas, pero el permiso para operarlas está sujeto a regulaciones muy estrictas y a convenios uno a uno, en el caso de las internacionales; etc. Es decir, querer tasar su operación con las mismas reglas de otros sectores no sólo es un despropósito: es imposible.

Una muestra de ello es que los países donde se ha de­sarrollado más la aviación (y la economía de mercado, que es la “madre” de las políticas de competencia) la aviación no está sujeta a las comisiones antitrust (o de competencia económica) sino a las que le imponen los ministerios de transporte. Esto se da precisamente en razón de que es un sector fuertemente regulado y sujeto a procesos muy específicos.

Por eso llama la atención que la Comisión Federal de Competencia Económica en México se aferre a querer imponer sus criterios en un sector que le ha demostrado muchas veces que ni la necesita ni encuentra la razón de su presencia en la operación.

Ahora se habla de una muy vieja “investigación” que se hizo por presuntas “prácticas monopólicas” entre cuatro aerolíneas: Interjet, Volaris, Aeroméxico y Mexicana de Aviación entre 2008 y 2010 (se ve que no tienen ni idea de las presiones económicas que se vivieron en esos años en este país y el extranjero).

Pues resulta que ahora la Cofece quiere “castigar” a Aeroméxico y Mexicana (sí, la que está en suspensión desde hace casi 9 años) por unas prácticas que Cofece no sabe si analizar con la ley antigua o la reciente y que desde luego es un caso que no tiene ni pies ni cabeza. Lamentable.

Lo oí en 123.45: Además, se debe investigar y hacer justicia en el caso de Mexicana de Aviación: anular las irregularidades, castigar a los responsables, resarcirle a los trabajadores su patrimonio y dejar de culparlos por los quebrantos de la empresa.  

 


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