Opinión


Morena alimenta la “otra pandemia”

Morena alimenta la “otra pandemia” | La Crónica de Hoy

A la par que el pasado 30 de enero se realizaban manifestaciones de protesta en tres ciudades de Chiapas por un feminicidio más, el de Mariana Sánchez Dávalos, estudiante de Medicina de la Universidad Autónoma de Chiapas, el Comité Ejecutivo de Morena en Guerrero ratificaba la candidatura al gobierno de dicho estado de Félix Salgado Macedonio, acusado en varias ocasiones por abusos sexuales en contra de mujeres y con una historia negra de violencia hacia ellas desde hace más de veinte años. El presidente de Morena, Mario Delgado, afirmó que Salgado Macedonio será su candidato porque fue el aspirante más votado en la encuesta interna del partido que es la vía para determinar las candidaturas y porque mientras no exista una sentencia firme que lo condene, ésta seguirá firme. El mismo presidente López Obrador justificó indirectamente la candidatura de su favorito para gobernar Guerrero, al comentar que, en tiempos de elecciones, es común que surjan polémicas y acusaciones para descalificar al adversario.  

De muy poco han servido las denuncias y las carpetas de investigación abiertas en contra de Salgado Macedonio, ni los reclamos recurrentes de los colectivos feministas para que “un violador no sea gobernador”. Tampoco ha servido para frenar su postulación, las declaraciones de la propia Secretaria General de Morena, Citlali Hernández, quien sostuvo que se debe investigar a fondo el caso para que el partido gobernante no postule un candidato con antecedentes de abusos sexuales. La complicidad de Morena con Salgado Macedonio, se ha evidenciado también en la falta de pronunciamiento claro de la Comisión de Honestidad y Justicia del partido respecto de la denuncia que existe en su contra. El retraso habla de la falta de urgencia para resolver el asunto y/o de su franca subordinación a las directrices del jefe real del partido.

Los crímenes en contra de las mujeres en México han sido irrefrenables y las cifras oficiales, hoy, señalan que 11 mujeres son asesinadas diariamente en razón de su género y la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres tiene registradas 7 denuncias por hora en dicha materia. Aunque el discurso político reprueba abiertamente la violencia contra las mujeres, en la práctica impera la impunidad, pues menos del 10% de las denuncias termina en sentencias condenatorias y el caso más reciente de feminicidio de Mariana confirma que las autoridades siguen siendo indiferentes ante esta “otra pandémia”, como la ha denominado, la misma Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana, Rosa Icela Rodríguez. 

El caso de Mariana Sánchez Dávalos es particularmente grave porque ella misma había denunciado tanto ante la Fiscalía estatal, como ante la Universidad Autónoma de Chiapas, los abusos de parte de uno de los médicos de la clínica del municipio de Ocosingo en Chiapas, en la que desarrollaba su servicio social y, por ello, había solicitado su traslado a otra comunidad. En ambos casos, la indiferencia fue la respuesta y sólo ahora, después de que fue hallada muerta, la Fiscalía ha planteado la hipótesis de un feminicidio y el Secretario de Salud federal ha dicho que habrá cero tolerancia frente a actos de violencia en contra de estudiantes de Medicina.

Es evidente la incapacidad institucional que existe no sólo para castigar a los culpables de feminicidio, sino para prevenir que sucedan homicidios dolosos de mujeres, a pesar de que se declare la Alerta de Género, como en Chiapas y se destine un presupuesto específico para atenderla.

En este contexto, el hecho de que Morena insista en mantener a Salgado Macedonio como su candidato al gobierno de Guerrero es una muestra palpable de la fragilidad de los mecanismos de selección interna de dicho partido que ha sido incapaz de fincarla en la deliberación sobre los perfiles de los aspirantes, para hacerla depender de la popularidad de una figura que apela a las fibras aún sensibles de nuestra cultura machista. Por supuesto que habla también de la fuerza de la directriz presidencial que ha dado su aval a tal candidatura.

Morena no es el único partido que alimenta esta “otra pandemia” de la irrefrenable violencia en contra de las mujeres. En días pasados, el PES, aliado de Morena en 2018 y hoy reciclado como Partido Encuentro Solidario, designó como su candidato al gobierno de Baja California a Jorge Hank Rhon, famoso, no sólo por sus casinos y animales exóticos, sino por sus declaraciones orgullosamente ofensivas hacia las mujeres como “mi animal preferido sigue siendo la mujer”, en 2004 o, más recientemente, “a las mujeres se les ha bajado un poquito la inteligencia… porque ahora quieren trabajar”.

Todo parece indicar que impulsar candidatos impresentables no representa ni para Morena, ni para el PES costo político alguno; por el contrario, parece ofrecerles la posibilidad real de ganar elecciones para gobernador que es el cargo más alto en los estados. Si los ciudadanos somos capaces de pasar por alto las denuncias de los abusos sexuales que pesan sobre candidatos como Salgado Macedonio, estaremos siendo cómplices de alimentar esa “otra pandemia” que es la violencia física y verbal en contra de las mujeres que con frecuencia termina en feminicidio.

 

   

 

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