Escenario


Mujercitas, una reflexión sobre la madurez con mente, alma y corazón

La historia no es para nada fiel a la premisa de la novela. Nos cuenta de Amy (Florence Pugh), Jo (Saoirse Ronan), Beth (Eliza Scanlen) y Meg (Emma Watson); como las experiencias de vida de las cuatro hermanas March las llevan a descubrir el amor y la importancia de los lazos familiares.

Mujercitas, una reflexión sobre la madurez  con mente, alma y corazón | La Crónica de Hoy

Fotos: Cortesía

Cuando uno habla de la novela Mujercitas (1868), de Louise May Alcott, a menudo se conforma con la inerte y simplista interpretación de una lectura cursi y no en su carácter de texto revolucionario para la época, por su propuesta rebelde, respecto a cómo debía ser el comportamiento femenino.

Conductas como correr por la calle, reírse a carcajadas o simplemente viajar en el coche de un buen amigo (por mucho que éste fuera respetable y ambos demasiado jóvenes para realizar cualquier tipo de actividad considerada indecorosa) es un auténtico escándalo para lo único que importa si eres una mujer: tu reputación.

Si bien a lo largo de la historia han existido algunas adaptaciones televisivas o fílmicas de este libro, entre las que destacan la versión de George Cukor (Las cuatro hermanitas, 1933) con un énfasis en la familia como el corazón de la sociedad y la de Gillian Armstrong (Mujercitas, 1994) que se inclina a la solidaridad de cuatro jóvenes en camino a la madurez, ahora Greta Gerwig se reafirma como una gran narradora visual al dar una lectura más afinada y contestataria sobre la madurez, pero a partir de construir personajes que luchan con sus propios defectos para romper con los estereotipos femeninos de una época en la que sorpresivamente la sociedad actual puede espejear para reconocerse.

La historia no es para nada fiel a la premisa de la novela. Nos cuenta de Amy (Florence Pugh), Jo (Saoirse Ronan), Beth (Eliza Scanlen) y Meg (Emma Watson); como las experiencias de vida de las cuatro hermanas March las llevan a descubrir el amor y la importancia de los lazos familiares, en una historia contextualizada en la década de 1860 en Nueva Inglaterra, recordando también la Guerra Civil estadunidense.

Los riesgos que toma la cineasta son las de olvidarse de contar una historia lineal, para ofrecer una reconstrucción emocional de sus vivencias, en una estructura de guión en espiral. La nueva adaptación se centra más en la vida de ellas en una faceta de adulto joven, particularmente después de que Meg, Jo y Amy abandonen su hogar familiar. La película salta de un lado a otro en el tiempo en una especie de juegos de flash back que bien podrían entenderse como interpretaciones variadas de sus recuerdos.

A diferencia de la versión de 1994, en la que el reparto de lujo constituido por Winona Ryder, Susan Sarandon, la entonces niña Kristen Dunst y una desconocida Claire Danes no logró explotar del todo el relato con la pasión y ternura que el texto pedía, la propuesta de Gerwig construye acertadamente a sus personajes apoyada en su gran talento (basta decir que Ronan, con quien trabajó en Lady Bird da un papel muy poderoso al igual que el de Florence Pugh), para dar un tono que va más allá de una propuesta apasionada de su recorrido dramático, sino para causar emotividad desde sus convicciones, desde su mentalidad y las huellas de que han marcado su alma.

El mensaje feminista es inspirador. Lo da sin odio a los personajes masculinos. Motiva a sus mujercitas a ser ellas mismas las que valoren su historia y les da coraje para tomar decisiones que las marcan pero que las fortalecen. El juego narrativo que ofrece le da dinamismo y favorece a las escenas más emotivas de la historia. Sin duda un filme bellamente adaptado. Aún resuena en mi memoria la salvaje y tierna voluntad de Jo.

JOJO RABBIT: LA DELGADA LÍNEA ENTRE EL IDEALISMO Y EL FANATISMO. En un mundo donde la constante búsqueda de la paz es una asignatura pendiente dentro de los polarizados discursos acerca de las concordancias ideológicas, siempre se desarrollarán partidarios extremistas que llevarán la consecución de sus objetivos al máximo límite de la cordura, arañando el concepto del fanatismo y tomándolo, en ciertos momentos, como estandarte ante la sociedad.

Son los saltos entre esta sutil y delgada línea de las discordancias humanas donde el director Taika Waititi (Thor: Ragnarok, 2017) se apoya en un contexto histórico como la Alemania nazi, al final de Segunda Guerra Mundial, para construir una sátira referente a la ambición y disparidad social que representaba la figura de Hitler, sustentada en el nazismo.

JoJo Rabbit (2020), basada en el libro Caging Skies, se transforma en una vista exacerbada e hilarante de los mecanismos de división racial, política y religiosa que tuvo como consecuencia una de las mayores tragedias en la historia de la humanidad. Los ojos e inocencia de un niño alemán llamado Jojo Betzler (Roman Griffin Davis), nos dirigirán a través de una historia minada con los prejuicios hacia el pueblo judío, haciendo uso de la herramienta de lo absurdo para señalar el radicalismo del accionar ario.

Recordando la propuesta visual en Un reino bajo la luna (2012), del director Wes Anderson, JoJo Rabbit inunda la pantalla con matices de colores vivos, remarcando el punto de vista infantil y sarcástico del filme, apuntalado con el evidente uso de un soundtrack que descontextualiza por completo la época, creando una zona de seguridad para el espectador ante las diversas situaciones satíricas encontradas en las costumbres de los altos lideres alemanes.

El desconocimiento del entorno por parte de los protagonistas, crea una historia que rodea al conflicto bélico planteado en el guion, enfocándose en el autodescubrimiento de nuestros valores de aceptación tanto ajena como propia. Rosie Betzler (Scarlett Johansson) intentará funcionar como la figura moral de Jojo, presentándole un abanico más amplio de ideologías a tomar en cuenta, creando un rompimiento en nuestro protagonista; mientras que el mismo Adolf Hitler (Taika Waititi) derivará de la propia mente del infante tratando de resistirse a los cambios que presenta su propio entorno.

El mensaje de tolerancia se va trazando a lo largo de la historia, dejando entrever que cualquier mente puede ser moldeada con la propia aceptación de su contexto, alimentada por experiencias personales que erradicarán la fragmentación de nuestros ideales. Aún con todos los mensajes identificados en el filme, el propio humor y absurdo de la sátira generan una crítica que se queda en una superficialidad, que, si bien tal vez no le interese al propio Waititi, podría haber condimentado con mayor profundidad al producto final.

Con un total de seis nominaciones de la Academia, entre los que destaca Guion Adaptado, Actriz de Reparto (Scarlett Johansson) y Mejor Película, la nueva cinta del director de Hunt for the Wilderpeople, es una perfecta pieza de entretenimiento con un humor diferente al presentado por Hollywood en años anteriores.

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