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Confirmación de agua en la Luna, un paso más en la nueva carrera espacial

La extracción de agua en la superficie lunar permitirá establecer bases con más facilidad, lo cual daría lugar a su vez a la explotación de los recursos del satélite, señalan a Crónica Julieta Fierro y José Franco

Confirmación de agua en la Luna, un paso más en la nueva carrera espacial  | La Crónica de Hoy

Se sabía casi con certeza que en la Luna había agua congelada, sin embargo, para confirmarlo fue necesario un telescopio de más de dos metros de diámetro que vuela en la estratosfera a bordo de un Boeing 747SP. El hallazgo anunciado por la NASA no sólo forma parte de una nueva era de la exploración espacial —que en esta ocasión tendrá muchos nombres femeninos, empezando por el del programa, Artemisa—, sino también del intento de “privatizar” y explotar lo recursos minerales del satélite.

La astrónoma Julieta Fierro y el astrónomo José Franco —académicos del Instituto de Astronomía de la UNAM— explican a Crónica algunos de detalles de esta nueva era espacial que pasará de nuevo por la Luna, con motivo del descubrimiento de SOFIA (Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja). El observatorio confirmó la presencia de agua en la superficie lunar iluminada por el Sol, en el Cráter Clavius, al sur del satélite y de acuerdo con la agencia espacial estadunidense, este descubrimiento indica que el agua puede estar distribuida por la superficie lunar y no se limita a lugares fríos y sombreados.

“Uno de los problemas de llevar personas a la Luna es el agua, no sólo para el cuidado humano, sino para reproducir plantas que produzcan oxígeno, así como para obtener combustible: en la Luna se pueden conectar paneles solares que descompongan el H2O en oxígeno e hidrógeno, un combustible muy útil para regresar a la Tierra”, señala Fierro.

Llevar el agua desde Tierra es una complicación técnica que las misiones buscan resolver, puesto que cada kilo de carga rumbo al espacio requiere de una tonelada de combustible, lo cual equivale a 1 millón de dólares, por eso es más barato encontrar agua en la Luna, apunta la divulgadora.

“Se había encontrado que en los cráteres, particularmente del polo sur, hay cometas enterrados los cuales son ricos en recursos como agua y si está en un cráter donde no llega la luz del Sol se mantienen durante mucho tiempo”.

Hasta hace poco se tenía la idea de que las futuras misiones espaciales se establecieran en las laderas de los cráteres, donde robots traerían el agua. “Pero este descubrimiento halló grietas en esa región de la Luna donde hay agua congelada, lo cual abarata muchísimo el proceso”.

José Franco —quien recientemente publicó Alunizaje (Turner)— refiere que la detección de la firma espectroscopia de molécula de agua realizada por SOFIA confirma lo que ya se sabía por observaciones anteriores. Sin embargo, añade, el reciente descubrimiento confirma que la forma se trata de H2O y se ha distingue del hidroxilo (OH), sobre el cual se especuló. “No es mucha agua, pero sí suficiente para mantener una base lunar en el futuro”.

“No es que haya mares congelados, es poca agua, pero suficiente para mantener la vida de personas y aprender de las condiciones para después hacerlo en Marte”, añade Julieta Fierro.

Pero extraer agua in situ tampoco es fácil, agrega Franco, puesto que se requiere hacer extracciones minerales y luego limpiar. “Representa un reto que si es vencido en tiempo corto, entonces sí podemos visualizar el inicio de la explotación lunar, pero son muchos retos por vencer, tomará mucho tiempo”.  

ARTEMISA. Los descubrimientos e investigación lunar que se llevan a cabo en la NASA forman en buena medida parte del programa Artemisa, en alusión a la hermana gemela de Apolo, el nombre del programa espacial que llevó a varios astronautas a la Luna a finales de la década de los sesenta y principios de los setenta. Este nuevo programa buscará llevar a la primera mujer a la Luna e iniciar una nueva fase de exploración lunar en 2024.

“Después de la llegada del hombre a la Luna, en 1969, seis misiones más llegaron exitosamente al satélite. Cada viaje fue muy costoso y peligroso para los astronautas, por lo que se decidió cancelar el programa Apolo, tres misiones previstas ya no se llevaron a cabo”, apunta José Franco. “50 años después del último viaje se ha pensado que es conveniente regresar y poner en la Luna a la primera mujer”.

Esta nueva era espacial requerirá del esfuerzo de todas las naciones terrestres trabajando en un consorcio, donde los gastos se dividirán entre las agencias espaciales de éstas con la industria privada, como Space X o Virgin Galactic, en EU, refieren los astrónomos. “Es un proyecto integral, multinacional que reclutará a jóvenes talentos de todo el mundo, donde se necesitarán astronautas, ingenieros, técnicos, diseñadores, especialistas en cómputo e inteligencia artificial, navegación, médicos espaciales…”, dice la científica miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. Pero el objetivo no sólo es ir a la Luna, sino explotar sus recursos, así como los de otros asteroides, agrega.

“Ahora tenemos una nueva carrera espacial, pero con la participación de consorcios privados, que podrían reclamar para sí las riquezas en la Luna, hacer minería y obtener elementos poco abundantes en la Tierra, como el litio”, puntualiza el expresidente de la Academia Mexicana de Ciencias. “Algunos de estos elementos no son abundantes en la Tierra, a la vez que son más requeridos, por lo que se van a acabar. La minería lunar proveería de material fresco”.  

¿A quién le pertenecen los recursos lunares? Es un debate que inició desde los primeros viajes a la Luna, refiere Fierro, por lo que se firmó un Tratado sobre el espacio ultraterrestre. Uno de los pioneros de este tipo de legislación es el español radicado en México Modesto Seara, quien por otra parte desarrolló un proyecto educativo en Oaxaca muy exitoso, acota el astrónomo.

“De acuerdo a esas legislaciones, los astros le pertenecen a la humanidad, sin embargo, cuando los primeros astronautas lleguen a los cráteres como los hallados por SOFIA, ¿a quién le pertenecerá el agua?”, enfatiza Julieta Fierro.

“En aguas internacionales todos navegan libremente, pero los peces extraídos pertenecen al país que los pescó. Es por ello que hay tanta urgencia de varias naciones para hacerse de esa agua”, abunda la astrónoma. “La  ONU deberá decidir cómo se llevará a cabo este proceso, ojalá haya acuerdos internacionales para que además estos avances beneficien y se compartan con la humanidad. Sería lo ideal”.

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