
La ciudad no puede depender sólo del suministro de agua de sistemas como el Cutzamala y, principalmente, de traerla de otras cuencas. El crecimiento inevitable de la ciudad y mancha urbana hace imposible esta forma de administrar el agua, señala en entrevista Óscar Monroy, investigador y exrector de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Unidad Iztapalapa, uno de los mayores especialistas en el país en sistemas hidráulicos.
Añadió que la capital necesita de un buen manejo de sus propias cuencas, pero además de sistemas de captación pluvial y plantas de tratamiento de aguas residuales, en un esquema donde el Cutzamala sólo sea un apoyo.
“Dependemos en más del 40 por ciento de estos sistemas, entonces cuando les dan mantenimiento sufrimos; por ello no podemos depender de esta fuente ni de la extracción de pozos, porque nos estamos hundiendo. No es sustentable seguir llevando el agua de una cuenca a otra, necesitamos otras fuentes de abastecimiento”.
Una de las opciones son sistemas de captación de lluvia, que pueden instalarse en grandes avenidas y que cuenten con pequeños drenajes que conduzcan el líquido a cisternas debajo de parques, ejemplifica. “De ahí se transportarían a plantas potabilizadoras para después inyectarse a la red. Esto es perfectamente posible porque el agua de lluvia tiene la suficiente cantidad para que, con tratamiento, se pueda utilizar”.
“LAGOS” DE TEXCOCO. Por otra parte, señala, se podrían aprovechar las 10 mil hectáreas del “extinto” aeropuerto de Texcoco para almacenar el agua. “Empezando por los nueve ríos que llegan al lago y limpiarlos mediante plantas de tratamiento para que no entren aguas negras”. El también presidente de la Comisión de Cuenca de los Ríos Amecameca y La Compañía, apunta que se podría restaurar no sólo el lago Nabor Carrillo, sino propiciar la generación de otros lagos; posteriormente recuperar otros ríos que bajan del occidente, como el Río de los Remedios y Magdalena, entre otros. “Tener un sistema con estos ríos generaría el agua equivalente a lo que trae el Cutzamala, lo que pasa es que nunca lo hemos sabido aprovechar. La cancelación del aeropuerto de Texcoco nos da la oportunidad de hacerlo, lo peor que podemos hacer es dejarlo en el abandono en el que estaba”.
Por otra parte, también se requiere de un mejor tratamiento de aguas, puesto que de otra forma se seguirá conduciendo líquido contaminado a los ríos y cuencas; también se puede mejorar el manejo sustentable de las cuencas, como publicó Crónica en la edición de ayer.
“El tratamiento de agua nos permitiría además llenar otras lagunas que pueden utilizarse para recuperar los distritos de riego que tenemos alrededor del Valle de México y que hoy están amenazados por la sequía”. Pero además pierden su calidad y vocación de riego debido a un crecimiento sin planeación de la ciudad, puesto que se abaratan estos terrenos de riego para otros usos, agrega. “Debemos de aprovechar las aguas residuales para hacer la irrigación que requiere la ciudad, esto además permitiría tener alimentos de calidad y frescos, y no depender de alimentos ensilados de EU. Esta ciudad tiene mucho potencial para recuperar una vida sustentable”.
“Ya no podemos depender de otras cuencas ni de extraer el agua del subsuelo (que genera el hundimiento de la urbe), sino aprovechar el agua de nuestras cuencas. Nos podemos apoyar en el Cutzamala, pero ya no es viable esta forma de obtener agua mientras la ciudad sigue creciendo”.
El agua que viene de otras cuencas está bien, pero podría ser menor si fuéramos más cuidadosos, hubiera ahorro del líquido y se repararan las fugas de los sistemas, que generan pérdidas de alrededor del 40 por ciento, recuerda.
Reparar las fugas en los sistemas de abastecimiento puede ser complicado o no, todo depende de la inversión que el país esté dispuesto a realizar. “Si el dinero que se gastó en el aeropuerto de Texcoco, por ejemplo, se hubiera empleado para un sistema de válvulas, medidores y telemetría —que envía señales a una torre que controla las válvulas principales para abrir, cerrar, desfogar…—, sería fácil solucionar el problema de las fugas. Son sistemas que ya tienen las grandes ciudades”.
Es de esta forma que ciudades en Europa y EU han reducido sus pérdidas a un 10 por ciento. “Nosotros las tenemos en un 40 por ciento porque no hemos invertido”.
Adicionalmente, en este tipo de modelos de desarrollo hay un negocio lícito que el país podría aprovechar. “Poner en marcha un proyecto así generaría mucho empleo, y trabajo para las empresas y, sobre todo, se brindaría un servicio que requiere la ciudad. Ahí es donde hay que cambiar nuestras prioridades de desarrollo”.
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