Opinión


No al cierre o menoscabo del Hospital Veterinario Público de la CDMX

No al cierre o menoscabo del Hospital Veterinario Público de la CDMX | La Crónica de Hoy

La brutalidad contra un animal es crueldad contra la

 humanidad; lo único que cambia es la víctima.

Alphonse de Lamartine

Escritor y político francés

1790-186

 

No me recuperaba del crudelísimo caso del perrito apuñalado en Piedras Negras, Coahuila, para peor, situación que pinta para quedar impune, cuando recibí información e imágenes terribles de escenario similar sucedido en Guadalajara, Jalisco, pero sobre cachorrito, si acaso, con un mes de nacido. Lamentándome estaba cuando vino la impresionante noticia del robo de vacas en Veracruz, donde una turba —aprovechando la descompostura del tráiler que transportaba a los animales— no conforme con robarse a las criaturas cometiendo delito de abigeato frente a la mismísima policía, procedió a destazar ejemplares sobre el terreno, ¡y todavía con vida!, al tiempo de arrear a otros tantos cuyo fin seguramente fue el mismo, no sin antes aterrarlos a base de golpes, gritos y jaloneos. Y lo peor es que advertí que esto se repetiría, cuando hace no mucho pasó lo mismo con entes que cual apaches de película se fueron también contra indefensos bovinos a los que definitivamente sí o sí les tocaba morir, pero quizás no de manera tan sanguinaria y bajo total arbitrariedad. Pero…

Lo anterior no bastó para las malas noticias de la semana, porque comencé a recibir información que alerta sobre un oscuro interés del Gobierno de la Ciudad de México por cerrar el Hospital Veterinario Público¡niégueseme por caridad!— a razón de que hay otras necesidades más importantes que cubrir, pero en el fondo, sabemos, porque fue una de las solicitudes ciudadanas más correcta, amplia, exitosa y dignamente cumplida por el anterior régimen; particularmente por el Dr. Armando Ahued, para entonces Secretario de Salud, que con ese cambio de actitud transformó la idea de que el sector a su cargo era el Enemigo Público No. 1 de perros y gatos, para convertirse en un aliado que entendió y asumió la responsabilidad que le implica a todo ciudadano y al mismo gobierno, la tenencia responsable de los animales de compañía.

Ignoro si la formación rigurosamente académica de la Dra. Sheinbaum le permita comprender que las “mascotas” hace tiempo que dejaron de ser eso… objetos… para pasar a ser, las más de las veces, la única compañía de personas solas de la tercera edad, que o bien perdieron ya a toda su familia o fueron abandonadas, teniendo como único aliciente de vida levantarse para platicar y/o dar de comer a su perro, gato o canario, situación que además favorablemente las obliga a socializar o de menos a salir a ejercitarse. ¿Casos? Innumerables. Corroborarlos me llevaría la edición completa de esta Crónica, pero no así recordarle a la Jefa de Gobierno que para tales personas ese hospital les es indispensable por costos y nivel de atención a sus compañeros, además de formar parte de un compromiso legal y por lo tanto, en congruencia y hasta por conveniencia, no conviene desbaratar un proyecto que además requirió una inversión de 60 millones de pesos en infraestructura y otros 36 para equipamiento, a lo que debe sumarse el tiempo dedicado a cambiar la cultura ciudadana al respecto y para ejercitar y emplear a jóvenes médicos veterinarios, al ser el único hospital en su tipo y con especialidades muy remarcadas (atención ya suspendida), que es aprovechado por la gente más humilde de la Ciudad. Los fifís no lo ocupan. Siendo así…

Alcanzar en tan solo tres años un aproximado de 100 mil pacientes se dice fácil, pero manifiesta la efectividad del Hospital, tomando en cuenta incluso lo económico que le sale a la Ciudad contra el beneficio (18/36 pesos por día) que proporciona a propios y extraños, como testimonio del valor preventivo que en materia sanitaria ha significado, para mejor, en una demarcación como Iztapalapa, repleta de gente y perros. Dado ello, es inconcebible que lo pretendan demeritar e inclusive sacar del territorio de Salud para transferirlo, a nivel “consultorio”, a la Brigada de Vigilancia Animal cuya competencia es otra, y partiendo de que ese cuerpo policiaco no está contemplado en la Ley Orgánica de la Secretaría correspondiente. Seguiré sobre el asunto…

 


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